«En Alta Velocidad hemos cumplido, a la derecha se le cae todo el argumento»

«En Alta Velocidad hemos cumplido, a la derecha se le cae todo el argumento»

El ministro de Fomento arremete contra el «victimismo» del PP y saca pecho de 1.200 millones en licitaciones «en solo diez meses»

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELES

El ministro de Fomento del Gobierno de España y candidato al Congreso por Valencia, José Luis Ábalos, criticó ayer el «victimismo» del Partido Popular, que durante la campaña y la precampaña ha acusado al Ejecutivo de «retrasos», dijeron de forma textual, en la tramitación de contratos para la ejecución del proyecto de Línea de Alta Velocidad entre Murcia y Almería. En un mitin ante varios centenares de militantes socialistas en la capital, Ábalos aseguró que le «desagrada profundamente» que haya partidos que construyan «su proyecto político sobre el victimismo». «¿No tienen nada más que ofrecer más que llorar?», recriminó.

«Yo prefiero la política de los que obramos y soñamos», continuó, remarcando que su gabinete «en los últimos diez meses» ha licitado «más de 1.200 millones de euros». «Todos los tramos del AVE en esta provincia se han licitado», insistió. «Recién llegado ya tenía el marchamo de tener algo contra Almería [...]. Pero en la Alta Velocidad hemos cumplido», insistió el ministro. Por ello, y pese a asegurar que desconoce si «da votos», aseguró que los contratos -ayer mismo, sin ir más lejos, se licitaron dos más relacionados con el proyecto de la línea AVE almeriense- causan que «a la derecha» se le caiga «todo el argumento».

Ábalos, número dos orgánico del PSOE, planteó la campaña electoral en términos de dualidad: o la derecha o el PSOE. Y caricaturizó la opción del tripartito en la alternativa caricaturizando especialmente a PP y Cs, las dos formaciones mayoritarias en dicho espectro. En un discurso al más puro estilo de Alfonso Guerra -cómico y con retranca- Ábalos aseguró entre las risas del público que ambas formaciones, la de Casado y la de Rivera, «quieren aliarse pero se dan asco». «Yo te daría el Ministerio de Exteriores le dice el uno al otro. Te quiero lejos. Y el otro: pues yo el de Universidades. Encima cachondeo».

Especialmente beligerante fue Ábalos con Ciudadanos, de quienes dijo, «no son de fiar». Y se refirió, especialmente, a los casos de corrupción que han salpicado al Partido Popular. «Cada vez que el Partido Popular tiene problemas con la corrupción, ahí llega el ejército de salvación ciudadano para salvarlos. Esa es su gran aportación a la regeneración democrática». «Pasó en Murcia, lo mismo pasó en Madrid», recriminó el ministro y candidato socialista. Más aún, recordó el cambio radical en Andalucía: de apoyar el Gobierno de Susana Díaz en la Junta, a provocar un cambio en el Ejecutivo junto al PP y con el apoyo de Vox. «Eso es principios», dijo con sorna Ábalos.

Con gran locuacidad -estuvo más de 40 minutos frente a sus compañeros de partido- el número dos de los socialistas conminó a los militantes a luchar por conseguir una movilización excepcional. Pero no sólo de la izquierda, sino también del centro, de quienes quieren «certidumbre y seguridad». «Hay que ponerle fin a la inestabilidad. ¿Cómo? con un Gobierno. ¿De quién? O del PSOE o de una coalición de la derecha. Cuando hablan de pacto, sólo hay un pacto reconocido: el de la derecha. Fian su gobierno a una coalición de tres, han renunciado a ser primera fuerza. Pero no están jugando al Gobierno de España, sino que están haciendo sus primarias: están viendo quién va a liderar la recomposición», adujo.

Ábalos reclamó el voto para un gobierno europeísta y moderno, abierto y moderado. El balón en el pie se lo había puesto el secretario general local y candidato al Senado Fernando Martínez. «Cada voto al PSOE es un voto para frenar a la derecha», decía. Y es una alternativa «para gente moderada». «Para no retroceder 40 o 50 años, para avanzar». «Tiñamos Almería de rojo en el mapa de España» aregaba Martínez. Las encuestas -por el momento- les sonríen.