Una tormenta causa daños en Íllora tras verter 45 litros por metro cuadrado en 10 minutos

La A-336, entre Íllora y Obéilar, quedo cubierta de barro y piedras tras la tormenta. / Fermín Rodríguez

Los bajos de media docena de viviendas resultaron inundados y la carretera de Obéilar quedó cubierta de lodo y piedras

C. MORÁNÍllora

Las tormentas de verano suelen ser violentas y breves como un vómito. Y destructivas como un martillazo. Los vecinos de Íllora sufrieron ayer uno de esos golpes de la naturaleza. Quiso el destino que la tromba llegase el día de San Rogelio, el patrón del municipio. Es decir, que estaban en plena celebración de sus fiestas cuando el cielo, negro como un moratón, se abrió y vertió unos 45 litros por metro cuadrado en apenas diez minutos, según explicó a IDEAL el alcalde ilurquense, Antonio Salazar. Una auténtica barbaridad. Además, la temperatura se desplomó diez grados al pasar de cerca de los treinta a poco más de veinte. Es otra de las señas de identidad de los chaparrones estivales: recuerdan que el calor no durará siempre, que habrá otro invierno.

Por fortuna, los destrozos causados fueron modestos si se tiene en cuenta la intensidad del aguacero. Los bajos de media docena de viviendas, ubicadas en las calles Mariana Pineda y Los claveles, en la parte baja del pueblo, quedaron inundandas, lo que obligó a sus propietarios a echar mano de fregonas y cepillos para limpiar los sótanos. Pero lo principal es que nadie resultó herido. Los daños fueron solo materiales.

Barro espeso

La tormenta también produjo problemas en las carreteras que conducen a Íllora, particularmente en la la A-336, que une la localidad con la pedanía de Obéilar -conocida popularmente como La Estación de Íllora-. Como quiera que núcleo del municipio es empinado al asentarse sobre terreno elevado, el agua se derramó hacía la citada vía, que quedó cubierta de un espeso barro y de restos de arbustos y piedras arrastrados por la corriente. Así que circular hacia Obéilar se convirtió casi en una aventura solo apta para vehículos provistos de tracción a las cuatro ruedas. Y ni siquieran esos automóviles todoterreno lo tenían fácil.

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No obstante, una hora después del aguacero los turismos normales ya se atrevieron a adentrarse, a paso de tortuga, claro, por la castigada carretera de La Estación. En este sentido, la Policía Local insistió durante todo la tarde en advertir a los potenciales usuarios que transitar por la A-336 era peligroso. «Se ruega a todos los vecinos y conductores que circulen por la A-336 sentido Obéilar que intenten evitar circular por dicha vía y tomen otras alternativas, debido al corte y mal estado de la vía en tanto los servicios de carreteras limpian la vía», reiteraron este aviso en sus redes sociales.

Alomartes

El corto pero agresivo diluvio comenzó alrededor de las seis y media de la tarde y se prolongó durante poco más de diez minutos, lo que forzó a buscar refugio a los vecinos y los bares que intentaban seguir con las fiestas de San Rogelio.

El agua rebosaba por doquier y las cuestas de Íllora se convirtieron en torrentes furiosos. La Policía Local del municipio publicó de inmediato un mensaje también en Internet que daba idea de la rapidez con la que proliferaron los problemas y las peticiones de auxilio. «Debido a los efectos de la tormenta que hemos padecido, se comunica que los servicios de Policía Local y Protección Civil están auxiliando a los perjudicados, por lo que pedimos paciencia al resto de vecinos afectados, a los cuales iremos atendiendo según vayamos solventando las múltiples incidencias provocadas por la tormenta».

Cuando escampó y se vio que Íllora había soportado bien el temporal, la gente, sobre todo, los jóvenes, volvieron a la calle, mientras los camareros recolocaban las terrazas desbaratadas por la lluvia.

En la pedanía ilurquense de Alomartes, el chaparrón también inundó alguna casa, según comunicaron los propios afectados a este periódico. Además, produjo daños en el campo.

Otro efecto del aguacero fue que la circulación férrea quedó suspendida temporalmente en la estación de Píñar con dos trenes afectados. Uno de ellos prosiguió la marcha finalmente con 41 pasajeros a Almería y los ocho ocupantes del otro han sido trasladados en taxi a su destino, informó Europa Press

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