El auge de las 'low cost' en El Alquián no incrementa los ingresos turísticos

Pasajeros de una 'low cost' bajan la escalerilla del avión./
Pasajeros de una 'low cost' bajan la escalerilla del avión.

Las aerolíneas de bajo coste no padecen la sangría de pasajeros que experimenta AENA en Almería desde que estallara la crisis

MIGUEL CÁRCELES

Durante las crisis económicas, hay unos negocios que resultan ser los que no padecen en absoluto la virulencia de las cifras macroeconómicas, los comercios de saldos. Algo parecido ocurre con las aerolíneas de bajo coste, las 'low cost'. En los últimos años, en los que el mercado aeroportuario español se ha desangrado dejándose por el camino a millones de pasajeros, las únicas beneficiadas han sido este tipo de compañías. En la red pública estatal de aeropuertos, que gestiona AENA, representan el 54,9% del pasaje. Por lo tanto, ya transportan a la mayoría de los viajeros que surcan el espacio aéreo español. Y en Almería, las cifras no distan demasiado.

Según los últimos datos cerrados de la empresa estatal de gestión aeroportuaria, el 49,23% de los viajeros que utilizaron las remozadas instalaciones de la terminal de El Alquián lo hicieron para utilizar una línea aérea de bajo coste. Concretamente, 341.870 personas. No consigue superar el 50%, pero se acerca de forma acechante.

Las cifras distan de las arrojadas por otras terminales que se han especializado en la gestión de este tipo de pasaje. Por ejemplo, Girona-Costa Brava tiene un 95,5% de pasajeros usuarios de las 'low cost', un 93% San Javier (Murcia), un 88,1% Sevilla y un 84,2% El Altet (Alicante). Sin embargo, los datos de Almería se sitúan en una órbita similar a la media estatal, que apoya dos tesis: la de la maduración del mercado de aerolíneas de bajo coste y la de una creciente extensión de su uso en detrimento de las aerolíneas tradicionales.

De hecho, y pese a la caída generalizada en el transporte aeroportuario en España, las aerolíneas de bajo coste se han salvado de la quema. En Almería han continuado un crecimiento sostenido con tasas de incremento de pasajeros cercanas al 2% pese a las caídas estrepitosas que han venido padeciendo las compañías aéreas tradicionales, hasta un 11,19% en el año 2012.

La excepción que confirma la norma la encontramos el pasado año, 2013, cuando el número de pasajeros en 'low cost' descendió un 5,45%, por encima incluso de la caída de las aerolíneas convencionales. La razón la encontramos en el cese de la operación por parte de la compañía irlandesa Ryanair del vuelo entre Almería y Madrid, uno de los que tenía una mayor ocupación de cuantos despegan de El Alquián. El aterrizaje final se produjo a finales de 2012. Y 2013 fue el primer año completo sin esta ruta operada por una 'low cost' en competencia con las aerolíneas tradicionales.

Más pasaje, menos gasto

La mayor parte de las rutas operadas por las 'low cost' en Almería han sido, tradicionalmente, hacia Europa. Con la salvedad de rutas regulares con Madrid (ya desaparecida) y con Palma de Mallorca, son líneas destinadas a un pasajero muy identificado: el turista de sol y playa de los países del norte del continente. Las 'low cost' han supuesto, en este caso, un gran aliado. Permiten conexiones punto a punto entre destinos poco habituales para el turismo de masas y 'cosen' Europa. Por ejemplo, han sido un impulso para el turismo residencial en muchos pueblos de Almería, Málaga, Murcia y Alicante, con colonias británicas y alemanas muy reseñables.

Sin embargo, y pese a haber 'democratizado' el viaje al extranjero y a haber aportado millones de turistas, el efecto de las 'low cost' no ha llevado aparejado un efecto multiplicador en los ingresos turísticos.

La extensión de las compañías de bajo coste «ha tenido un efecto positivo y elevado en el número de turistas, pero al mismo tiempo ha influido negativamente sobre su estancia media, y aún más claramente sobre su gasto medio, haciendo que no sea observable un impacto positivo sobre el gasto turístico total». Lo afirma el estudio 'Efecto de las compañías aéreas de bajo coste sobre el turismo internacional en España'. El documento ha sido elaborado por los prestigiosos economistas Rafael Myro y Belén Rey, profesores de la Universidad Complutense de Madrid; y Pablo Hernández, de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

Según estos expertos, la reducción del precio del transporte que ha conllevado el crecimiento de este tipo de compañías aéreas ha conllevado un aumento de las visitas con una estancia «más reducida». Y con ello, pese a que se dé un efecto positivo en volumen, no lo hace en beneficios. Según las cifras estadísticas recogidas en el artículo, esto sucedió con mayor virulencia hasta el año 2007 -los primeros años, los del boom de las 'low cost'- mientras que, desde entonces, ha venido manteniéndose cierta congelación en el número de turistas y de estancias originados por las compañías de bajo coste en España.

Los expertos advierten de la necesidad de prestar especial «cautela con respecto a las políticas de subvención» a las 'low cost' debido precisamente a la menor rentabilidad en el componente del gasto y de la permanencia en destino. No obstante, por distribución territorial Andalucía es de las que consigue unas estancias más largas, algo que ocurre en el resto de destinos de sol y playa del país.