«Vox no marca mis políticas, pero la injerencia del PSOE es de una violencia injustificable»

La consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, en uno de los patios del Parlamento. /María Aguilar
La consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, en uno de los patios del Parlamento. / María Aguilar

Rocío Ruiz, consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación | El teléfono contra la violencia intrafamiliar «crearía una confusión con el de la violencia machista si fuera el mismo, pero es otro; lo habían reclamado muchas familias»

María Dolores Tortosa
MARÍA DOLORES TORTOSA

Rocío Ruiz Domínguez (Huelva, 1966) dio a su vida un giro de 180 grados cuando decidió ir en la lista de Huelva al Parlamento por Cs en las elecciones de diciembre pasado. Pero entonces no barruntaba que el vuelco iba a ser tan grande. Hasta entonces era una profesora de un pueblo con experiencia en gestión y dirección de centros educativos y proyectos sociales relacionados con menores. Nueve meses después lleva las riendas de las políticas de igualdad y sociales de toda Andalucía con una particularidad, la de ser diana tanto de sus antecesores socialistas como de Vox, partido que debe apoyar a su gobierno para que salgan adelante sus propuestas. En esta entrevista se queja más del PSOE que de Vox, insiste en que no hace concesiones a este, pero justifica el teléfono de violencia intrafamiliar, una exigencia del partido ultraconservador, como necesario, e insiste en que no va suplir nunca al de violencia de género.

-¿Qué balance hace en lo personal de estos casi nueve meses en el Gobierno?

-Trabajo desde los 20 años y siempre en el servicio público y con personas en situaciones desfavorecidas, con niños y familias, por eso estoy acostumbrada a la gestión. Todo ese bagaje me ha servido para afrontar un reto que es enorme, con una consejería de muchas carteras. Lo importante es la actitud y tener los valores muy claros; siempre he intentado no perder la perspectiva a pesar de los obstáculos que nos hemos encontrado en una administración que es una máquina que se ha vuelto en contra de las personas. El grupo humano del que me he rodeado es fundamental. Tenemos todos los mismos valores y las mismas metas. Me llevo sofocones, porque me gustaría ir más rápido muchas veces, pero el margen de mejora es bueno, yo no pierdo la ilusión porque queda mucho por hacer, tenemos las bases y el capital humano, que es lo importante.

-¿Se ha sentido en la diana por llevar una consejería objeto de controversia por el apoyo que el Gobierno de coalición tiene de Vox?

-Yo creo que he estado en la diana por el PSOE más que por Vox, con el que evidentemente estamos en dos esferas distintas y es normal que exista la controversia. El que ha provocado más las polémicas y críticas ha sido un PSOE que no admite que la parcela de las políticas sociales y de la igualdad de la mujer y de la lucha contra la violencia machista se la pueda quitar alguien, que se cree que esa parcela es de su propiedad; no lo asume, no lo admite, y esa es una pelea que ha sido constante. Desde el primer día que yo dije que era feminista me dijeron que yo no podía ser feminista.

-¿Cómo se sintió entonces?

-Me sentí mal, porque entendí que para ellos hay mujeres de primera y de segunda, sus mujeres podían ser feministas, pero otras mujeres que no pensaran como ellos no podían serlo. A mí me parece eso de un prejuicio y falta de respeto y de una violencia moral y ética injustificable. Entonces me revolví contra lo que yo creí que es una injusticia y me reafirmé en mi feminismo porque llevo 30 años luchando por la igualdad entre hombres y mujeres desde la docencia. Igual que me revolví cuando se me decía que yo no podía salir a la calle a defender los derechos del colectivo de gays y lesbianas (LGTBI).

-¿Quién se lo dijo?

-Cuando fui en Sevilla (a una manifestación) y me agreden; cuando fui a Madrid (manifestación del orgullo gay) y me agreden. Creo que son delitos de odio. Y lo que dicen es que como estoy en un Gobierno donde está Vox, yo no puedo luchar por un colectivo como el de LGTBI. Son una serie de contradicciones éticas tan graves, que entonces te parcelan y te coartan.

-Consejera, tendrá que admitir que Vox le provocó más de un dolor de cabeza. Empezó por pedirle su dimisión (por su artículo sobre la Semana Santa).

-Sí, pero yo siempre he marcado la distancia con Vox enormemente. La distancia ideológica la tenemos, total y absoluta, y cuando he tenido que decir que Vox no me marca la política de esta consejería, lo he dicho muy claro. Vox no marca las políticas de esta consejería y vamos a seguir luchando por la igualdad, vamos a seguir reforzando el Instituto Andaluz de la Mujer, una institución fundamental con una gran tradición y labor en la lucha de la igualdad por las mujeres, que tiene que mejorar. Hemos aumentado su presupuesto en 400.000 euros más y le vamos a adscribir más competencias. Yo he demostrado con hechos mi distancia con Vox, pero ha sido dentro de un trato respetuoso; pero la injerencia del PSOE es absolutamente violenta, desde no admitir que yo pueda ser feminista, desde que no pueda luchar por el colectivo LGTBI, hasta criticar cualquier paso positivo en la lucha contra la violencia machista sin argumentación.

Salida de Serrano

-¿Qué le ha parecido que Vox haya dejado fuera de la comisión de Igualdad y Políticas Sociales al juez Serrano, martillo pilón a sus políticas?

-Esa es una decisión de partido sobre la que no voy a hacer ninguna consideración. Ha habido muchos cambios en los grupos políticos en general, y de portavoces, también en el PSOE, en el que hemos visto grandes cambios internos. No he tenido ningún problema en general con los portavoces en la comisión (del Parlamento), hemos discutido y trabajado dentro del respeto a la pluralidad de opiniones.

-Entre las varias polémicas con Vox estuvo la solicitud que este grupo hizo de los nombres de los empleados públicos de la violencia de género. El Gobierno al final le negó esta información. ¿Qué pasó?

-Hubo una conversación, se les dijo que eso no podían pedirlo, que era absolutamente ilegal; que pidieran titulaciones si acaso. Ahí nos dimos cuenta que necesitaban estar colegiados porque había una sentencia del Tribunal Supremo y se hicieron las recomendaciones oportunas. Sí es verdad que esto se utilizó en la campaña de Pedro Sánchez (debate televisivo) y fue absolutamente falso, no se dieron nombres porque está la confidencialidad de los trabajadores, evidentemente. Lo que nos consta es que los empleados son muy competentes, que las unidades había que reforzarlas y es lo que se ha hecho desde Justicia.

-Otro momento crítico fue cuando dijo que no había brecha salarial en la Junta. ¿Se sintió mal cuando le corrigió el portavoz del Gobierno (Elías Bendodo)?

- No, porque todos los presentes en el foro sabían que yo no había dicho nada en ese sentido. Estaba descontextualizado. Yo como funcionaria pública, como docente, he tenido el mismo salario base que mis compañeros, yo no he vivido esa desigualdad a nivel salarial, pero me constaba que sí lo había en otros sectores. Se descontextualizó.

-Dijo que quería encargar un estudio a las universidades para «evidencias científicas» cuando ya hay muchos estudios que evidencian la brecha salarial.

-El concepto del que hablé tampoco se entendió. Me gustaría plantear una iniciativa que ya se ha hecho en otros países europeos y se ha llevado al Congreso de los Diputados, que es ciencia en el Parlamento, una colaboración de las universidades y otros entes que por encargo expreso aporten datos científicos actualizados. Me parece fundamental porque muchas veces (los partidos) hacemos bailes de cifras. Hay grabaciones de las comisiones del Parlamento donde, justamente al señor Serrano que me negaba la brecha salarial, yo le dije, 'no señor Serrano, la brecha salarial existe, la brecha de género existe y es muy grave'. Recuerdo que fue en una de las primeras comisiones y está grabado.

-Usted ha hecho una apuesta por una campaña de publicidad contra la violencia machista que PSOE y Adelante critican. ¿Qué opina?

-No tienen nada de razón cuando hacen esas críticas de que es una campaña frívola porque las mujeres sonríen; es una crítica política. Como le dije antes, porque ellos no entienden que la lucha contra la violencia machista pueda hacerse en un Gobierno de PP y Cs y que nuestro compromiso sea real. No frivolizamos. La campaña sigue escrupulosamente el artículo 8 de la Ley de Igualdad de 2018. En el punto 23 señala que las campañas para concienciar tienen que reflejar historias de superación, mujeres supervivientes, dar esperanza, y el mensaje de que de la violencia se puede salir para que denuncien. Estoy muy satisfecha porque solo en agosto ha aumentado el número de llamadas, mil más que el pasado año, y en ese mes hemos hecho 90 acogimientos de mujeres en situación de dificultad. Lo que nos importa en esta consejería son las mujeres, llegar a ellas, sacarlas de la violencia. La campaña ha llegado a diez millones de personas. El presupuesto no se fijaba tanto en la calidad como en el impacto y la difusión. Insisto, no queremos frivolizar, sino mostrar una mujer superviviente. Muchas asociaciones lo han agradecido e incluso mujeres supervivientes nos han llamado.

-¿No le parece que algo sí que tiene de razón la oposición y los sindicatos CC OO y UGT cuando advierten de que el futuro nuevo teléfono de la violencia intrafamiliar puede generar confusión en la lucha contra el maltrato machista? El término es una exigencia de Vox, lo que también parece un gesto político por parte de ustedes.

-Crearía confusión si fuera el mismo teléfono, pero no es el mismo, son dos distintos. El de la violencia intrafamiliar está muy claro lo que significa, está recogido en el Código Penal, hay casi 3.000 denuncias este año de esta violencia, estamos hablando de hijos a padres; a mi me llegaron muchos padres desesperados cuando trabajaba con menores.

Teléfono de maltrato infantil

-¿Pero no existe ya un teléfono del menor y otro de mayores?

-Hay un teléfono de maltrato infantil y otro de atención de mayores, pero no hay un teléfono de violencia intrafamiliar que no sea de género. Hay muchas familias que lo estaban reclamando. Si la sociedad demandara otro tipo de ayuda en otros aspectos, en una sociedad que es cambiante, nosotros tenemos que crear los teléfonos necesarios. Pero es que además el teléfono de atención a la mujer (900200999), que también se ocupa de la violencia machista, lo hemos reforzado un 420%. Imagine si le damos importancia.

-¿Pero el de las denuncias de la violencia machista no es el 016 para toda España?

-Sí, pero este lo deriva al nuestro del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), que es el 900 que le digo; Nos entran más llamadas por el 900 que por el 016. Le repito, lo hemos reforzado, en 2018 estaba dotado con cien mil euros y ahora estará dotado con algo más de 400.000 euros. Ahora tiene un equipo profesionalizado y técnico, con asesoría jurídica y psicológica. La mujer que llama por un caso de violencia se le atiende de inmediato y se le hace el acogimiento inmediato. Llamar a ese teléfono supone salvar una vida en muchos casos.

-Para Vox el objetivo es que no se hable de violencia machista y sí de violencia intrafamiliar. ¿No cree que es una concesión a eso?

-No nos vamos a mover de esta posición. Son dos violencias completamente distintas. Una violencia a las mujeres por el hecho de ser mujeres y otra la que hay en el ámbito familiar.

-Ha anunciado más recursos para los centros de menores, explíquenos los objetivos.

-Con la llegada de los menores inmigrantes no acompañados (MENA) nos encontramos con un grave problema de saturación. El año pasado, lo que se hizo en verano fueron medidas de emergencia ante las llegadas de 'Menas' y en este año lo que hemos hecho es una previsión. Sacamos una orden en febrero para dar subvenciones a entidades para acogida e inserción sociolaboral a los Mena. Hemos sacado 1.700 plazas por este procedimiento de tal manera que este verano no ha habido ni un solo problema de hacinamiento o de llegadas que no se hayan podido atender. Le puedo decir que en un solo día llegaron en agosto 200 'Menas'. Lo que hacemos son programas de inserción laboral, con prácticas en empresas para que tengan un proyecto de vida y no se encuentren en la calle sin ningún tipo de empleo.

-¿Y siguen reclamando al Gobierno central ayuda para ello?

-Se le mandó una carta sin respuesta todavía. Somos la frontera sur europea con África, pero no quiere decir que el problema de los 'Mena' que es gravísimo lo tengamos que asumir nosotros.

-¿Qué le pedía en esa carta?

-Una reunión de todas las comunidades autonómicas para afrontar este problema de forma integral, y que también se solicite ayuda a la Unión Europea. A nosotros nos han llegado cerca de 5.000 'Menas' en lo que va de año.

Renta de inserción social

-¿A qué se debe el cambio que propone en la normativa para recibir la renta de inserción social?

-Porque el pasado año se consignaron 198 millones y solo pudieron ejecutarse 56; el real decreto lo hicieron deprisa y corriendo, como medida electoralista, en plena campaña electoral, y no tuvieron en cuenta ni las condiciones técnicas ni las necesidades humanas que debían tener las delegaciones. Ahora estamos haciendo una valoración a ver en qué se puede mejorar la normativa y también dotar a los servicios. Ahora hay horas extras para que se agilicen. Estas ayudas son para personas que no tienen nada, de qué sirve una renta que tarda un año en que se la pueda conceder. Se crean medidas impactantes y electoralistas sin el apoyo riguroso que debería tener.

-¿Es el caso de la dependencia cuando denunció listas ocultas y el anterior ejecutivo lo niega?

-Había un concepto tramposo de no contar y había colapso por falta de personal, había 27 vacantes de valoradoras. No puedo obviar a una persona que tiene echada su solicitud y yo no la he grabado (informáticamente) y porque todavía no se le haya valorado, pues no entra. Esas son las personas que llevan hasta cuatro años esperando. El año pasado no hubo ninguna plaza para usos residenciales y este año hemos sacado 265. Estamos abriendo los cuellos de botella, pero el problema es gravísimo.

-Su consejería ha sido la que más ceses y dimisiones ha tenido. ¿Ya está arreglado? ¿Para cuando nombramientos como el del viceconsejero?

-Ha habido otras consejerías con más movimiento, compruébelo. Ya estamos a punto de nombrar a la nueva directora del IAM. El del viceconsejero es un perfil muy técnico y estamos en ello. Solo ha habido esos dos ceses importantes, la del IAM fue sobrevenido por su enfermedad. Me gustaría recordarle que en la pasada legislatura tuvieron cuatro meses sin viceconsejero en la Consejería de Igualdad. Nosotros siempre vamos a buscar las mejores personas.

-¿Ha tenido la tentación de tirar la toalla alguna vez?

-Yo nunca tiro la toalla. Si creo en lo que hago, nunca, y en esto creo.

-¿Le hubiera gustado estar en la directiva nacional de Ciudadanos?

- No soy una persona que piense en ambición o en mi ego, creo que en política sobra ego y ambición personal. Eso no me preocupa. Tengo tanto trabajo en mi consejería y cuento con un equipo de personas muy intensas e ilusionadas y eso es lo que realmente importa.