Clima y ecosistemas, adaptarse o morir

Trabajadores especializados realizan desbroces, cortas y sacas de madera en Sierra Nevada, de la red de Parques Nacionales/J. E. GÓMEZ
Trabajadores especializados realizan desbroces, cortas y sacas de madera en Sierra Nevada, de la red de Parques Nacionales / J. E. GÓMEZ

Obras forestales y estudios científicos preparan zonas de Sierra Nevada, Cabo de Gata y Doñana a la nueva realidad climática bajo las directrices de proyectos nacionales y europeos

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

Los grandes pinares creados con la reforestación de millones de hectáreas en el sur de la península Ibérica durante los años cincuenta del siglo XX, sufren graves problemas de viabilidad. El incremento de temperaturas, la persistente sequía que hasta hace solo unos meses asolaba los campos, nieve y lluvia fuera de tiempo, la alteración de las estaciones y otras muchos efectos del cambio del clima, se ciernen sobre los ecosistemas y en especial sobre bosques que ya padecían de defectos estructurales que impiden su desarrollo normalizado y merman su capacidad para enfrentarse a plagas y alteraciones meteorológicas. Muchos bosques y sus ecosistemas asociados están condenados a muerte. Adaptarse a los requerimientos de la nueva realidad que impone el cambio climático y el efecto del hombre sobre la naturaleza es su única esperanza de supervivencia

Los primeros trabajos sobre el terreno, tendentes a conseguir esa adaptación, se harán realidad en los próximos dos años en zonas concretas del Espacio Natural de Sierra Nevada, en Granada, y en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, en Almería, en Andalucía oriental, además de en el Parque Nacional de Doñana, en Andalucía occidental. «Se trata de conseguir que los espacios naturales incrementen su capacidad de hacer frente y asumir los cambios generados por las alteraciones climáticas y puedan seguir generando los beneficios ecosistémicos que aportan al entorno en el que se encuentra», afirman responsables del proyecto Life Adaptamed, que dirigido desde Granada, «se desarrolla en esas tres áreas de influencia: los dos parques nacionales andaluces: Sierra Nevada, como alta montaña y Doñana, como humedal; y el de Cabo de Gata, como área costera subdesértica». Un proyecto con científicos de la Agencia de Medio Ambiente y Aguas de Andalucía, las universidades de Granada y Almería, que trabajan con datos recabados por la Red de Seguimiento del Cambio Global en Parques Nacionales, dependiente de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

En los municipios de Jerez del Marquesado, Lanteira, Monachil y Pórtugos, en la provincia de Granada; y Nacimiento y Carboneras, en Almería, la Junta de Andalucía, responsable de la gestión y financiación de los trabajos relacionados con el Life Adptamed, ha adjudicado ya actuaciones centradas en pinares. Se harán cortas, eliminación de residuos, clareos y realces, para disminuir la densidad y mejorar su capacidad de reacción ante el cambio climático, ya que uno de los problemas principales de la mayoría de las masas forestales es que los pinos, plantados muy juntos para que creciesen rectos y altos y ser talados para madera de forma rápida, no tienen espacio para desarrollarse con normalidad. También contemplan una repoblación forestal en 30 hectáreas y la creación de pequeñas áreas de plantación con especies arbustivas en espartales.

Ecosistemas tradicionales

Sierra Nevada alberga numerosos encinares y robledales autóctonos que ofrecen una gran cantidad de beneficios a las áreas donde se encuentran. Proteger los servicios que proporcionan estos ecosistemas vulnerables al Cambio Climático, es el objetivo de parte de los estudios científicos y las actuaciones a materializar en33 hectáreas de los municipios de Cáñar y Pórtugos, en Granada, y Fiñana y Abrucema, en la provincia de Almería. Los trabajos se centrarán en resalveos (eliminación selectiva de brotes que nacen del mismo tocón e impiden el desarrollo del árbol) en masas de encinares y robledales con distintas intensidades de cortas; la eliminación de los residuos generados y la saca de la madera que pueda tener valor comercial. Estas actuaciones prepararán los ecosistemas de las laderas de la sierra para las previsibles alteraciones climáticas, detectadas ya desde hace años por los sistemas de seguimiento del cambio climático en Sierra Nevada.

La adaptación de los ecosistemas a los nuevos requerimientos climáticos es una tarea que debe continuarse en el tiempo, ya que al paso de muy pocas décadas, solo los territorios mejor preparados podrán sobrevivir.

Es necesario regenerar bosques y ecosistemas para aumentar su capacidad de adaptación
Es necesario regenerar bosques y ecosistemas para aumentar su capacidad de adaptación / J. E. GÓMEZ
Control y seguimiento climático

Gran parte de los trabajos que próximamente se acometerán en base a proyectos de adaptación de los ecosistemas al clima, tienen como base los datos aportados a los científicos por la Red de Seguimiento del Cambio Global en Parques Nacionales, que a través de diferentes estaciones de monitorización ubicadas, en este caso en el Parque Nacional de Sierra Nevada, registran los parámetros que marca la evolución climática y otros efectos antrópicos sobre ecosistemas especialmente frágiles, como es la alta montaña. Un sistema de recogida de información y seguimiento de los impactos que las modificaciones del clima provocan en los parques nacionales, que la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, pone a disposición de la comunidad científica.

Los Parques Nacionales son espacios altamente representativos, donde el impacto antrópico es objeto de un control y un seguimiento exhaustivo. Constituyen reservorios de biodiversidad, ejemplos de políticas de conservación y espacios sobre los que existe una mayor abundancia de información, gracias al trabajo continuado que se realiza en esos territorios.

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