Los grandes incendios que devastaron monumentos de Granada

El fuego ha asolado piezas importantes del patrimonio histórico y cultural

Incendo que destruyó la Curia en 1983/González Molero
Incendo que destruyó la Curia en 1983 / González Molero
AMANDA MARTÍNEZ

A lo largo de los siglos, una parte importante del patrimonio histórico, artístico y cultural de Granada ha sido destruido como consecuencia de los incendios. En unas ocasiones fueron casuales, en otras, intencionados; unas veces muy dañinos y en otras, destructores, pero siempre han dejado secuelas. Estos son algunos de los ejemplos históricos.

1843 Alcaicería
Grabado del incendio según el 'Semanario Pintoresco Español' (1843)
Grabado del incendio según el 'Semanario Pintoresco Español' (1843) / Publicada en el libro ''Real sitio y fuerte de La Alcaicería de Granada' de José Luis Garzón Cardenete

En la madrugada del día 20 de julio de 1843, el repicar de las campanas de las iglesias alertaban de un incendio. El antiguo mercado de la seda se quemaba. Las llamas se iniciaron en un comercio que se dedicaba a la industria de fósforos de cartón y, en poco tiempo, se extendieron por todo el recinto que quedó totalmente destruido. No solo desapareció un valioso legado histórico y un importante foco comercial, también se modificó la estructura urbana del centro de la ciudad.

La Alcaicería se reconstruyó años más tarde, adoptando la trama que hoy conocemos, pero nunca recobró la riqueza artística, su trazado y su idiosincrasia.

1879 Casa de los Miradores
La Casa de los Miradores hacia 1620
La Casa de los Miradores hacia 1620 / Archivo Histórico Nacional. Del artículo 'La Casa de los Miradores de Diego de Siolé' Juan Manuel Barrios Rozúa

Otro desgraciado incendio, por lo mucho que llegó a destruir, tuvo lugar la noche del 31 de diciembre de 1879 en la plaza Bib Rambla. Por causas desconocidas se declaró un fuego en la llamada Casa de los Miradores, una construcción de 1556, con traza de Diego de Siloé. Utilizado como juzgado de primera instancia y Archivo de Protocolos Notariales, Juan Manuel Barrios Rozúa cuenta en su libro 'Guía de Granada desaparecida' que el siniestro redujo a escombros su interior pero la fachada se mantuvo en pie y se podría haber conservado sin grandes problemas si se hubiera optado por reconstruir el edificio. Sin embargo, «el Ayuntamiento prefirió enajenar el solar para obtener recursos económicos a la par que se daba un paso más en la regularización de la plaza».

Lo que quedaba de la Casa de los Miradores se demolió y solo una columna corintia se conservó en el Museo Arqueológico. En su lugar se levantó un edificio y se abrió la plaza a la calle Arco de las Cucharas.

1890 Alhambra
Interior de la Sala de la Barca tras la reconstrucción de la armadura. 1923
Interior de la Sala de la Barca tras la reconstrucción de la armadura. 1923 / Torres Molina

El monumento no se ha librado de los incendios. El primer gran fuego del que se tiene constancia en el recinto alhambreño fue en 1524. También las llamas afectaron a los palacios nazaríes en 1590. Pero el suceso más grave tuvo lugar el 15 de septiembre de 1890. El fuego dañó la Torre de Comares y se extendió por el vestíbulo, la Sala de la Barca y la galería de Levante próxima al Patio de los Leones.

En 1958, durante las labores de extinción de un incendio declarado en el Generalife, murió un bombero.

1916 El camarín de la Virgen de las Angustias
Pintura al fresco del camarín de la basílica de la Virgen de las Angustias que representa el incendio del 26 de julio de 1916.
Pintura al fresco del camarín de la basílica de la Virgen de las Angustias que representa el incendio del 26 de julio de 1916. / Archivo de IDEAL

El 26 de julio de 1916, un incendio destruyó el camarín de la Virgen de las Angustias. El fuego, provocado al parecer por un cortocircuito, se propagó rápidamente por la cúpula central de la basílica. La imagen de la Patrona se salvó de milagro. Pero las consecuencias del siniestro se podían haber mitigado si «los bomberos hubieran dispuesto de una bomba con potencia suficiente para haber hecho uso del agua del río Darro, que en aquellos entonces pasaba descubierto por la parte de atrás de la Virgen y que formaba una balsa bajo el puente de Polo», cuenta César Girón en el artículo «¡Incendio en el templo de la Patrona!». Solo gracias a la bomba de la azucarera de Santa Juliana, que se trasladó hasta la Carrera, las consecuencias no fueron peores.

En el crucero de la Catedral, se colocó un altar portátil ante el que ardían varios cirios. Junto a él una bandeja que se fue llenando de monedas, una cuestación popular que sufragó la restauración del templo.

1936 Antes de la Guerra Civil
Teatro Isabel la Católica, Iglesia del Salvador y convento de las Tomasas / Archivo de IDEAL

Buena parte de los incendios producidos en Granada han destruido patrimonio de la iglesia. En el periodo 1931-1936 muchos templos de Granada fueron deliberadamente destruidos. San Nicolás, el Salvador, San Luis o Santo Tomás de Villanueva se perdieron obras de arte y archivos que cuentan nuestra historia y que son irrecuperables.

De aquella época son también desastres como el incendio del Casino de la ciudad, donde hoy está el teatro Isabel la Católica, y el primer teatro Isabel la Católica que estaba en la plaza de los Campos.

1969 Iglesia de San Cecilio
Aspecto del interior de la iglesia tras el incendio
Aspecto del interior de la iglesia tras el incendio / Torres Molina/Archivo de IDEAL

El 22 de diciembre de 1969 la iglesia del patrón de Granada, en el barrio del Realejo, comenzó a arder. El edificio se quedó prácticamente en los muros. Su interior amaneció destrozado por las llamas, con las paredes y las capillas negras. El fuego destruyó el retablo decorado con pasajes de la vida de San Cecilio, obra de Pedro de Raxis, un cuadro del Cristo de la Columna firmado por José Risueño y otras obras procedentes del convento de los Mártires. La talla del patrón San Cecilio, que se encontraba en un espacio de complicado acceso en la parte alta el altar mayor, se libró por muy poco de las llamas. La Virgen de Belén, de Alonso de Mena, originaria del convento de la Merced, vio también deslucida su policromía. Las titulares de la hermandad de los Favores mostraban algunos signos de la exposición al calor, pero estaban a salvo. No ocurrió lo mismo con el artesonado mudéjar y las pinturas. En los años 70 el templo se restauró.

1982 El Palacio Arzobispal y la Curia
Aspecto de la fachada que da a la Plaza Bib Rambla, donde se originó el fuego
Aspecto de la fachada que da a la Plaza Bib Rambla, donde se originó el fuego / González Molero

El 31 de enero de 1982 se produjo el que quizás sea uno de los más graves incendios que se ha sufrido el patrimonio de la ciudad tanto por la destrucción en sí de un edificio cargado de historia, como por los documentos que custodiaba su archivo. Un cortocircuito producido en una caseta de venta de juguetes inadecuadamente adosada a la fachada posterior del inmueble fue la causa de un incendio que se propagó con asombrosa rapidez debido sobre todo a la estructura y al contenido del edificio. Mucha suerte y una rápida actuación, impidió que la Curia y el palacio Arzobispal sucumbieran ante las llamas.

El fuego ascendió en escasos minutos hasta las cornisas y el tejado, construido a base de madera vieja de pino altamente combustible. Ocasionó el derribo de las vigas y el artesonado del interior, por lo que los daños resultaron cuantiosos. Ambos emblemáticos palacios quedaron inutilizados para su uso.

Se recuperaron sin embargo, gracias sobre todo a la labor de los bomberos y a un nutrido grupo de voluntarios, numerosas piezas de gran valor artístico -entre ellas varias esculturas y cuadros de Alonso Cano, Valdés Leal y la escuela de Ribera-, además de legajos históricos y buena parte del contenido de la importante biblioteca que atesoraba la Curia

De la fachada, muy deteriorada, se salvó una hornacina con la imagen de la Virgen de las Angustias, realizada en 1716 por José Risueño.

1986 Auditorio Manuel de Falla
Aspecto de la sala unos meses después del suceso
Aspecto de la sala unos meses después del suceso / Juan Ortiz

Sobre las dos y veinte de la tarde del 11 de agosto de 1986, un vigilante del Carmen de los Mártires dio la voz de alarma. El flamante edificio del Centro Cultural Manuel de Falla ardía. Su escenario y las principales salas de audición quedaron totalmente arrasados por las llamas. Granada se conmovió ante el suceso. El Ayuntamiento declaró oficialmente el incendio «catástrofe pública» y reconoció que el edificio no estaba asegurado, lo que suscitó un debate político que llevó incluso a que AP hablara de presentar una moción de censura contra el alcalde.

Se evaluaron daños por valor de 150 millones de pesetas que en los meses siguientes se elevaron a 500. Un acomodador del centro, despedido, fue el responsable del siniestro que obligó a construir un nuevo auditorio.

2000 Abadía del Sacromonte
Labores de extinción del incendio en la Abadía
Labores de extinción del incendio en la Abadía / Juan Ortiz

El 21 de septiembre de 2000 ardió la Abadía del Sacromonte. Un incendio arruinó el Colegio Nuevo de la Abadía del Sacromonte y los esfuerzos de los alumnos de la escuela taller que llevaban dos años trabajando en su rehabilitación. Las llamas no causaron heridos y tampoco afectaron a los 30.000 volúmenes de la biblioteca del edificio sacromontano. Sólo las paredes del Colegio Nuevo y la biblioteca resistieron el ataque de las llamas