Cuando el mundo se percató de la grandeza del legado íbero jienense

Una muestra de los objetos que se puede ver en la exposición inaugural./EFE
Una muestra de los objetos que se puede ver en la exposición inaugural. / EFE

A. ORDÓÑEZJAÉN

Cuando la Diputación visibilizó que había que recuperar y promocionar como recurso turístico el legado íbero de la provincia, coincidía con que el resto del mundo también constataba el tesoro patrimonial que conservaba Jaén.

Todo se desencadenó en 1998, con la exposición 'Los íberos. Príncipes de Occidente', presentada en el Grand Palais de París, en la Fundación La Caixa en Barcelona y en el Kunst und Ausstellungshalle der Bundesrepublik Deutschalnd, de Bonn, y que se convirtió en todo un acontecimiento europeo especial, fruto de la colaboración entre el entonces Ministerio de Educación y Cultura de España, a través de la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes, l'Association Française d'Action Artistique del Ministère des Affaires Étrangères de France, la Fundación La Caixa y la Kunstund Ausstellungshalle der Bundesrepublik Deutschland. Más de la mitad de las piezas de aquella muestra procedían de Jaén. Como destaca en su web el Ministerio de Cultura y Deporte, «por primera vez se mostraba la cultura ibérica a un público internacional, mediante una exposición sin precedentes, por la calidad y número de piezas exhibidas y por el largo proceso de cooperación científica previo. Además, en pleno proceso de unificación europea, se ponía de manifiesto la riqueza y variedad de las raíces culturales de Europa. Más de medio millón de personas, pudieron visitar esta exposición que marcó además un punto de inflexión en cuanto al estudio y difusión de esta cultura».

La Asociación Amigos de los Íberos también siguieron muy de cerca esas exposiciones y como afirman en su web «con esta exposición se pudo comprobar, hace diez años, que a pesar de los sistemas globales de comunicaciones y de una Europa en proceso de unificación, aun podíamos sorprendernos al descubrir y descifrar el mundo misterioso de los iberos. Europa conoció la belleza y fuerza expresiva de algunas de las grandes esculturas de Cerrillo Blanco (Porcuna): guerreros, esfinges, grifos o el lobo de El Pajarillo (Huelma), que fue la imagen de la exposición en París. Algunas de estas esculturas pudieron viajar a Europa, pues fueron restauradas con fondos de la República Federal de Alemania y de la Fundación de la Caixa».

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