Patricia declara sin biombo; Ángel no quiso volver a ver a Ana Julia

Patricia declara sin biombo; Ángel no quiso volver a ver a Ana Julia

Los padres del pequeño Gabriel pasan el mayor trance de sus vidas al testificar en el juicio por la presunta muerte violenta de su hijo de ocho años

MIGUEL CÁRCELES y ALICIA AMATEAlmería

Los padres del pequeño Gabriel Cruz, Ángel Cruz y Patricia Ramírez, se enfrentaron ayer al mayor de sus dolores, el recuerdo de la muerte de su hijo. Y tuvieron que hacerlo, además, con la presencia de la autora confesa de dar muerte a su niño. En una sesión a puerta cerrada que se inició a las 16 horas, la primera en sentarse frente al tribunal fue la madre. Vestida con una camiseta con motivos marineros y pececillos -a nadie se le pasó por alto el homenaje a su pequeño, amante de la biología marina- Ramírez declaró, según fuentes cercanas a la investigación, sin requerir ningún elemento visual que la separase de la acusada. Ángel Cruz, que entró a la sala 35 minutos después que la madre, sí que pidió que se instalase un biombo para no volver a ver a quien fuera su pareja sentimental. Junto a ellos declararon, seguidamente, la abuela del pequeño y una prima menor de edad. La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Almería declaró el pasado viernes dichos interrogatorios como cerrados al público y a la prensa después de que un informe del Servicio de Asistencia a Víctimas en Andalucía (SAVA) recomendase la medida.

«Se han ratificado en sus declaraciones», indicaba Francisco Torres, letrado de la acusación particular que representa, precisamente, a la familia de Gabriel Cruz. «No ha habido nada especialmente novedoso», redujo. «Es muy duro. Es duro para mi, pues es muy duro para toda la gente», subrayó.

«Muy obvio»

El penalista que aconseja legalmente a los padres del pequeño aseveró que la causa juzga un asunto «muy obvio». «Hace falta que nueve personas, que son los jurados, lo vean exactamente igual que yo. Pero yo creo que es muy muy claro el asunto. Es alguien con una maldad [la acusada, Ana Julia Quezada] infinita, con una frialdad increíble, y por eso hemos pedido las penas que hemos pedido, los delitos que hemos pedido. Y esperamos que el juzgado los vea».