«El mejor verano de mi vida fue cuando vi el mar por primera vez, estuve horas observándolo»

Las albercas de El Fargue, el cine de verano y la música de Los Brincos marcaron la infancia y pubertad de la presidenta de la Federación Provincial de Asociaciones de Mujeres y Almuñécar ha sido el destino más frecuentado

«El mejor verano de mi vida fue cuando vi el mar por primera vez, estuve horas observándolo»
VANESSA SÁNCHEZGRANADA

Paqui Rodríguez es la presidenta de la Federación Provincial de las Asociaciones de Mujeres María Lejárraga. Recuerda los veranos de su infancia en el cortijo de sus abuelos, entre El Fargue y Víznar. Al ser huérfana de padre, Paqui y su madre vivieron en casa de sus abuelos durante mucho tiempo. Los inviernos eran fríos y solitarios pero el verano era muy diferente. «Los niños jugábamos hasta la una de la mañana en las albercas, con el barro o lavándonos con la fría agua de la acequia que venía de Fuente Grande, estaba helada pero lo pasábamos muy bien», recuerda Paqui.

La granadina rememora que con otros críos hacían deberes que ellos mismos se dictaban o jugaban a hacer 'negocios' intercambiando piedras por frutas de los árboles de la finca

Durante su adolescencia en El Fargue, Paqui hizo pandilla y en los veranos organizaban guateques que eran amenizados por la música de Los Brincos, Beatles y los Mustang, entre otros. Cuatro amigos se compraron guitarras eléctricas y tocaban los éxitos de esos grupos en las fiestas que celebraban en el sótano de alguien de la pandilla. También solían aprovechar el cine de verano en el pueblo, más que por interés hacia el séptimo arte se trataba de un acto social. «En el cine de verano quedábamos las amigas para vernos, durante toda una semana sólo se proyectaba una película con doble pase, pero nosotras la veíamos cada día dos veces, por estar allí con la pandilla».

Cuando tuvo edad de ir a las excursiones de la Costa Tropical comenzó a aprovechar esos viajes, en especial a Salobreña y Torrenueva. Más tarde, comenzaría a pasar algunos días en el camping El Pozuelo, que ya no existe. Paqui explica que conoció a gente que solía ir allí y cada verano se iba a esta zona de acampada en Almuñécar -gestionado por Educación y Descanso-: «Aunque íbamos con la familia, nos juntábamos un grupo de amigas». Esta granadina volvía cada año porque su madre alquiló también un apartamento allí.

Una vez conoció al que sería su marido tampoco cambió de destino en la época estival. Al principio acudían invitados por amigos, después se compraron un apartamento. Sus hijos veranean allí desde que nacieron y han formado también sus pandillas de amigos. Almuñécar tenía todo cuanto necesitaban en verano y aprovechaban las otras vacaciones de Semana Santa o Navidad para viajar. Este municipio de la Costa Tropical ha sido el escenario de momentos muy divertidos, emotivos e importantes de la vida de Paqui.

Un momento inolvidable

Sin embargo, el mejor recuerdo estival de la presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres no ocurrió en la Costa granadina. A los 10 años, acompañó a su madre en un viaje hacia Mallorca, donde vivía su tía. Antes de embarcar hicieron una parada en Alicante y su madre aprovechó para que Paqui viese el mar. Al llegar quedó tan impresionada por aquel horizonte azul sin fin que se sentó a observarlo en la orilla durante horas y horas. «Yo nunca había visto el mar, había leído sobre él, pero no imaginaba que fuese así, es una imagen que me quedó grabada para siempre».

Este verano, a Paqui Rodríguez le será más complicado ir a la Costa. Su madre enferma, precisa su atención. «Ella siempre ha cuidado de mi, así que es mi turno de cuidar de ella».

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