De Águila roja a La novia de Jaén

De Águila roja a La novia de Jaén

La actriz de Arquillos vive un momento dulce, envuelto en premios

Miguel Ángel Contreras
MIGUEL ÁNGEL CONTRERASJaén

La actriz Inma Cuesta, galardonada este jueves con una de las Medallas de Andalucía 2019, ha recibido hace un mes el Premio Feroz como mejor actriz protagonista por «Arde Madrid» y su primer gran papel en interpretación lo tuvo en el musical «Hoy no me puedo levantar» de la mano de Nacho Cano. Sigue la estela de otros artistas jienenses como Joaquín Sabina.

Inmaculada Cuesta Martínez nació en Valencia el 25 de junio de 1980 pero creció en Arquillos donde su familia se trasladó siendo ella muy pequeña y por el que siempre ha reconocido públicamente sentir especial predilección y se dice jienense.

La gran fama le llegó con la telelvisión. La televisión mantiene un poder que ni internet ni otras plataformas han conseguido igualar aún. Así que cuando salió en la pantalla chica (expresión difícil de comprender supongo para los niños de hogaño cargados de móviles y tablets, casi tanto como para los del futuro comprender por qué se le dice también colgar y descolgar a coger una llamada y terminarla, sin haber visto un teléfono fijo atado con cable a su base en la vida), en muchas casas de la provincia se pudo oír como un mantra: «Esa es de Jaén». «¿Sí?». «Sí, es jienense». La prota de la serie del momento, efectivamente, era de Jaén, de Arquillos para ser exactos. La de Águila Roja. La guapa. Ahora va a los Goya y compite con otra actriz de la provincia y del momento (Natalia de Molina, ganadora), pero entonces, en 2010, con permiso de la enorme Rosario Pardo, era el orgullo de la actuación jienense. Tanto, que más de una abuela se indignaba cuando decían «en la tele» que era valenciana.

Inma Cuesta ciertamente nació allí, pero se crió en nuestra provincia a la que llegó con apenas un lustro de vida. Ella se dice jienense. La infancia es la verdadera patria del hombre (probablemente nadie ha superado la definición del poeta Rainer María Rilke). Por si acaso, su aspecto, sus ojazos, su acento, la delatan.

Valenciana jienense

El influjo de la caja tonta (esto sí parece más fácil que lo entiendan) ha llegado incluso a la propia actriz. «Mi padre me dice que soy más guapa en la tele que al natural», ha asegurado en una reciente entrevista a El Mundo. No es verdad. Servidor da fe. Y muchos paisanos. De Jaén y de Valencia. También se la apropian otros, porque ha vivido en Córdoba o Madrid, andaluza y si no española, mientras siga en la cresta de la ola y ahora mismo presume de surfista. El éxito tiene muchos padres pero la derrota es huérfana (Napoleón dixit).

En cualquier caso, vale para dar fe también de su humildad y que le importan poco los convencionalismos, lo que lleva a su vida privada y a su intimidad. Sin pareja, se le ha asociado a algunos nombres, unos con más fuerza que otros, pero ella lo ha atajado siempre hablando de amigos y amigas. «Existen una serie de leyes de las que, si te sales, te llegan a decir incluso: »¡Qué pena, hija! ¿Tienes treinta y tantos y no tienes pareja? ¿Qué mal, no?«. Eso pasa en la calle», lamenta. A ella sale a menudo sin maquillaje, natural. No le importa desnudarse por trabajo en películas, no en revistas. Cuando empezó su carrera en «Hoy no me puedo levantar», el musical de Nacho Cano, (fue la protagonista, María, de 2005 a 2009), demostró que rompía el tópico de que, en los musicales, o sabes cantar o sabes interpretar: ella hacía ambas cosas de maravilla. Tanto que, en la «Blancanieves» de Pablo Berger, en blanco y negro, y muda como todos los demás actores, lo decía todo sin decir nada.

El secreto del éxito

El vivo y el directo lo compaginaba con su papel en la serie Amar en tiempos revueltos, aunque fue su trabajo en Águila Roja como Margarita, el interés romántico del héroe y con personalidad propia, lo que le concedió mayor popularidad. En el cine la logró con la Voz dormida y la comedia «Primos», que la catapultó, alcanzando el reconocimiento total con La novia. Talento concentrado en sus 1,50 metros, haciendo bueno eso tan de aquí también de que «los mejores perfumes van en pequeños». Su belleza ha sido laureada como uno de los mejores primeros planos del cine español.

El film de Paula Ortiz, protagonizado por la jienense, fue elegido por los académicos entre 42 largometrajes para representar a España en la 89 edición de los Premios Oscar dentro de la categoría de Mejor Película de habla no inglesa.

Un rincón de Jaén y Hollywood

Inma, tres veces nominada al Goya, ha sido chica Almodóvar, lo que no le hace desear irse a Hollywood a diferencia de otras muchas. No lo ha necesitado para trabajar codo con codo con gigantes como Ricardo Darín. Sin descartarlo, aunque mejorando el inglés, algo también muy español y jienense. Muy flamenca ella, protagonizó un anuncio de la cerveza San Miguel exclusivo para el Reino Unido en el que bailaba zapateando.

«Hay un rincón muy especial para mí que está en mi pueblo, concretamente en mi casa, y es la terraza de mi cuarto. Por un lado se ven todos los tejaditos de Arquillos, las chimeneas, la torre del reloj, la veleta de la torre del reloj y de fondo se ve el pantano de Guadalen; 3s como si viéramos el mar por un lado y, por el otro, podemos contemplar la sierra. Solía subir ahí a estudiar, a tocar la guitarra, a pintar…», recuerda la actriz con nostalgia en las páginas de «La Razón».

En Arquillos empezó a soñar con ser artista, recuperando los retazos de tela que su padre (tapicero) tiraba al suelo en el trabajo para fabricar bolsos y carteras que luego vendía a sus compañeras, no impulsada por la picardía sino por una meta inamovible: pagarse los estudios.

A los 18 años comenzó en Córdoba la carrera de Arte Dramático, dando luego el salto a la capital de España, con la meta de convertirse en actriz, o en pintora, o en bailarina. Artista. Encontró trabajo en Cortefiel, hasta que el ex de Mecano la eligió para iluminar su musical entre más de dos mil candidatas.

«Mi sueño es tener una casa y un huerto y escaparme allí siempre que pueda», asevera. Mientras, uno casi opuesto, el de la alfombra roja, las multitudes, el glamour y los premios, se le hace realidad día a día.