Un arquitecto almeriense halla en México un artesonado del Castillo de Vélez Blanco

El artesonado, en uno de los nobles salones del Instituto Cultural Helénico de la ciudad de México/I. M. D.
El artesonado, en uno de los nobles salones del Instituto Cultural Helénico de la ciudad de México / I. M. D.

Ismael Motos Díaz ha acreditado que se trata de una obra renacentista del siglo XVI de los salones nobles de la fortaleza, que se encuentra en el Instituto Cultural Helénico

MARÍA PAREDES MOYA

El arquitecto almeriense Ismael Motos Díaz ha hallado en Ciudad de México un artesonado renacentista del siglo XVI procedente de los salones nobles del Castillo de Vélez Blanco. El descubrimiento lo ha dado a conocer él mismo a IDEAL tras la publicación de un artículo de investigación que ha firmado en la prestigiosa revista científica Archivo Español de Arte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España.

En el texto, el profesional desvela que el artesonado renacentista de los salones nobles del Castillo de Vélez Blanco se encuentra instalado en la residencia que construyó en Ciudad de México a mediados del siglo XX el importante empresario mexicano Nicolás González Jáuregui y que actualmente acoge al Instituto Cultural Helénico, institución dedicada a la organización de jornadas culturales y a la impartición de maestrías y licenciaturas en Historia y Arte.

El artesonado mexicano forma un rectángulo prácticamente regular de 10,47 metros de ancho por 13,52 metros de largo aproximadamente. Cuenta con una geometría reticular de vigas que da lugar a una matriz compuesta por 4 tipos de casetones troncopiramidales: dos casi cuadrados (grandes y pequeños) y dos rectangulares (horizontales y verticales). Todos los casetones y las caras inferiores de las vigas se encuentran adornadas por riquísimas tallas de grutescos que alternan los motivos vegetales, zoomorfos y fantásticos inspirados en el bestiario clásico y medieval.

El arquitecto Ismael Motos, en el Castillo de Vélez Blanco
El arquitecto Ismael Motos, en el Castillo de Vélez Blanco / I. M. D.

«Por la envergadura, el buen estado de conservación y valor artístico de sus tallas podría tratarse de uno de los artesonados del siglo XVI más importantes del Renacimiento español», valora el arquitecto.

Para la consecución de este hallazgo por parte del almeriense, explica que ha sido necesario «realizar un estudio histórico-documental que ha permitido seguir la pista del artesonado entre las distintas colecciones y localizaciones en las que estuvo instalado o almacenado: París, New York y México DF». Para ello, Ismael Motos Díaz ha tenido que sumergirse en archivos ubicados a ambos lados del Atlántico, de entre los que cabe destacar el Archivo General de la Administración en Alcalá de Henares (Madrid), los archivos del Metropolitan Museum of Art en Nueva York o los archivos del Getty Research Institute de Los Ángeles.

La historia del castillo

El Castillo de Vélez Blanco es considerado uno de los primeros y más bellos ejemplos de la arquitectura renacentista española y cuya construcción todavía se eleva majestuosa sobre el pueblo de Vélez Blanco. Se construyó entre 1506 y 1515 por encargo de Pedro Fajardo y Chacón, quien fue nombrado I Marqués de los Vélez en 1507. Con el fin de convertir a Vélez Blanco en el centro administrativo y de gobierno de sus dominios, Fajardo erigió un fabuloso palacio concebido para representar la grandeza y los valores culturales del señor más influyente del Sureste peninsular. Contó con un magnífico patio renacentista esculpido en mármol blanco de Macael y ricos salones nobles embellecidos por frisos y artesonados de madera tallada, azulejos, tapices, elementos escultóricos, suntuosos muebles y otros lujosos elementos decorativos, tal y como relata.

«Podría tratarse de uno de los artesonados más importantes del Renacimiento español»

Pero, desde finales del siglo XVI, continúa, la defensa de sus intereses y el desempeño de sus cargos en la administración monárquica alejaron de Vélez Blanco a los herederos del marquesado provocando el progresivo abandono y deterioro del castillo. Este hecho dio lugar a que, en 1903 y 1904, la casa de Medina Sidonia, la por entonces propietaria, vendiera al anticuario francés J. Goldberg los bienes escultóricos y arquitectónicos de mayor valor, entre los que cabe destacar los elementos marmóreos que conformaban el patio y un artesonado de los salones nobles. En 1913, ambos conjuntos fueron a su vez adquiridos por los coleccionistas George y Florence Blumenthal que «lo alteraron geométricamente para ser instalado en la nueva vivienda que el matrimonio estaba construyendo en Manhattan».

A su muerte en 1941, George Blumenthal -recuerda- donó la mansión y su vasta colección al Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Y, «no será hasta 1945, cuando el MET desmonta y extrae aquellos elementos artísticos y arquitectónicos que considera de valor y son susceptibles de poder formar parte del nuevo proyecto de expansión del museo». Así es cómo las piezas del patio de honor fueron cuidadosamente desmanteladas y enviadas a los almacenes del MET. «Tras casi veinte años de espera, el patio ensamblado como una reconstrucción aproximada del estado original en Vélez Blanco fue inaugurado siendo desde entonces una de los conjuntos artísticos más valiosos que expone el Metropolitan».

Casi siete años esperando ser comprado

Frente a lo que ocurrió con el patio renacentista que se encuentra en Nueva York, el artesonado procedente de las salas nobles del Castillo de Vélez Blanco y que cubrió el vestíbulo central de la casa de los Blumenthal corrió un destino distintos. Después de que el MET hubo seleccionado el material que le interesaba, la reconocida empresa de compra y venta de arte French & Co adquirió otros valiosos bienes de la casa entre los que se encontraba dicho artesonado. Días más tarde, estos fueron retirados y finalmente, el 15 de agosto de 1945, bajo la orden del MET, comenzaron las tareas de demolición de la casa. «El artesonado permaneció casi 7 años a la espera de ser comprado, probablemente expuesto en el edificio con más de 50 salas que French & Co tenía en East 57th Street en Manhattan», valora Ismael Motos.

Fue el 31 de marzo de 1952, asegura, «cuando el artesonado fue vendido a Nicolás González Jáuregui siendo trasladadas sus piezas el 4 de junio de 1952» y, recuerda, «Nicolás González Jáuregui fue un importante empresario de Querétaro (México) que dedicó gran parte de su vida a coleccionar obras de arte. En 1953, un año después de conseguir el artesonado, Nicolás González Jáuregui también adquiere un claustro románico español del siglo XII y una capilla gótica del XIV que estuvo en poder de Randolph Hearst. Un año más tarde, Nicolás González Jáuregui instala en el jardín norte de la residencia el claustro románico, la capilla gótica, una portada plateresca procedente de Guanajuato y, en una estancia anexa a la capilla, el artesonado procedente del Castillo de Vélez Blanco».

Los problemas financieros de la familia González Jáuregui-Rivas fueron, dice, «el motivo aparente por el cual, en 1973, el complejo residencial es embargado por el Gobierno. En 1979, el Gobierno Federal, por decreto, donó el inmueble al Instituto Cultural Helénico». Y, «mientras la vivienda original de Nicolás González Jáuregui ha sido adaptada al programa de usos demandados por el Instituto Cultural Helénico, la estancia anexa a la capilla en la que se encuentra instalado el artesonado ha permanecido prácticamente inalterada».

La investigación, además, resuelve, según el arquitecto, mediante el uso de nuevas tecnologías y el análisis de datos arqueológicos cómo era el artesonado primigenio y en qué salas del palacio almeriense estuvo instalado.

Al respecto, el artículo publicado en la revista científica Archivo Español de Arte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas demuestra que el artesonado del Instituto Cultural Helénico en Ciudad de México «fue instalado reproduciendo la misma disposición que tuvo en la casa de los Blumenthal, salvo leves diferencias. Sin embargo, el artesonado de la casa de los Blumenthal resultó de la adaptación y ampliación del artesonado primitivo procedente del Castillo de Vélez Blanco. Así lo demuestran fotografías del artesonado anteriores a su transformación, gracias a las cuales se ha podido conocer la geometría original del artesonado velezano».

Otras comprobaciones realizadas por el investigador Ismael Motos Díaz, como la identificación de las dimensiones de los casetones primitivos y la superposición y restitución virtual de la matriz compositiva del artesonado original sobre la planta de las estancias del Castillo de Vélez Blanco han determinado que el artesonado «estuvo instalado en la sala del Triunfo y de los trabajos de Hércules del palacio almeriense».

Esta demostración está refrendada, aclara el almeriense, «al verificar que la geometría del artesonado y la disposición de sus vigas estructurales coinciden con las marcas y restos de vigas que permanecen empotradas en los muros y ocultas bajo la cubierta de los salones del castillo». Y, por tanto, la investigación, afirma, «supone un importante avance en el conocimiento del estado original del palacio del Marqués de los Vélez y un significativo paso en la recuperación del patrimonio español con el que se pretende elevar al Castillo de Vélez Blanco al lugar que merece en la Historia del Arte y del Renacimiento».