Clamor en El Condado para que vuelva el agua potable tras ocho días ya con cisternas

Reparto de agua en cisternas en una imagen de archivo./IDEAL
Reparto de agua en cisternas en una imagen de archivo. / IDEAL

Hay esperanzas de que los niveles de trihalometanos vuelvan a registros legales este fin de semana, pero la comarca exige inversión

Juan Esteban Poveda
JUAN ESTEBAN POVEDAJAÉN

Los análisis del agua en la estación depuradora del pantano del Dañador confirmaron ayer la presencia de entre 104 y 109 miligramos de trihalometanos por litro. Niveles aún por encima de lo permitido por la legislación (100 miligramos) que hacen que una semana después de detectarse la contaminación aún esté prohibido beber el agua que sale de los grifos en Navas de San Juan, Castellar, Montizón, Sorihuela del Guadalimar, Chiclana de Segura, Arquillos y Santisteban del Puerto. Casi 20.000 vecinos de la comarca del Condado abasteciéndose de cisternas desde el pasado viernes día 13. Mientras los técnicos siguen trabajando para recuperar la normalidad, los alcaldes condatenses firmaron ayer un documento en el que exigen inversiones para que la situación no vuelva a repetirse.

Los trihalometanos se forman por la reacción de la materia orgánica que lleva el agua de los pantanos con el cloro que le ponen para hacerla potable. El agua del Dañador (al que a su vez entra agua del Guadalmena) lleva tanta materia orgánica en suspensión que ha acabado pasando los filtros y entrando en la fase de cloración en tal cantidad que cuando se mezcla con cloro los niveles de trihalometanos se disparan por encima de lo legal. Han llegado a alcanzar los 111 miligramos por litro cuando se declaró la alerta hace más de una semana. Los técnicos han explicado a los alcaldes que al ritmo de descenso de los registros actual el agua podría volver a ser potable a lo largo del fin de semana, informa el alcalde de Navas, Joaquín Requena.

Desde el sábado, 14 de julio, el abastecimiento de agua en estos núcleos de población se está llevando a cabo mediante camiones cisterna. La declaración como agua no apta para el consumo humano significa que no puede ingerirse ni utilizarse para la elaboración de alimentos, aunque sí puede usarse para higiene personal y limpieza doméstica. Los núcleos de población a los que afecta la prohibición son los de Montizón, Aldeahermosa, Venta de los Santos, Chiclana de Segura, El Campillo, Camporredondo, Los Mochuelos, Santisteban del Puerto, Navas de San Juan, Castellar, Sorihuela del Guadalimar, Arquillos y El Porrosillo.

Para que no vuelva a ocurrir otro episodio de contaminación, los alcaldes (los hay de varios partidos políticos, pero todos suscriben unánimemente la misma postura) exigen al Gobierno que ejecute de forma urgente la inversión de más de 4 millones de euros contemplada en los Presupuestos Generales del Estado de este año. Este dinero -en realidad se esperan 10 millones presupuestados en 2016 y jamás ejecutados, que pasaron a 6 al año siguiente y que tampoco se gastaron- van destinados en parte para modernizar la estación depuradora, además de para acabar con los tramos de tubería de fibrocemento de más de medio siglo de antigüedad que aún quedan en la red en alta de la comarca.

«Hubo partidas con el gobierno anterior del PP en 2016 y 2017 y no se ejecutó ni un céntimo. Lo que exigimos se que ahora se liciten los 4 millones y pico que hay en presupuestos de forma urgente, porque si no el trámite de licitación puede durar dos años», apunta Requena.

Urgencia

Los regidores han solicitado una reunión con la subdelegada del Gobierno para plantearle la postura y abordar la forma más eficaz de abordar la situación. Catalina Madueño, ya explicó esta semana en que las obras de sustitución de las canalizaciones en alta «están previstas hace mucho tiempo», de hecho el proyecto está aprobado y cuenta con un presupuesto de diez millones de euros. Se prevé que el proyecto pueda salir ya a información pública y que esté en licitación antes de final de año.

Mientras, los alcaldes van a estudiar qué responsabilidades se le pueden reclamar a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, que gestiona la red en alta y la planta depuradora donde se ha originado la contaminación. «Las responsabilidades que correspondan», indica Joaquín Requena, sin entrar en más detalles.

Desde la CHG se ha trabajado estos días en la sustitución de todos los filtros, se han drenado las tuberías y se confía en que con estas actuaciones se recuperen en breve los niveles de trihalometanos y se pueda volver a autorizar el consumo de forma inminente.

En 2014 ya hubo prohibiciones para consumir el agua del grifo en la comarca también por contaminación por trihalometanos. La administración explicó entonces en un comunicado que se trata de una sustancia química que puede provocar «daños» en la salud de la población, aunque «sólo ante una exposición continuada, a largo plazo y en grandes cantidades».

Se trató de uno más de los episodios relacionados con el agua que sufren los vecinos de la comarca desde principios de siglo. Además de los trihalometanos el agua del Dañador se contaminó en otra ocasión con fitosanitarios.

Hasta hace pocos años también eran habituales las averías de la tubería que abastece a toda la comarca. Una vieja conducción de fibrocemento que reventaba cada pocos días cortando el suministro. Tras muchas reivindicaciones la mayor parte de la tubería fue renovada y los problemas cesaron.

 

Fotos

Vídeos