"En Almería hay un trozo de Boston y en Boston, por supuesto, siempre está Almería"

Ramón González, en el National Robotics Engineering Center, en Pittsburgh, donde trabaja proyectos para la NASA./
Ramón González, en el National Robotics Engineering Center, en Pittsburgh, donde trabaja proyectos para la NASA.

Ramón González considera que la Medalla de Andalucía «representa a Almería, a todas las personas, entidades, gente humilde y trabajadora que intenta cambiar un poquito el mundo»

JUANJO AGUILERA

«El aquí firmante no viene solo, viene acompañado de los investigadores, los ingenieros, los informáticos y sus queridos robots./Le acompañan las gentes de Viator y Almería. Aquí firman los humildes, los anónimos, los que persiguen sus sueños, los que luchan./Aquí firman los valientes». Así firma en el libro honor de la Junta de Andalucía. Ramón González Sánchez, un ingeniero en Robótica de un pueblo de no más de 5.600 habitantes -su Viator- donde creció jugando al fútbol, para lo que cruzaba el puente y entrenaba a las órdenes de quien hoy es segundo entrenador de Javi Gracia en Kazan, Ibán Andrés, pero que desde muy pequeño sabe lo que es el sacrificio de ayudar a su padre para sacar una pequeña empresa ganadera. Una empresa que ha ido creciendo por el esfuerzo de una familia consciente de sus limitaciones, pero también de la importancia de que la educación de quienes la forman está por encima de todo. Ramón y Emilia, sus padres, sus hermanos José Manuel y Carmen Loli llevan parte de una medalla hecha a base de talento, pero también de muchos años de esfuerzo.

La Medalla de Andalucía, ¿qué supone para usted?

Ha sido un auténtico privilegio. Primero porque representa a mi tierra, Almería, y a Andalucía, que la llevo por bandera por el mundo entero. También porque representa a mi profesión, como son los ingenieros, los investigadores y la robótica, sobre todo, y luego me hace muchísima ilusión porque representa a la gente humilde, a la gente anónima, que no tiene los focos encima, pero que las cosas pequeñas las hace grandes. Para mí, ese reconocimiento significa todo eso. Un grandísimo privilegio.

Es el premio a una trayectoria, pero sobre todo al esfuerzo que le ha supuesto llegar a donde está...

Sí, la verdad es que es una trayectoria que no ha sido sencilla. Muchas veces el gran público no conoce la historia que hay detrás. Yo hice la carrera de Ingeniería en Informática en Almería, después el doctorado en Robótica con una beca del Ministerio de Educación. Tras eso pasé unos meses complicados en los que estuve seis meses en el paro, aunque todos los días iba a mi puesto de trabajo y a liderar proyectos de investigación, proyectos de Robótica. Tras eso di el salto a la Universidad de Zaragoza y estando allí me surgió el grandísimo sueño de ir a la Universidad en la que estoy hoy en día, que para mí es un auténtico privilegio y un sueño.

Pero no es nada fácil, porque seguramente la mayoría no conoce un camino lleno de obstáculos...

No es fácil. Todo tiene un sacrificio. Ahora llevo bastante tiempo separado de mi familia, toda en Almería. Mi mujer vive aquí también. No ha sido fácil. Todo tiene su lado bueno, su lado positivo, y para mí es un auténtico sueño vivir todo esto.

Ese camino desconocido para muchos, suponía primero ayudar a su padre en la pequeña empresa de explotación ganadera, con el esfuerzo, para un niño casi, de tener que levantarse antes de las seis de la mañana diariamente...

También tiene su lado positivo. Una persona, cuando desde muy temprano empieza a valorar lo que significa que te den una propina que te la tienes que ganar, crea valores en un joven como el esfuerzo, la responsabilidad. Luego, cuando yo comencé el doctorado en Robótica, en Almería, no había muchos medios. Como digo, hay quien un doctorado lo comienza desde el cinco para llegar al siete, otros parten del siete y llegan al ocho... En mi caso, yo partí del -10 y llegué al 10. Eso para mí fue un grandísimo esfuerzo, pero una grandísima recompensa y un camino precioso.

El momento en el que está ahora significa mucho para la educación en Almería, porque refleja un tanto la calidad de lo que se puede aprender en esta Universidad...

Este premio no sólo me representa a mí, sino que representa a Almería, a todas las personas de Almería, entidades, gente humilde y trabajadora que intenta todos los días cambiar un poquito el mundo, aportar su grano de arena. Es un ejemplo de la gente anónima. Aquí, en Almería, hay muchísimo talento, estudiantes muy brillantes que tienen esa parte anónima. La Medalla es un reconocimiento a toda esa gente que queriendo desarrollar o aplicar su conocimiento en su tierra ha tenido que salir fuera. Eso es muy interesante y es un aspecto muy a valorar. Si hay gente con mucho talento aquí en Almería, también hay almerienses que están fuera que son muy brillantes, con un currículum que si pudiesen venirse aquí darían un impulso a nuestra provincia.

Su caso es un ejemplo de esa brillantez porque trabaja en una universidad en la que 'sólo' se fabrican premios Nobel...

Es un auténtico orgullo estar allí, orgullo compartido por mucha gente. Cargo a mis espaldas mucha gente. Llevo a mi familia, a Viator, a Almería. Este premio es un orgullo por cómo se recibe, que es llevando dos años y medio trabajando en la mejor universidad del mundo en Ingeniería. Entre otras cosas, es la universidad que más premios Nobel ha conseguido en Ingeniería. El de Economía de este año es de mi universidad, pero cuando uno trabaja en estos centros, en centros como la NASA, uno se da cuenta que lo que se valora son a las personas. Es algo que en nuestra tierra deberíamos tener en cuenta porque se les valora por lo que demuestran que saben hacer y no por las personas a las que conocen o las influencias que tienen. Más allá de estar donde estoy, en una universidad que diseñó el primer ordenador que fue a la Luna, por ejemplo, más allá de eso, uno se da cuenta que son las personas las que llevan eso adelante y tiran de ese grandísimo carro.

Estar donde está ¿es un sueño o no lo había soñado?

A mí de pequeño me gustaba mucho la Astronomía y la Ingeniería y vi la Robótica como la forma de fusionar ambas, porque hoy en día en Marte tenemos robots móviles, en la Luna hemos enviado sondas robotizadas. Entonces, vi una posible vía, pero para alguien que es de un pueblo de 5.000 habitantes pensar que puede trabajar o aportar un grano de arena a un robot que hay en Marte eso va muchísimo más allá de cualquier sueño. Pero yo vi

ahí que podría estar conectado de alguna manera. Cuando decidí estudiar Ingeniería fue porque me gustaba muchísimo, pero no pretendía alcanzar ese sueño. Pero me sirve para lo que siempre le digo a la gente, que trabaje o estudie en lo que le guste, que tenga un punto de referencia, que intente superarse. Si ponemos el ejemplo de un chico que quiere jugar al fútbol, su padre o su entrenador deben inculcarle el gusto por el fútbol, no que el objetivo sea jugar en el Madrid. Si juega en el equipo de su barrio, que su objetivo posterior sea hacerlo en el Almería, por ejemplo, que vaya dando pasos cortos. Si es el voley, llegar a Unicaja es difícil, pero que llegar sea consecuencia de ir cumpliendo etapas cortas. La clave es intentar disfrutar de tu profesión, eso es lo que quiero decir.

En este camino, desde el colegio hasta llegar a donde está, habrá personas que le han marcado...

Este reconocimiento está compuesto de muchísimas personas, muchísimas entidades. Yo siempre a mis maestros del colegio se lo agradezco. Parte de lo que soy es gracias a ellos. Del Joaquín Visiedo, las Jesuitinas, la Universidad de Almería, Sevilla, el Instituto Tecnológico de Suiza o la Universidad de Zaragoza, hasta que di el gran salto a Estados Unidos. De todos intenté aprender algo. Hoy en día, para mí, trabajar con la persona que es mi supervisor es un auténtico orgullo. Lo considero como mi mentor porque me ha enseñado valores que muchas veces se echan de menos en otros sitios, valorar a las personas y promover a las personas. El supervisor que tengo mira el lado humano. Si ve que tienes carencias en alguna cosa intenta ayudarte para que mejores. Cuando yo llegué allí, que fue un impacto grandísimo, cuando llevaba dos meses teníamos que enviar un informe a la NASA, nada más y nada menos. Completé el informe, él lo leyó por encima y automáticamente lo reenvió. Eso quiere decir que él confía en ti y si estás en su equipo es por que confía al cien por cien.

¿En Almería hay un trozo de Boston o en Boston hay un trozo de Almería?

Las dos cosas. En Almería hay un trozo de Boston y en Boston, por supuesto, siempre están Viator y Almería. En los lugares que he visitado, la primera transparencia que siempre pongo es la de la provincia de Almería y explico dónde está Almería, qué es lo que hace diferente a Almería de otros lugares, nuestro clima, nuestras playas, nuestras fiestas. Hablo del legado que tenemos con el cine. Cuando uno va a Estados Unidos, al hablar de Almería no la colocan muy bien, pero cuando dices que Exodus o que Indiana Jones se han rodado en Almería los americanos ya se sitúan. En todos los sitios donde voy, siempre presento mi tierra y la palabra Almería ha retumbado desde lugares en California, donde se controlan los robots que hay en Marte, hasta donde fabrican los teléfonos Iphone, en San Francisco, o el Instituto Tecnológico de Suiza, donde estudió Albert Einstein. Viator y Almería han estado y siempre estarán presentes.

 

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