Vox: una campaña sin vergüenza

Banderas de España a tutiplén, frases grandilocuentes para llamar a las cosas por su nombre y señalar a los culpables... son los ejes de una campaña diferente

Macarena Olona, número 1 de Vox al Congreso de los Diputados, en la presa de Rules, «símbolo de la vergüenza»./Ramón L. Pérez
Macarena Olona, número 1 de Vox al Congreso de los Diputados, en la presa de Rules, «símbolo de la vergüenza». / Ramón L. Pérez
Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERAGranada

La Presa de Rules es un símbolo para Macarena Olona, número uno de Vox por Granada al Congreso de los Diputados. Se terminó en el año 2004, hace quince años, se dice pronto, «y los responsables, el PP y el PSOE, no se han puesto de acuerdo en que esté operativa hasta dentro de otros ocho años más».

Entre medias, «se han gastado cien millones de eurazos en la piscina más grande de Europa», dice con rabia que no contiene. ¿Para qué? Su campaña es así, sin vergüenza alguna, para llamar a las cosas por su nombre y señalar con el dedo acusador a los que juzgan responsables de tanto despilfarro.

Sobre la carretera que corona la Presa de Rules azota el viento. La gabardina y el vestido de Macarena Olona flamean como cualquiera de las banderas de España que llevan como atrezzo lo harían al viento. Las llevan en las muñecas, en los cinturones, en los tirantes, en los coches, en los móviles, en los avatares de guasap.

Están por doquier y arropadas en frases grandilocuentes, como por ejemplo la que luce en su activísimo Twitter con el que a veces intenta y otras veces logra debatir y polemizar:«Si quieres volar alto como las águilas, deja de juntarte con gallinas». Y como que si siguiera soplando este viento en la cresta de la Presa de Rules, vamos a salir volando todos patas arriba, con banderas de España o sin ellas.

Los trajes de chaqueta

Así es la campaña de Vox que, cuando metes la cabeza en la trastienda, te das cuenta que no hacía falta. Son banderas y son frases que arropan esa bandera. Mientras Macarena y su equipo se resguardan del viento «Ahora entiendo por qué las políticas llevan siempre trajes de chaqueta», reflexiona mientras el pelo se le desordena, pero no la cabeza de abogada del Estado que se mece dentro.

«En esta campaña hacemos lo que nos sale del corazón», confía Macarena Olona. «Llevamos voz al último rincón de la provincia para que nos escuchen, que nos miren a los ojos. Para que no sean cautivos». «No tenemos los mismos medios que otros partidos, pero estamos llegando a todos».

Los números 1 y 2 de Vox al Congerso de los Diputados, en la Presa de Rules. / Ramón L. Pérez

Con el plano semántico del sentimiento aparece el animal político que lleva también dentro: «Queremos una campaña limpia, sin cuchillos y sin navajazos». Y dispara al cerebro de sus potenciales electores: «Queremos que en la campaña la gente tenga memoria. Por eso estamos aquí en Rules, para recordar que se terminó hace quince años y todavía no está en funcionamiento».

El equipo de campaña

Lo que sí marcha y a toda máquina es el equipo de campaña, «gracias al esfuerzo personal de todos, porque nos cuesta nuestro propio dinero», cuenta Macarena Olona:«La furgoneta con la que viajamos por la provincia de Granada es de un afiliado, no tenemos los millones de otros partidos, tampoco tenemos un avión Falcon como Pedro Sánchez, pero estamos llenos de ilusión». Y te pone un ejemplo: «Las encuestas no transmiten el calor que estamos recibiendo en la calle, que si se traduce en escaños, hacen bien en tenernos miedo».

Se preparan para la sesión de fotos y para grabar el vídeo. Se pone tensa junto a su número dos en la lista porque se toma en serio la campaña. También le salen dejes de acento vasco, de su estancia en el País Vasco como abogada del Estado:

«Porrrr supuesssto», dice acentuando las erres y suavizando las eses. Se lo comentamos y asiente: «¡El otro día en Granada hasta le mandé callar con este mismo acento a Santiago Abascal!».

Es así.

Ella.

La Trastienda