El sudoku andaluz

Susana Díaz y Juanma Moreno, candidata a la Presidencia de Andalucía y líder de la oposición. /
Susana Díaz y Juanma Moreno, candidata a la Presidencia de Andalucía y líder de la oposición.

El PSOE tiene difícil convencer a los demás partidos de facilitar la investidura de Susana Díaz: Cada uno tiene sus razones para no hacerlo

MARÍA DOLORES TORTOSASEVILLA

El nuevo vicepresidente tercero de la Mesa del Parlamento andaluz, Juan Ignacio Moreno de Acevedo Yagüe, del grupo político Podemos, se llevó un chasco el pasado jueves cuando tras la bronca sesión de constitución de la cámara, que terminó más allá de las tres de la tarde, comenzó a buscar a los restantes miembros de los otros partidos para empezar a trabajar. No encontró a ninguno porque todos se dieron prisa en abandonar el hospital de las Cinco Llagas, ahora sede del Parlamento.

La anécdota puede reflejar la inexperiencia en la vida parlamentaria de los partidos nuevos, pero también el talante distinto con el que sus diputados llegan a la Cámara autonómica. «Vienen con ganas de cambiarlo todo y tienen prisa», afirman desde el partido morado. Moreno de Acevedo Yagüe, de 42 años, es uno de los abogados que llevó a Rodrigo Rato a los tribunales por su gestión en Bankia, lo que le ha proporcionado cierta fama recién investido diputado. Es una de las personas influyentes dentro del grupo político de Podemos en el Parlamento andaluz.

El gaditano Juan Marín ejerció de hombre tranquilo toda la sesión del Parlamento. El líder de Ciudadanos sonreía con cierta sorna cuando se le preguntaba por el rifirrafe entre el socialista Luis Pizarro y el popular Carlos Rojas. Con ademán de quitar importancia o serle indiferente, solo se avino a responder que la sesión la había parecido estupenda y él se sentía muy contento. Marín es concejal en Sanlúcar de Barrameda, donde respalda al PSOE en el Gobierno municipal. Viene rebotado de otras formaciones políticas y ahora en Ciudadanos, y a sus 52 años, ha visto cumplirse su sueño político gracias al tirón popular de su jefe, Albert Rivera, y al desgaste del Partido Popular.

Los dos sirven de ejemplo del talante con el que Podemos, con 15 diputados, y Ciudadanos, con 9, han presentado credenciales en el nuevo Parlamento andaluz. A los dos partidos se les considera 'llave' de la legislatura, pero sus aspiraciones van más allá que ser mera bisagra, ni del Gobierno socialista cuando se formalice, ni del PP como partido que buscará liderar y tomar la iniciativa como oposición en Andalucía. Sus miras tienen luces más largas y pasan Despeñaperros.

Socialistas y populares, que en campaña electoral les echaron los perros, son ya dos pretendientes muy solícitos para ganarse la confianza de Podemos y Ciudadanos. Al PSOE le urge llevárselos al huerto para, por lo pronto, lograr que faciliten a Susana Díaz investirse como presidenta y formar gobierno.

La investidura es el segundo sudoku que tendrá que resolver el PSOE. El primero fue la Mesa del Parlamento y le salió bien por las lagunas del Reglamento. Logró situar a tres miembros frente a cuatro de la oposición. Solo necesitará el respaldo de un partido para decidir sobre las comisiones de investigación y las comparecencias de la presidenta, siempre de acuerdo con la Junta de Portavoces.

La tensa sesión del Parlamento, sin embargo, invita a pensar que el acuerdo va a resultar muy difícil. Eh aquí las razones de cada partido y también sus propias dificultades.

PSOE: Interferencias de Ferraz

Los socialistas necesitan 16 abstenciones para la elección de Susana Díaz. Las pueden obtener de diputados de Podemos y Ciudadanos juntos, pero con ninguno por separado, o con los del PP (33 escaños). Tras la bronca sesión de investidura parece que los puentes con el PP están definitivamente rotos, aunque socialistas y populares ya han pactado otras veces incluso en momentos de enfrentamiento. En plena precampaña electoral acordaron asegurarse los puestos en la Cámara de Cuentas en previsión de la entrada de los nuevos partidos.

Susana Díaz mandó un mensaje en plena campaña a Pedro Sánchez para que no interfiriera en los pactos. Ferraz ha ordenado esta semana que con todos, menos con el PP. Sánchez incluso ha echado el anzuelo a Podemos y Ciudadanos, a los que ha pedido que sean «útiles» a la democracia en Andalucía. El PSOE andaluz aún no ha respondido si entiende esto como una ayuda o como una interferencia.

Si no hay investidura antes de las municipales, el PSOE esgrimirá en la campaña que una 'pinza' Podemos- PP no le deja gobernar, en recuerdo a la famosa 'pinza' de PP-IU del bienio 1994-1996, que derivó en un declive de la fuerza izquierdista.

Los socialistas temen que el 'caso de los ERE' siga dando coletazos en las municipales, en las que esperan recuperar alcaldías. Si hay archivo contra los presidentes Griñán y Chaves, como confían, tendrán más fácil el pacto con Ciudadanos.

PP: La prioridad de las alcaldías

Toda la estrategia del PP andaluz está en conservar las alcaldías en Andalucía y en base a ello descarta facilitar la investidura de Susana Díaz si el PSOE no se compromete a garantizar que respetará la lista más votada. El PSOE se va a negar siempre. La línea dura del PP, que es la que ahora tiene más influencia en Juanma Moreno, se ha impuesto. Quiere que se visualice que Susana Díaz es incapaz de lograr estabilidad para gobernar Andalucía. El PP está convencido de que esta es una legislatura corta, algo de lo que también estaba seguro Javier Arenas tras pactar PSOE con IU en 2012.

En el seno del PP hay otras opiniones, las de quienes temen que una bronca regional constante con los socialistas por la investidura acabe por perjudicar a los candidatos municipales en beneficio de las fuerzas nuevas, como es el caso de Ciudadanos. El PP se juega todas las capitales y cinco diputaciones. Como en el PSOE, hay preocupación porque los escándalos (la detención de Rato es un palo sin duda) interfieran en las municipales.

Podemos: Contrarrestar 'la pinza'

El partido morado mantiene firme su posición de que solo si se aceptan sus condiciones habrá respaldo a Susana Díaz. No solo la dimisión de Chaves y Griñán. Para Podemos es clave la ruptura con los bancos que desahucian y reducir el número de asesores y cargos. «Es fácil de entender, un asesor por un maestro», insiste Sergio Pascual. No ven voluntad en el PSOE por ninguna de las peticiones. De hecho, no han conseguido que los delegados socialistas en las conversaciones le informen del número de asesores que hay en la Junta.

En la estrategia de Podemos es clave que la dirección nacional no quiera tutelar el proceso y fuerce la abstención en base a futuras alianzas nacionales con los socialistas. Podemos también debe contrarrestar el mensaje de la 'pinza' que lanzará el PSOE si vota lo mismo que el PP en la investidura. Algo que enfada mucho a Podemos.

Ciudadanos: Perfil bajo

La posición de Ciudadanos es la de moverse lo menos posible en la foto, la de un perfil bajo, hasta que no pasen las municipales, catalanes y generales. El PSOE confía en esta formación como posible aliado a largo plazo, pero Marín tiene la orden de no dejar resquicio a esa esperanza. Además, solo con la abstención, Ciudadanos no ayuda a la investidura. Cabe la posibilidad de que en una situación extrema levante la mano del sí para aparecer como salvador de la estabilidad en Andalucía frente a PP y Podemos. Pero lo descarta.

IU: El pasado con el PSOE pesa

IU no es decisiva y tiene un pasado con el PSOE en el Gobierno. Maíllo deberá administrar ambas cosas para no desaparecer. Votará que no a la investidura, aunque IU nunca ha sido inflexible. La posibilidad de recuperar protagonismo con sus leyes aparcadas por el adelanto está sobre la mesa. Resulta curioso que el PSOE haya puesto como contraoferta a Podemos el contenido de esas leyes: la banca pública, la renta básica y la ley de participación, entre otras.