Una quesería para emprender en Polícar

El municipio de la comarca de Guadix tiene menos de 250 habitantes, pero eso no impide que haya en marcha proyectos empresariales para la localidad

Una de las cabras de la futura quesería de Polícar. /IDEAL
Una de las cabras de la futura quesería de Polícar. / IDEAL
ANTONIO SÁNCHEZPOLÍCAR

La principal de diferencia entre Polícar, a 45 minutos de Granada y a 20 minutos de Guadix, y un pueblo del corazón de la Alpujarra es que el primer municipio está construido sobre llano y el resto en la ladera de la montaña. Por extraño que pueda parecer, a sólo quince minutos de la A-92 hay un pueblo que tiene menos de 250 habitantes, que mantiene con una docena de niños en un colegio rural, una farmacia, dos bodegas y un bar que subsisten a duras penas. Y cuenta con un proyecto empresarial en marcha que pretende crear un quesería a las afueras del pueblo para vender un producto natural de Polícar a toda la provincia.

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María Luisa Tejada es la encargada de este plan que está en ciernes. Después de finalizar sus estudios de Estética asumió que su vocación estaba en el campo de Polícar y está terminando de formarse para darle una vuelta de tuerca a la explotación ganadera que siempre han tenido sus padres. Ellos, que habitualmente venden la leche de la cabras a la cooperativa Los Filabres de Almería, se van a jubilar próximamente y en vez de cerrar la 'empresa' familiar quiere apostar por crear una quesería de queso fresco, semicurado y curado con el centenar de cabras actual y con otros 250 animales que tiene pensado adquirir. No obstante, Tejada tiene los pies en el suelo y asume la dificultad que convella ejecutar un proyecto empresarial de esta envergadura. Actualmente ella y su familia están reformando y saneando la nave industrial en la que reside su rebaño y su pretensión es destinar la leche progresivamente al queso -manteniendo mientras el envío de leche a la cooperativa- hasta consolidar este producto. Por delante tendrá una amplia burocracia de la que María Luisa Tejada se queja como el resto de empresarios rurales, que consideran que deberían contar con más facilidades por parte de la administración para la creación de sociedades en un entorno en el que nada invita a ser el responsable del negocio.

Los alumnos del colegio rural de Polícar se reúnen en la misma clase. Al lado de ellos funcionan los dos únicos establecimientos del pueblo que abren a diario, la farmacia de Clara Isabel y el bar de Miguel y su hijo. / IDEAL

Los otros dos establecimientos de la localidad que abren a diario son el bar y la farmacia. Miguel es el responsable de abrirle cada madrugada a los trabajadores del campo para que se tomen el café antes de acudir a la faena. «Es un trabajo muy duro para el beneficio que se le saca«, explica este hostelero que junto a su hijo asumieron hace tres años esta 'concesión' municipal que se ubica en los bajos del ayuntamiento de la localidad. Como él, la farmacéutica del pueblo, Clara Isabel, enseña con gusto su establecimiento, instalado hace sólo unos años. »Mira la cantidad de cajones que puse para guardar la medicina… me sobran más de la mitad«, bromea mientras enseña un amplio pasillo más propio de una farmacia de la capital. Como Miguel y María Luisa solicita apoyo a las administraciones local y central para que sean compresivas con los negocios de pueblos como Polícar, en los que solo se genera dinero para sobrevivir. Lo hace mientras muestra un elevador de escalera que ningún vecino ha utilizado en los años que el negocio está abierto.

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