«Me maravillaba la casa gaditana, con pilas de lavar, plancha de carbón e higuera y patio»

Elena García de Paredes y Falla, sobrina-nieta del compositor Manuel de Falla, pasaba los veranos entre San Fernando y Jerez de la Frontera disfrutando de la tierra de su familia materna

«Me maravillaba la casa gaditana, con pilas de lavar, plancha de carbón e higuera y patio»
ÁNGELES PEÑALVER

Germán de Falla era el hermano menor del compositor del 'Amor brujo' y junto a su mujer María Luisa tuvo una hija, María Isabel, que a su vez alumbró a Elena García de Paredes de Falla (Madrid, 1961), la actual gerente del Archivo Manuel de Falla de Granada. La sobrina-nieta del músico gaditano, filóloga de formación, es diminuta y andurrea sigilosamente por las dependencias del espacio cultural, el carmen de la Antequeruela, ubicado a los pies de la Alhambra, donde se atesora y se da a conocer el vasto legado documental del creador de 'El sombrero de tres picos'.

Coco Falla, como es conocida popularmente Elena García de Paredes de Falla, pasa ahora los veranos entre el pueblo alpujarreño de Capileira -donde vive uno de sus hijos- y Madrid, lugar de residencia de su anciana madre, sobrina de Manuel de Falla. Pero sus veranos de la infancia están irremediablemente ligados a Cádiz, más concretamente a San Fernando, donde sus abuelos levantaron una casa «preciosa» con una biblioteca imponente -el germen del legado de Falla- que acogía a Elena y a sus cinco hermanos mientras hacían sus deberes estivales.

«Mi padre, José María García de Paredes, era arquitecto y vivíamos en Madrid en una casa moderna y funcional, así que pasar el verano en una vivienda andaluza, con higueras, patios, pasillos, techos altos, hermosas pilas de lavar ropa en lugar de lavadoras, con planchas de carbón... lo recuerdo como una maravilla. Allí, con mis abuelos, experimentábamos la libertad, eran veranos salvajes... y así fue hasta bien entrada la adolescencia», evoca la responsable del Archivo Manuel de Falla.

Allí, en San Fernando, los hermanos García de Paredes de Falla se juntaban con los 11 hijos del escritor Luis Berenguer, premio Nacional de la Crítica y premio Cervantes, entre otros. «La verdad es que son unos recuerdos increíbles que marcaron el resto de mi vida».

Antes de aquellos veranos gaditanos, el matrimonio formado por el arquitecto y María Isabel de Falla acudía junto a sus hijos a Ciudad Ducal, en Ávila: «Mi hermana tenía asma y los médicos les dijeron que el aire de montaña le beneficiaba».

Pero fueron el Atlántico, las salinas, las dunas de arena y el olor a Cádiz los que dejaron huella en una entusiasta Elena, quien, tras San Fernando, se marchaba los primeros días de septiembre junto a sus hermanos -sin sus padres- a Jerez de la Frontera, a visitar a su tía Carmen, la hermana soltera que siempre vivió con Manuel de Falla, quien tampoco tuvo descendencia. A la muerte de éste, ella fue cuidada en un convento en aquel pueblo gaditano.

«Mi tía Carmen no era monja, pero la cuidaron las monjas jerezanas y una señora del pueblo, Pepita. Nosotros, los seis hermanos, llegábamos a Jerez de la Frontera apiñados en un taxi y pasábamos unos días con la familia de Pepita y visitábamos a mi tía Carmen. Recuerdo que empezaba la vendimia, que jugábamos en la plaza y experimentábamos encantados el contraste con la vida de ciudad».

Más veranos en femenino

 

Fotos

Vídeos