Muere Julio Alfredo Egea, el poeta nómada y comprometido

Julio Alfredo Egea, poeta./Antonio Arenas
Julio Alfredo Egea, poeta. / Antonio Arenas

El poeta, que publicó el primer homenaje escrito en España al insigne Federico García Lorca, fallecía esta mañana en el Hospital de Traumatología de la ciudad de Granada

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESAlmería

Al poeta nómada, siempre de viaje entre su Chirivel natal, su Almería del corazón y su Granada del alma, al comprometido literato de la Generación del 50, al hombre de la dulce y honda mirada instrospectiva, «el mejor poeta que jamás haya dado Almería» según Gil Cravioto, se le ha apagado el eterno brillo de sus ojos. Julio Alfredo Egea (Chirivel, Almería, 4 de agosto de 1926) ha fallecido en torno a las nueve de la mañana en el Hospital de Traumatología de Granada, su ciudad de adopción, a los 92 años. «Es un gran amigo, este mismo fin de semana hemos estado hablando de él, de su obra, en presente», refería esta misma mañana Pilar Quirosa-Cheyrouze, amiga del desaparecido, nada más conocer la triste noticia.

«Estamos desolados», reconocía, por su parte, Juan José Ceba. El Círculo Julio Alfredo Egea, del que es impulsor, tiene pensado emitir una comunicación de pésame hoy mismo una vez consigan digerir la tristísima noticia. Después vendrán los sentidos homenajes.

Su prolija y diversa obra poética es un canto a la introspección humana, a la espiritualidad, a conocer el gozo y el dolor. A la vida. Una necesidad, un grito sentimental. «Mi vida ha sido una lucha por vivir en libertad de pensamientos y movimientos. Mis planes eran disponer de tiempo para escribir, leer y viajar, buscando actividades que no me ataran mucho y me dieran lo indispensable, económicamente, para vivir con dignidad y llevar a mi familia adelante», reconocía el propio autor en su web oficial. Una libertad de movimiento, de acción y pensamiento que queda reflejada en una dilatada obra que sitúa a Egea en la cúspide de la creación poética de España en la segunda mitad del siglo XX.

Julio Alfredo Egea fue alcalde de Chirivel durante los duros años de la dictadura, cuando por primera vez llegó el agua y la luz a este recóndito rincón de los Vélez. Y, no es para nada contradictorio, es también el poeta que homenajeó, por vez primera, al insigne Federico García Lorca en España, cuando apenas habían pasado dos décadas de su asesinato en la fatídica y fratricida contienda civil de los años 30. Al borde de los 50 publicaba en la revista 'Sendas' y organizaba esta acción de reconocimiento lorquiano que es un legado para la memoria, uno de los primeros regalos de creatividad literaria que vieron la luz en seis décadas de actividad frenética y sin fronteras conectando las letras al alma, haciendo de la literatura un arma de desgarro, dibujo y belleza.

Miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada y Medalla de Oro de la Provincia de Almería -entre decenas de homenajes y honores- Egea es, sin embargo, un poeta de escaso prodigamento oficial pero de un peso moral sin parangón entre los literatos españoles y, por supuesto, andaluces. Francisco Gil Craviotto le rindió honores recientemente -la obra se presentó en septiembre del año pasado- en 'Semblanza de Julio Alfredo Egea'. Unas 80 páginas en las que se resume toda una trayectoria de acción vital y poética. Sus compañeros, además, le rindieron honores en torno al Centro Andaluz de las Letras (2009) y el Instituto de Estudios Almerienses (2010). Poemas suyos han sido traducidos a lenguas tan diversas como el francés, el alemán, el inglés, el italiano, el portugués, pero también al árabe, el búlgaro o el polaco.

Está previsto que el último adiós al poeta tenga lugar mañana en Chirivel, su pueblo natal, el que nunca abandonó del todo y en el que recibirá sepultura.

 

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