Viernes Santo de lluvia, nervios y procesiones

Las cinco cofradías que hacían estación de penitencia pudieron procesionar por las calles de Granada pese a la amenaza de lluvia

La Cofradía de Las Chías, a la salida de su templo. /PEPE MARÍN, RAMÓN L. PÉREZ Y ALFREDO AGUILAR
La Cofradía de Las Chías, a la salida de su templo. / PEPE MARÍN, RAMÓN L. PÉREZ Y ALFREDO AGUILAR
FERNANDO ARGÜELLESGranada

Finalmente las cinco cofradías que hacián estación de penitencia en la tarde del Viernes Santo granadino pudieron ponerse en la calle. La jornada se iniciaba con la salida de Los Ferroviarios desde San Juan de Letrán, con el aliciente de la presencia de la Legión en su cortejo. Esto hizo que calles como la Avenida de la Constitución o Gran Vía se llenaran de público expectante de la llegada del cortejo. Miles de personas arroparon a esta hermanadad que en su vuelta se detenía ante la Basílica de San Juan de Dios en uno de los momentos más emotivos de la noche.

Emoción también entre los hermanos de Los Favores. Tuvieron que esperar en el interor de templo para saber si se ponían en la calle, ya que a la hora prevista de su salida llovía en la ciudad. Con gran esplendor llegaron hasta la Catedral de Granada y su regreso, una vez más, estuvo arropado por devotos y cofrades.

Los Escolapios fue otra de la cofradías que demoró su salida por culpa de la lluvia. Desde el otro lado del río se presentaba en la ciudad una hermandad en la que siempre estará presente el recuerdo de su peregrinación a Roma. Este año celebra el 75 aniversario de la hechura de su Cristo, que ya el pasado mes de marzo salía a la calle. Bellísimo el adorno floral del palio del Mayor Dolor, que a los acordes de la marcha Amarguras, entraba en al Catedral a las once y media de la noche. Fue novedad el cambio de recorrido en su vuelta, bajando por San Antón.

El Santo Sepulcro dio oficialidad a la jornada. También con restraso sobre la hora prevista, salía de Santa Ana su cortejo, en el que estuvieron presentes numerosas representaciones de otras hermandades y estamentos civiles y militares de la ciudad.

Fue la cofradía de las Chías la encagrada de cerrar el Viernes Santo. La chiquillería volvió a gritar lo de «¡Chías, toca tropenta!», una de las señales propias del Viernes Santo de Granada. Pasaban la una de la madrugada cuando la cofradía se recogía en el templo San Jerónimo.