Castellar llora la muerte de su paisana Leyre de 21 años a manos de su pareja en Dúrcal

Concentración ayer ante las puertas del Ayuntamiento de Castellar./ASOC. CLARA CAMPOAMOR Y CAMINO REAL
Concentración ayer ante las puertas del Ayuntamiento de Castellar. / ASOC. CLARA CAMPOAMOR Y CAMINO REAL

Dos asociaciones de mujeres y simpatizantes se concentran ante el Ayuntamiento por la última víctima de violencia machista

MIGUEL ÁNGEL CONTRERAS Y J. R. VILLALBAJAÉN

«La chiquilla era preciosa, yo tuve mucho contacto con ella porque era amiga de su abuela y su bisabuela y era muy cariñosa. Hizo varios años de colegio aquí, hasta los siete u ocho añillos por lo menos estuvo en el pueblo. Qué rabia y qué pena más grande», se lamentaba ayer Maxi Fernández, presidenta de la Asociación de Mujeres 'Clara Campoamor' de Castellar. El pueblo estaba ayer de luto, con las banderas ondeando a media asta por la última víctima de violencia machista, «la paisana Leyre», de 21 años de edad y madre de un niño pequeño, asesinada anteayer en Dúrcal.

Con motivo del asesinato de la joven, la asociación junto con el Ayuntamiento de Castellar y la Asociación de Mujeres Camino Real y simpatizantes realizaron ayer una concentración en la Plaza del Ayuntamiento, a las 13:00 horas, que contó con un seguimiento notable pese a la hora y la fecha que era, con más de medio centenar de personas. Se procedió a leer un manifiesto y a guardar un minuto de silencio. Por motivos familiares Leyre abandonó la localidad castellariega cuando era pequeña, allí aún se le recuerda con mucho cariño. Todavía quedan familiares en el pueblo.

«Es un día triste para nuestra asociación ya que tenemos que hablar de otra mujer asesinada y en este caso nos toca de cerca pues se trata de Leire de 21 años y nieta de Alba, nuestra primera presidenta y fundadora de esta asociación. Deja huérfano a un niño de corta edad y sin duda el dolor de todas las personas que la amaban», lamentaban desde la asociación.

Su abuela fue fundadora y presidenta de la asociación de mujeres Clara Campoamor de Castellar

«Nuestra más sentido pésame a la familia y transmitirles todo nuestro cariño en estos momentos tan duros. Sin duda hay que seguir trabajando para que nuestra educación cambie y consigamos erradicar hechos como este que por desgracia se están convirtiendo en habituales», apostillaron.

«La abuela y la bisabuela viven todavía y tengo relación. Y Alba Sanz, que llegó por motivos de trabajo de su marido, fue la fundadora de nuestra asociación, una mujer con unas ideas más avanzadas de las que había entonces aún en el pueblo. Ahora la asociación cumple 25 años», apunta la presidenta del colectivo.

Cuando toca de cerca

«El pueblo está muy conmocionado, es otra víctima más. La sensación es de que algo está fallando, no estamos haciendo lo suficiente. Son 25 víctimas ya en lo que va de año. Cuando te toca de cerca parece que sensibiliza más», explican desde la asociación 'Camino Real'.

La joven fue cosida a puñaladas y abandonada en un vehículo mientras se desangraba en la misma puerta del centro de salud de Dúrcal anteayer a las 00:30 horas. Su pareja, de 39 años, fue detenido por la Guardia Civil minutos después. Los servicios sanitarios hicieron lo posible y lo imposible para reanimarla, pero los esfuerzos resultaron en balde después de la importante cantidad de sangre perdida por esta joven desde que empezó a recibir puñaladas por su verdugo, con quien mantenía una relación sentimental desde hacía más de cuatro años. El hijo de la pareja se encontraba con la madre de la víctima en Chauchina, donde pasaba la mayor parte del tiempo debido a las dificultades económicas de la pareja.

El detenido la montó en un coche y la dejó en la misma puerta del centro de salud durcalense cuando estaba sin conocimiento y había perdido muchos litros de sangre, pero todo apunta a que comenzó a agredirla en el domicilio. El hombre es de nacionalidad marroquí con antecedentes penales y de 39 años. Las estadísticas del Observatorio de la Violencia de Género apunta que el 70% de los homicidas por violencia de género son españoles y el resto de otras nacionalidades. Lo cual muestra que la nacionalidad no es lo importante, sino la interiorización de la cultura machista.

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