Pacheco promete gobernar para todos y buscar acuerdos para dar estabilidad a su Gobierno

Pacheco promete gobernar para todos y buscar acuerdos para dar estabilidad a su Gobierno

Ante una sede llena de gente feliz, el candidato del PP dice que no ha ganado él, sino «Almería»

Sergio González Hueso
SERGIO GONZÁLEZ HUESO

Ni los más optimistas en el Partido Popular de la capital habían imaginado que RamónFernández-Pacheco acabaría rozando, en unas elecciones municipales con todo el viento en contra, la mayoría absoluta. Ni siquiera el candidato, que ayer fue jaleado como una 'rock star' cuando se dejó ver por la fiesta de la sede con más del 90% escrutado.

Ante más de un centenar de almerienses emocionados, el candidato popular a la reelección y ganador de las elecciones municipales prometió gobernar para todos los ciudadanos después de imponerse con rotundidad a un PSOEde Almería al que se le hizo demasiado larga la campaña y la sucesión de convocatorias electorales.

Pacheco, visiblemente feliz y muy agradecido, se deshizo en palabras de alabanza a los suyos por el trabajo realizado durante estos días, a la vez que dejó claro que la victoria no era ni suya ni del PP, sino que según dijo, había «ganado Almería».

Entre interrupciones y vítores de «¡alcalde, alcalde!», se quiso dirigir especialmente a aquellos que no le habían votado en el día de ayer: «Solo decirles que a partir de mañana [por hoy] gobernaremos también para ellos, para mejorar su barrio y su vida». Según añadió, los comicios los ganaron todos los almerienses y por eso dijo que cumpliría su palabra: «Haré justo lo que tenía pensado hacer, hablaré con todos los candidatos de las demás fuerzas políticas para darle estabilidad a la ciudad, para seguir pensando en Almería por encima de cualquier otra consideración. Porque esta ciudad está por encima de cualquier candidato o fuerza política», señaló un Pacheco que acabó su discurso realizando un agradecimiento singular. A su predecesor en el cargo, a Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, también presente en la tarima junto a su equipo de concejales, le vino agradecer que confiara en él para sucederle. Ha pasado ya más de tres años desde aquel día de noviembre de 2015, cualquiera le diría entonces a Pacheco todo lo que ha vivido desde entonces.

Buenas sensaciones

Desde bien temprano las sensaciones en el Partido Popular eran superlativas. No buenas, sino «muy buenas», parafraseando a un alto dirigente de esta formación política, que respondía de este modo al referirse a las expectativas que tenía a primera hora de la tarde. A pesar de que quedaba buena parte de la jornada, la baja participación que se estaba registrando y el tradicional pulso con la calle y los colegios durante toda la jornada matinal, hacía pensar que el descalabro popular que se había producido en las generales de hacía justo un mes no iba a tener continuidad en las municipales. No solo se disponían a taponar la herida, es que al final de la noche no había rastro de ella. Aunque ya se sabe que las dinámicas de ambas convocatorias son diferentes, lo cierto es que el Partido Popular ha conseguido darle un giro copernicano al panorama local en tan solo unas semanas. Ha pasado de estar a más de 7.000 votos del PSOE y ocho puntos por debajo, a encabezar las opciones políticas al Ayuntamiento de Almería aventajando a su principal rival en más de 13 puntos. Parte del éxito, dicen desde dentro, ha sido la campaña en positivo llevada a cabo por un Pacheco que ha llegado a ostentar durante estas últimas semanas el poder de la omnipresencia. No había lugar ni medio en el que no estuviera él trasladando un mensaje de 'confianza' a una ciudadanía almeriense que en estas últimas elecciones ha visto menos el logo de un PP que conoció mejores épocas.

Lo cierto es que el partido que dirige Gabriel Amat en la provincia tiene hoy en la capital su principal y poderoso bastión. Y esto se sintió en la misma sede, todo un hervidero a partir de las 22.30 horas, cuando ya se vislumbraba, con los primeros datos provisionales, la llegada del ciclón de nombre Ramón, ese que ayer no podía ni quería disimular su felicidad ante un resultado que estaba muy por encima de sus expectativas.