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Origen y construcción de El Puche

Origen y construcción de El Puche
  • CSIC acoge una ponencia sobre el barrio en el Congreso Internacional ‘Arte y ciudad’ celebrado en Madrid

  • El barrio comenzó a levantarse tras las lluvias de 1969, que produjeron el derrumbe de varias viviendas y cuevas en La Chanca y alrededores de La Alcazaba

El IV Congreso Internacional «Arte y Ciudad», organizado por la Universidad Complutense de Madrid y celebrado en el CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid-, acogió a finales de noviembre la comunicación titulada ‘El barrio de El Puche en Almería: sistemas de agrupación, repetición y crecimiento / The neighborhood of El Puche in Almería: grouping, repetition, and growth systems’.

El autor de la investigación, el arquitecto José Francisco García-Sánchez, jefe del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio del Instituto de Estudios Almerienses, tuvo la oportunidad de explicar los motivos que llevaron a la construcción del barrio de El Puche (1970-1982).

Un origen que se debió a las intensas lluvias caídas sobre Almería en los meses de noviembre y diciembre de 1969, que produjeron el derrumbe de varias viviendas y cuevas en el barrio de La Chanca y en el entorno de La Alcazaba, una zona ya castigada en origen.

«El Gobierno reaccionó rápidamente y, en enero de 1970, aprobó un decreto donde autorizaba al Instituto Nacional de la Vivienda -a través de la Obra Sindical del Hogar y la Arquitectura- para que adquiriera los terrenos del cortijo El Puche de 21 hectáreas y situados junto al río Andarax, con el fin de construir 1.000 viviendas para las familias afectadas, además de otras 100 casas previstas en los barios más afectados por las lluvias de La Chanca y Pescadería»», desveló.

El Puche fue, también, consecuencia de las demandas de nueva vivienda que auspiciaba el floreciente desarrollo económico de la década de 1970.

El barrio, expuso el arquitecto durante su ponencia en el CSIC, se divide en tres sectores: El Puche Norte (1970-1982), de 500 viviendas construidas en bloques de 4 alturas con forma de ‘H’, y proyectadas por el arquitecto Carlos Pfeifer Formica-Corsi; El Puche Centro (1970-1977), de 496 viviendas de planta baja y donde intervienen los arquitectos Santiago de la Fuente Viqueira y Antonio Vallejo Acevedo; y El Puche Sur (1975-1980) -cuya construcción es posterior a las medidas urgentes del decreto del Gobierno- y que con sus 427 viviendas era, sin duda, el proyecto más interesante, proyectadas también del arquitecto Santiago de la Fuente.

Estaba prevista, asimismo, según relató, la construcción de colegios, centros sociales, bibliotecas, iglesias y comercio y se propuso que la mayoría de las calles del barrio fueran peatonales.

Campo de pruebas

«Estos barrios se convirtieron en un campo de pruebas para los arquitectos que trabajaron en esa España que resurgía después del periodo de autarquía y que reclamaba unas nuevas necesidades de cobijo y confort. Una época donde seguía produciéndose el éxodo del campo a la ciudad, y que ponía a prueba las capacidades de la sociedad rural para adaptarse a la nueva vida colectiva que imponían estos barrios. Y unos arquitectos, cuya sensibilidad por las debilidades sociales convivía con el interés en la investigación formal de los nuevos tipos de viviendas colectivas. La integración social de estos barrios era su aspecto más polémico y discutible, ya que las instituciones depositaban en ellos la marginalidad que se añadía a su situación periférica extrema», expuso.

En el barrio de El Puche, la calidad arquitectónica de las intervenciones «va creciendo desde el anodino proyecto de El Puche Norte hasta la magnífica aportación de El Puche Sur. La voluntad de integrar la infraestructura urbana dentro de la urbanización y la confianza en los sistemas de agrupación, repetición y crecimiento como método, se hace presente en El Puche Centro pero, sobre todo, en El Puche Sur que, con su una atractiva volumetría blanca, parece evocar la arquitectura popular mediterránea, formada por una superposición de volúmenes que sólo puede construirse con el paso del tiempo», concluyó el profesional.