Un verano diferente y lleno de paz

Los niños que han venido este año, sus familias de acogida, miembros de la asociación y autoridades, en el pabellón Andalucía./ENRIQUE
Los niños que han venido este año, sus familias de acogida, miembros de la asociación y autoridades, en el pabellón Andalucía. / ENRIQUE

Las familias de acogida, 12 de ellas de Linares, los recibieron ayer en el pabellón. Andalucía dentro del programa 'Vacaciones en Paz' 75 niños saharauis pasarán este año el verano en Linares y en otros municipios de la provincia

JÉSSICA SOTOLINARES

A las 9:15 horas estaban citadas las familias de acogida que este año regalarán a más de 70 niños saharauis un verano en paz y con las comodidades que, sin darle aquí valor, en los campamentos donde viven en el Sahara son una utopía. El pabellón Andalucía del Polideportivo San José poco a poco se iba llenando de estos vecinos solidarios, mientras que los pequeños saharauis esperaban en otra habitación. Tomaban un pequeño descanso de que llegasen a Linares poco antes de las nueve de la mañana y después de haber abandonado sus 'casas' en el caluroso Sahara a las dos de la tarde del día anterior.

Con el himno de Andalucía hacían su entrada en la pista deportiva portando en primer lugar una gran bandera y luego de forma individual otras más pequeñas y, sobre todo, trasmitiendo nervios e ilusión. Estos mismos sentimientos se podían apreciar en los rostros y en el comportamiento de las familias que en la grada esperaban a que el presidente de la Asociación Amigos del Sahara Libre, Francisco Gutiérrez, citase sus nombres para bajar corriendo a abrazar y besar a los niños.

«Este año han venido 75 niños, a última hora hemos conseguido el objetivo. Están muy cansados y las familias impacientes y esperamos que pasen un buen verano y que no haya ningún problema. De Linares hay 12 familias; y el resto son de prácticamente de toda la provincia. Tenemos hasta de Albanchez de Mágina y de Santiago de Calatrava», explicó Gutiérrez.

Convivencias por la provincia

Al igual que el pasado año, también pasarán el verano en la provincia con el programa 'Vacaciones en Paz', un total de 9 niños con algún tipo de discapacidad y, según afirmó el presidente, tan solo el País Vasco supera en número de niños discapacitados saharauis a los que han venido gracias al colectivo que tiene su sede en Linares.

Las familias tienen libertad para llevarse a los niños de vacaciones pero para fomentar la convivencia entre todos ellos se organizan actividades conjuntas en varios municipios de la provincia y hasta serán recibidos por las autoridades en la Diputación Provincial. No faltarán las jornadas de piscina ni tampoco un día de playa en Málaga. Aprovecharán la visita a la capital de la Costa del Sol para asistir el día 7 a la concentración de reconocimiento y bienvenida a los niños sahararuis y sus familias de acogida, bajo el lema 'No los queremos refugiados'.

Habrá también una fiesta de despedida el 25 de agosto en la sede de la asociación, sita en el Colegio Santa Teresa Doctora. Estarán en la provincia hasta el 1 de septiembre. En la recepción de los niños además se les informó a las familias de los reconocimientos médicos que tendrán que pasar los pequeños, así como los documentos que se les adjunta y una serie de recomendaciones para las que se estrenan este año.

Fue el caso de Rocío y Juan Vicente, una pareja de Linares. «El recibimiento ha sido muy emocionante. En estos días hemos estado preparándolo todo y esperando que viniera. Conocíamos a familias que acogían niños y nosotros lo hemos hecho por ayudar. Teníamos muchas ganas porque no tenemos niños y va a ser una experiencia inolvidable», declaró Rocío.

La familia de Aurelia Vilches es una de las más veteranas y este es su décimo año que acoge a un niño en verano. «Antes acogíamos a su hermano, pero como ya es mayor, ahora nos quedamos con Jalhina. Mi marido todos los años va a los campamentos, y la familia todos juntos fuimos en 2016. Aquello es inhóspito total y ya nos ha dicho el niño que ya hace mucha calor allí», sostuvo Aurelia.

No faltaron las lágrimas de emoción, ni los continuos abrazos. Y es que el idioma no es una barrera para el entendimiento cuando hay gestos que salen del corazón. Todos quisieron retratar el primer día de sus vacaciones con una foto con todos los niños, familias de acogida, los miembros de la asociación y las autoridades, entre ellas, la concejal de Bienestar Social, Paqui Díez.

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