El cambio climático aboca a Andalucía al subdesierto y la aridez extrema

Subdesierto de Tabernas /J. E. GÓMEZ
Subdesierto de Tabernas / J. E. GÓMEZ

El quinto informe de Escenarios Locales prevé, en su peor dato, un incremento de 6,5 grados y un 17% menos de lluvia a final de siglo

JUAN ENRIQUE GÓMEZ

Las previsiones no son esperanzadoras. El informe del cambio climático en Andalucía, presentado por el gobierno de la comunidad en base al trabajo de una gran cantidad de expertos que colaboran en los llamados Escenarios Locales de Cambio Climático, señala que la mayor parte del sur de la península camina hacia el desierto, subdesierto y zonas de aridez extrema. Una situación que se produce por el incremento de las temperaturas medias, el descenso de lluvias y el incremento de la erosión.

Según los datos presentados por el consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, los científicos, entre ellos los que forman parte de los observatorios de cambio climático y la red de información climática, consideran que las temperaturas pueden subir hasta 6,5 grados en el peor de los escenarios, con un descenso del 17% en pluviometría, todo ello a final del actual siglo. En el mejor de los escenarios, la temperatura también sufriría una fuerte subida, de hasta tres grados, y las lluvias descenderían en un 4%.

A estos datos se suma una situación de desequilibrio generalizada, con lluvias cuando no es su momento y sequías pertinaces. Temporadas con mucha agua y otras con ninguna, además de cambios considerables en el comportamiento climático de las estaciones. Otoños e inviernos benignos, primaveras y veranos calurosos. Señalan un incremento importante en el número de días con ola de calor, hasta 80 en el peor de los casos, y de 29 en el más optimista. En la actualidad, los días con ola de calor son solo una media de cuatro al año.

Las alteraciones climáticas provocan cambios drásticos en los ecosistemas y la biodiversidad que los habita. Se prevé una importante dispersión de especies, algunas de ellas ascenderán hacia las cumbres hasta que toquen techo, mientras otras ocuparán territorios que hasta ahora no les corresponden. En el caso de las aves ya hay estudios, sobre todo en Sierra Nevada, que señalan el desplazamiento altitudinal de algunas especies, cambios en los comportamientos de otras, y la llegada de algunas que no era normal verlas en zonas de montaña. En el caso de las mariposas, bioindicadoras del cambio climático, hay especies en declive porque las plantas de las que se alimentan no encuentran el ecosistema adecuado para crecer.

El consejero andaluz de Medio Ambiente, José Fiscal, ha señalado que «desde el año 2000 llevamos haciendo una serie de estudios para ver cómo evoluciona el fenómeno en Andalucía y qué consecuencias puede tener en nuestra tierra». En este sentido, «los últimos escenarios nos dan una evolución del clima según las emisiones de CO2 en el que va a cambiar de manera apreciable, teniendo en el mejor de los casos una subida importante de temperatura y una subida moderada de las precipitaciones».

El titular de Medio ambiente ha indicado que «en el peor de los casos, al que no queremos llegar y para lo que estamos trabajando concienzudamente gracias a la aprobación de la Ley de Medidas frente al Cambio Climático y para la Transición hacia un nuevo Modelo Energético en Andalucía arroja un escenario mucho más grave, más difícil, con una subida enrome de precipitaciones y con una desertización de gran parte de Andalucía. Se ha mostrado convencido de que «si hacemos los deberes, si todo el planeta hace los deberes y cumple con los compromisos refrendados el el Protocolo de París, no llegaremos a un escenario tan negativo para nuestra tierra».

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