El talento de los Camacho, tres hermanos granadinos que triunfan en la ciencia y la tecnología

El jefe de la Oficina Nacional de Lucha Contra los Delitos de Odio del Ministerio del Interior; el profesor de Inteligencia Artificial en Cardiff; y el líder de una empresa que conquistó el World Mobile Congress

Marcos, Jose y Miguel Camacho, reunidos en Cardiff /R. I.
Marcos, Jose y Miguel Camacho, reunidos en Cardiff / R. I.
José E. Cabrero
JOSÉ E. CABREROGranada

Los hermanos Camacho Collados están congelados en Cardiff con las comisuras y las cejas a medio camino entre la sonrisa y la extrañeza. Los tres miran a la cámara del ordenador que conecta con Granada, levemente encorvados, como si se asomaran por la cerradura que Lewis Carroll imaginó para Alicia. Miguel (1983) es el jefe de la Oficina Nacional de Lucha Contra los Delitos de Odio del Ministerio del Interior. Jose (1988) es profesor titular de Inteligencia Artificial en la Universidad de Cardiff. Y Marcos (1991) lidera la empresa que le puso las pilas al World Mobile Congress. Son jóvenes, granadinos y hermanos. Ah, y también, maestros del ajedrez.

La conexión se establece y, al fin, la quietud de Cardiff estalla en una acogedora carcajada. Los Camacho cumplen con la estadística de su generación y sólo uno de los tres vive y trabaja en Granada. La casa de Jose se ha convertido estos días en el punto de reunión. «Vienen a ver a su sobrino, no creas», dice el mediano. La dispersión geométrica de los hermanos Camacho empezó con Miguel. Recién licenciado en Matemáticas y Estadística en la UGR, se marchó a trabajar a Madrid. «Después de opositar a la Escala Ejecutiva de la Policía Nacional y pasar dos años en la Escuela Nacional de Policía de Ávila, trabajé como inspector en prácticas en Granada».

Motivado por su nuevo trabajo público, retomó el doctorado. «Me dieron una beca Fulbright con la que me fui a la Universidad de California». Allí desarrolló un sistema de Inteligencia Artificial (IA) capaz de predecir un delito antes de que sucediera con el que se convirtió Doctor Cum Laude. Cuando volvió a Granada desarrolló, junto a un equipo de investigadores entre los que estaba su hermano Jose, Veripol, un sistema de detección de denuncias falsas por IA que actualmente se usa en todas las comisarías de España. «Hay un gran interés en todo el mundo por Veripol. Hemos dado charlas en Harvard, UCLA, Interpol... Y todo surgió en Granada».

La gran decisión: «Opositar a Policía. Aplicar el conocimiento científico a algo que puede ser útil para la mayoría»

La gran decisión: «Opositar a Policía. Aplicar el conocimiento científico a algo que puede ser útil para la mayoría» Miguel Camacho, jefe de la Oficina Nacional de Lucha Contra los Delitos de Odio

El buen trabajo científico le impulsó para ser el Jefe de Estadística de la Policía Nacional, en Madrid. «Y ahora, desde 2017, trabajo como Jefe de Servicio de la Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio, dentro del Ministerio del Interior». Una oficina que realiza un trabajo de absoluta relevancia en la sociedad actual. «Investigamos el discurso del odio en la Red. Entre otras cosas, trabajamos en la codirección de trabajos científicos para desarrollar algoritmos que sean útiles para sacar una 'fotografía' de lo que está pasando». El sistema es capaz de aprender qué es odio, qué lenguaje tóxico y qué ironía. «Con esa información podemos tomar medidas preventivas. Si es o no delito, eso lo decide un juez, no nosotros».

Un tablero

Los hermanos Camacho comparten la pasión por el ajedrez. Miguel llevó el gusanillo a casa, cuando ganó el torneo del colegio Maristas, donde estudiaron los tres. Años más tarde, Jose y Marcos le tomaron la delantera. Los dos son maestros internacionales de ajedrez (la categoría que hay por debajo del campeón del mundo), título que sólo han alcanzado cuatro granadinos en toda la historia. Están en el top 100 de España y son campeones de Andalucía. «Bueno, y yo soy el número 1 en Corea, que mi mujer es de allí», dice entre risas Jose. Jose Camacho ha estado diez años viajando de un país a otro. Al terminar Matemáticas en la UGR realizó, gracias a una beca de la Obra Social la Caixa, un máster Erasmus Mundus en 'Procesamiento del Lenguaje Natural' entre Francia, Reino Unido y Barcelona. Su currículum llamó la atención de Google, que le becó durante dos años para doctorarse en la Universidad de la Sapienza, en Roma. «Y desde hace unos meses estoy en la Universidad de Cardiff. Soy investigador en procesamiento del lenguaje natural y doy clases relacionadas con este tema y la Inteligencia Artificial».

La gran decisión: «Viajar. Descubrí que podía unir tres pasiones:matemáticas, programar y los idiomas»

La gran decisión: «Viajar. Descubrí que podía unir tres pasiones:matemáticas, programar y los idiomas» Jose Camacho, profesor en Cardiff

Explicar su campo de investigación no es tan difícil. Básicamente es conseguir que una máquina sea capaz de entender el lenguaje y trabajar con él de manera automática. «Uno de los desafíos más grandes de la IA es el lenguaje. Los humanos nos entendemos, pero un ordenador entiende menos que un perro en algunas cosas». «En España –reflexiona Jose– se hacen muy buenas investigaciones, pero hay también muchos problemas. Cuando acabé el doctorado podría haberme ido a trabajar a casi cualquier país, menos España. Conseguir plaza de investigador en España y que esté bien valorada es casi imposible. Me hubiera gustado estar allí, pero el ambiente que tengo en Cardiff es muy motivador».

Marcos sigue en Granada, «muy orgulloso, en pleno centro», dice. Para romper la secuencia, el pequeño de los Camacho estudió Administración y Dirección de Empresas y, tras ganar el premio de emprendimiento de la UGR, montó una empresa de base tecnológica, 'Battever', con la ayuda de Miguel. Tres años y medio después factura mas de 250.000 euros al año. ¿Haciendo qué? «Un día, en un bar, pedí que me enchufaran el móvil para cargarlo y no hubo manera. Entonces pensé, ¿y si creo una empresa que ofrezca ese servicio en todas partes?» Aquella idea da trabajo a nueve personas, vende en 15 países y fue proveedor oficial del 'World Mobile Congress'. «Ponemos todo tipo de cargadores. Soportes que pones en la mesa de un bar, por ejemplo, y que pueden llevar publicidad de terceros». Entre sus clientes, Mahou, RedBull, Microsoft, SEAT, El Corte Inglés y Telefónica.

La gran decisión: «Emprender. Cuando sales de ADE no sabes . Iniciar el proyecto fue un reto muy enriquecedor»

La gran decisión: «Emprender. Cuando sales de ADE no sabes . Iniciar el proyecto fue un reto muy enriquecedor» Marcos Camacho, fundador de Battever

Como si fueran tres figuras de ajedrez, los Camacho anuncian un posible enroque: unir la parte emprendedora de Marcos con los conocimientos en Inteligencia Artificial de Miguel y Jose. «Queremos hacer algo juntos. Ya hay ideas en la mesa». La apertura Camacho Collados está en juego.

Veripol, de Granada al mundo

Veripol es una herramienta de Inteligencia Artificial capaz de detectar, con una precisión del 90%, denuncias falsas. Y todo mediante el lenguaje. Pongamos que alguien denuncia el robo de su móvil. Cuando hace el relato de los hechos, usa expresiones, palabras y recursos que se suelen utilizar en denuncias falsas. El programa analiza el texto y extrae de él las características útiles para su clasificación. Después, se pasa a un modelo matemático que estima la probabilidad de falsedad de la denuncia. El sistema se creó en Granada a partir de 1.122 denuncias, 534 verdades y 588 falsas. Veripol es un éxito que ahora se estudia en todo el mundo.