Aguirre, médico rural en los zapatos de consejero

Jesús Aguirre atiende a los periodistas tras el Consejo de Gobierno./EFE
Jesús Aguirre atiende a los periodistas tras el Consejo de Gobierno. / EFE

Ha ejercido como médico de Familia, fue fundador del Sindicato Médico y senador por Córdoba tres legislaturas | El titular de Salud y Familias que quiere acabar con las listas de espera brilla por su «naturalidad» en un gobierno de tecnócratas

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Jesús Aguirre Muñoz (Córdoba, 1955) hacía las maletas con su mujer, también como él médico de Familia, para su primer viaje como jubilado a Baleares cuando recibió la llamada del presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, para ofrecerle hacerse cargo de la Consejería de Salud y Familias. Deshizo las maletas y le dijo que sí, aun a sabiendas de que no había sido la primera persona en quien pensó el presidente para una de las áreas en las que tiene depositadas más expectativas. Un departamento con la mayor dotación del Presupuesto de la Junta, más de diez mil millones de 34.759 millones de euros.

Aguirre no llegó al Gobierno de coalición PP-Cs como uno de los fichaje estrella. Incluso se estrenó con un traspié que hizo sonreír a más de uno en el salón de los Espejos de San Telmo donde juró como miembro del 'Consejo de Ministros'. Un despiste fruto de la edad, comentaron algunos. El DNI engaña, porque en el poco tiempo que lleva rodando el Consejo de Gobierno PP-Cs, el decano de sus once miembros ha demostrado más agilidad que otros para sacar brillo a una gestión que arranca con cierta zozobra dada la envergadura del vuelco político y traspaso de poderes en la Junta.

En estas ocho semanas, Aguirre ha sido foco de noticia por reactivar el proceso preventivo contra el cáncer de colon; por anunciar un plan de choque contra las listas de espera tras destapar una estadística el doble de la reconocida oficialmente por el anterior ejecutivo socialista; ha planteado mejorar las condiciones laborales de los sanitarios con contratos no inferiores a seis meses, la jubilación voluntaria hasta los 70 años, la supresión del plus de exclusividad y un plan para minimizar las agresiones. También ha ordenado nuevos protocolos de vacunas; ha dejado claro que no habrá más subastas de fármacos y ha sustituido el cuadro de gerentes de hospitales y distritos sanitarios en tiempo récord. Sin olvidarse de lanzar guiños al sector privado como los 15 millones de euros para adelgazar las listas de espera.

Con todo ello ha cumplido como ninguno con la estrategia marcada por su presidente de poner en marcha medidas de impacto; levantar un poquito la alfombra socialista y fraguar estrategias para ganarse a los profesionales de la Junta, a los usuarios y al sector.

Con todo, su impronta de médico rural o de pueblo, como le gusta que le retraten, y su lenguaje castizo, como insiste a sus asesores que no va a dejar de utilizar, es lo que más ha llamado la atención de un gobierno con fuste tecnócrata. Se hizo viral en las redes y televisiones que al explicar las listas de espera dijera lo de «no puedo dejar a alguien con cataratas pegando trompazos contra la pared»; o que tildara de «bolondrón» el tapón en la demora de cirugías y citas de especialistas; o que utilizara expresiones como « seco como una mojama» para referirse a la poca disponibilidad de dinero del presupuesto heredado y prorrogado.

«Mi padre nos inculcó la honradez, la justicia y, como él decía, sé siempre tú mismo y así no te equivocas, quizás por eso somos tan 'naturales'», explica Aguirre sobre su espontaneidad al hablar. La familia está muy ligada a su biografía personal y profesional. Le ha tocado gestionar una consejería con el enunciado por primera vez de 'familias', una exigencia de Vox en el acuerdo con el PP para la investidura de Moreno. Aguirre conoce bien el término en todos los sentidos. Es hijo de una familia de nueve hermanos, que él califica de «matriarcal» porque la madre ha sido la artífice de que permanecieran unidos pese a la dispersión geográfica. Un hermano suyo, Juanjo, se hizo misionero en África y hoy es obispo de Bangassou (República Centroafricana). «Para mi es un ejemplo. Cuando pienso que no puedo más, me acuerdo de él y de su trabajo, recapacito y me doy cuenta que no tengo derecho a quejarme; yo no le llego ni a la altura de la alpargata», afirma.

Trayectoria

Aguirre se licenció en Medicina por la Universidad de Córdoba y en 1982 aprobó las oposiciones de médico titular de la sanidad pública. Se casó con una médico y han tenido tres hijos, una de las cuales ejerce también la profesión de galeno. En su familia hay otros médicos, entre ellos la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, prima suya. Tres días antes del pasado 28F nació su primer nieto. Estuvo destinado en pueblos como Villa del Río, Peñarroya-Pueblo Nuevo, Fuente Palmera y Carcabuey, para cerrar el ciclo con una plaza en el sector Sur de la capital Córdoba.

Tuvo siempre un espíritu inquieto por hacer cosas. Por ello se embarcó en la fundación del Sindicato Médico Andaluz, por el que estuvo liberado una temporada; Fue también presidente del Colegio de Médicos de Córdoba (2001-2006) y vicepresidente de la Organización Médico Colegial. Entre sus numerosos puestos como representante del sector ha colaborado en comisiones del Ministerio de Sanidad, una sobre la gripe aviar y otra sobre las drogas; También ha sido vicepresidente de la Fundación Patronato Príncipe de Asturias (2006-2008).

Afable y campechano, su participación en organismos médicos le dio gran proyección en Córdoba. Tanto que el que fuera alcalde de esta ciudad José Antonio Nieto le convenció para que fuera candidato al Senado por el PP en 2008, estando en la Cámara alta tres legislaturas. En el PP es miembro de sus juntas directivas nacional, regional y local.

Aguirre no es por tanto alguien ajeno a la vida pública. Conoce los entresijos sindicales y desde ese lado promovió la plataforma para los diez minutos por paciente de los médicos de familia. Su gesto amable solo se tuerce cuando se le achaca estar del lado de la medicina privada y se le recuerda una frase de 2012, según él sacada de contexto, en la que consideró una «utopía» la sanidad universal y gratuita. «Apuesto por la salud pública, la prevención y la promoción», subraya sin ambages.

En Jesús Aguirre confluyen dos pasiones, Córdoba y la medicina. En su gabinete predominan oriundos de su provincia, algunos con una relación de más de veinte años. «Ser médico no es una profesión, es una vocación; se es médico desde que empiezas a estudiar medicina hasta el final de tus días», manifiesta categórico. Tanto lleva a gala su profesión que el escaño que ocupaba en el Senado, el 172, era conocido por 'la consulta'. «Todos me venían a consultar temas personales sanitarios, y a mí me encantaba».

Quizás la impronta de médico de andar por casa en zapatillas y atender a cualquier vecino que se acerque a su puerta le viene de cómo entiende la profesión. Se considera un médico de Familia, «de cabecera, rural, por vocación», porque siempre ha sido la especialidad que le gustó. «Yo soy de la universidad de zapatos gastados, igual que mi mujer y mi hija», afirma para describirse como un médico «con maletín en las manos por las calles de mi pueblo, viendo y aprendiendo de mis pacientes».

Jugador de pádel

Pero también es político, aunque sea a edad madura: «Aporto a la política lo que he aprendido de la vida. Yo siempre digo que a la política hay que venir aprendidos y hay que ver la política a través de la vida y no la vida a través de la política», confiesa este médico «de trincheras» para el que la efectividad y la afectividad «tienen que ir unidos» para ser un buen profesional.

Las apariencias también engañan en sus aficiones. «A pesar de mi fecha y mi facha, juego al pádel dos o tres veces a la semana». Los que han competido con él, que son muchos en Córdoba, dicen que su apariencia engaña, ya que les ha ganado muchas veces. En sus años jóvenes fue campeón universitario de tenis. Años de los que guarda querencia por cantautores preferidos por el rojerío de la época, como Joan Manuel Serrat, Víctor Jara y Violeta Parra. En la lectura prefiere la novela histórica: Jesús Sánchez Adalid y Arturo Pérez Reverte.