Los políticos, un problema para los españoles

A uno de cada tres ciudadanos le preocupa la clase política, el nivel más alto de la historia de la democracia, según datos del último Barómetro del CIS | Los expertos señalan una causa: «Se está alargando la formación del nuevo Gobierno»

Pablo Casado (PP), Pedro Sánchez (PSOE), Albert Rivera (Cs) y Pablo Iglesias (UP), durante el debate electoral de TVE./EP
Pablo Casado (PP), Pedro Sánchez (PSOE), Albert Rivera (Cs) y Pablo Iglesias (UP), durante el debate electoral de TVE. / EP
Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSOMadrid

Tres elecciones generales en poco más de tres años, la proclamación unilateral de la independencia de Cataluña o la moción de censura que aupó en junio de 2018 a Pedro Sánchez a la Moncloa, entre otros hitos, han convertido a los ciudadanos en expertos en política capaces de dar cabida a términos como 'sorpasso' en la barra del bar o de discutir sobre la formación del Congreso citando al jurista belga D'Hont. Pero visitar los colegios electorales demasiado a menudo también ha pasado factura: por primera vez en democracia los políticos y los partidos son el segundo problema para los españoles, solo por detrás del sempiterno paro, según el Barómetro del CIS correspondiente al pasado mes de junio.

Concretamente, el 32,1% de los ciudadanos consideran a sus representantes como algo problemático para su vida diaria, uno de cada tres, el mismo porcentaje que antaño ocuparan el terrorismo o las drogas. La percepción negativa se ha agudizado, según los expertos, debido a la incapacidad que han demostrado los líderes de los partidos para formar Gobierno tres meses después de las elecciones generales del 28 de abril a cuenta de las líneas rojas marcadas por unos y otros. Una situación que se ha vivido hasta en pequeños ayuntamientos y que amenaza con repetir los comicios en otoño si Sánchez no consigue los apoyos necesarios, o al menos la abstención de sus rivales, en el debate de investidura que se inicia este lunes.

«El ciudadano viene de un ciclo electoral en el que ha tenido Gobiernos inestables, una moción de censura y bastantes elecciones anticipadas» Iván serrano, profesor de la uoc

«El ciudadano viene de un ciclo electoral en el que ha convivido con gobiernos inestables, una moción de censura y bastantes elecciones anticipadas, por tanto tiene sentido que le preocupen los políticos, es una señal de la coyuntura que estamos viviendo. Después de las elecciones se está alargando la formación del nuevo Gobierno y esto está más presente entre los encuestados», explica Iván Serrano, experto en Política Comparada y Opinión Pública y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya.

En la misma línea apunta Narciso Michavila, sociólogo y presidente de la consultora GAD3, que va más allá en el análisis de este 'problema'. «Antes, los líderes políticos del signo que fueran, tenían visión estratégica. Luego pasaron a una visión táctica, pensando partido, basada en el corto plazo. Ahora solo viven de visiones psicológicas. El que asesora a los políticos está pensando más en su nómina mensual que en los presupuestos. Fíjate que todavía están en vigor los presupuestos de Rajoy, y eso repercute en la visión de los ciudadanos», afirma.

Para recabar estos datos, los encuestadores del CIS preguntan directamente a los encuestados «¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?», una cuestión abierta a todo tipo de respuestas. Por eso también se recomienda «coger estos datos con pinzas», como señala Pepe Fernández Albertos, doctor en Ciencias Políticas y miembro del CSIC.

«Hay mucha predisposición a responder el paro o algo relacionado con la política, y más ahora. Es una respuesta casi natural de la gente que percibe estas negociaciones como una especie de incapacidad de los políticos. Pero hay que tener en cuenta que es una pregunta abierta, los codificadores reclasifican las respuestas que les dan la gente en muchas categorías, en este caso 'los políticos'. Basta con hacer alguna referencia hacia los políticos para que se incluya en esta especie de 'cajón de sastre'», apostilla el politólogo. «Pero también tiene mérito que siempre salgan a relucir de forma tan espontánea», añade Michavila.

Otro dato a tener en cuenta es cómo podría afectar esta desafección en caso de repetirse las elecciones generales. Los expertos intuyen que es más que probable que la histórica participación del pasado 28-A, que llegó al 75,78% del censo, descienda. «Si se instala la percepción de que los políticos no están haciendo bien su trabajo la ciudadanía se desmovilizará a la hora de votar», apunta Serrano, pese a que cree que «no habría un hundimiento de la participación, más bien afectaría al voto hacia cada partido. Seguramente PSOE o Podemos jueguen al juego de la culpabilidad por repetir las elecciones, por lo que la desmovilización iría por barrios». Una opinión también respaldada por Michavila y por Fernández Albertos.

La crisis, el 'procés' y el 11-M

La última vez que los políticos y los partidos alcanzaron un porcentaje tan alto en el 'ranking' de los problemas de los españoles fue en diciembre de 2017, con el 28,5%, dos meses después del referéndum catalán del 1-O, en plena crisis del Gobierno de Rajoy por la aplicación del artículo 155, y en medio de la ofensiva independentista de recabar apoyos internacionales para el 'procés'. Ese mes también estuvo marcado por la victoria de Ciudadanos en las elecciones catalanas, aunque a la postre su líder, Inés Arrimadas, no lograría formar gobierno.

Este repunte de impopularidad comenzó bien entrada la crisis, ya que hasta junio de 2010 el dato nunca había superado los 20 puntos en el siglo XXI-en dicho mes se alcanzó el 20,8%-. Este periodo tuvo dos grandes picos en lo que a la imagen de los políticos se refiere: marzo de 2013 (31,4%) y octubre de 2012 (30,5%). Ambos marcados por la aplicación de recortes del Gobierno de Mariano Rajoy (PP) y el segundo, además, después de que la troika impusiera a España diversas condiciones para asumir el rescate bancario.

«La crisis económica creó un sentimiento de rechazo hacia todas las instituciones públicas en toda Europa, que no pensaban en la sociedad. Sin embargo, una vez superada, son los políticos los que siguen sufriendo bastante en las valoraciones», explica Michavila.

Los políticos como problema en el CIS

Junio 2019:
32,1% (máximo).
Diciembre 2017:
28,5%.
Marzo 2013:
31,4%.
Octubre 2012:
30,5%.
Junio 2010:
20,8%.
Mayo 2004:
4,8% (mínimo).

El nivel más bajo en lo que llevamos de siglo se produjo en mayo de 2004, apenas dos meses después del brutal atentado que mató a 193 personas en Madrid el 11-M, cuando el porcentaje tocó fondo con el 4,8%. En ese momento los españoles tenían otras preocupaciones más acuciantes como el terrorismo (48,1%) o el paro (59%) como para preocuparse por sus representantes. «¿Eso quiere decir que la sociedad española mejoró su relación con la política? No. Cuando aparecen temas nuevos en la agenda, como el terrorismo, el tema de los políticos baja, no porque la gente ya no los tenga en cuenta, sino porque percibe que hay problemas más acuciantes para ellos en ese momento. La desaparición de ETA, por ejemplo, tiene que ver con eso. No es que la política funcione peor ahora que antes», explica Fernández Albertos.

Las preocupaciones en otros países

En otros países, sin embargo, los políticos no parecen generar tantos dolores de cabeza y ni siquiera aparecen entre los tres principales problemas. Según los sondeos realizados en Francia, los tres elementos que más preocupan en el país galo son el paro (47%), el terrorismo (42%), y la pobreza y desigualdad social (34%); en Italia también el paro (65%), los impuestos (36%), y hay un empate en el tercer puesto, entre la pobreza y desigualdad social, y el aumento de la inmigración, ambos con el 31%; en Alemania preocupa sobre todo la pobreza y desigualdad social (47%), el terrorismo (39%) y el control de la inmigración (35%); y en Gran Bretaña, los principales problemas señalados por la población son la sanidad (44%), el control de la inmigración (33%), la pobreza (33%) y el terrorismo.

«Creo que las diferencias entre España y estos países es cómo está formulada la pregunta en el CIS. Es difícil extraer conclusiones muy robustas por la diferencias, puede que en Francia una respuesta la pongan en el cajón 'inmigración' y aquí en 'políticos'. Pero lo cierto, cuando se usa una metodología común, como el caso del Eurobarómetro, España siempre está entre los países con más desafección hacia los políticos. Estamos en la parte mala de estos indicadores respecto a otros electorados. Aunque también es cierto que la inmigración no es un problema tan grande como pasa en otros países», comenta Fernández Albertos.

¿A quién puede beneficiar esta situación?

Este tradicional hastío hacia los políticos ha sido utilizado como estrategia a lo largo del tiempo como plataforma para entrar en los parlamentos. En España primero la usaron Ciudadanos y Podemos, con el argumento de acabar con el bipartidismo. Ahora son otras formaciones como Vox los que intentan pescar en los caladeros de votos tachando las formas de los partidos tradicionales.

«A los partidos que alimentan el discurso 'antiestablishment' les beneficia este dato, este malestar. En su día lo jugaron Podemos y Ciudadanos, pero ahora no creo que pudieran jugar mucho a eso porque ya se les tiene como partidos normalizados. Vox podría encontrar un nicho en esta desafección», afirma Serrano. Él comparte la misma opinión con Fernández Albertos: «La implicación más clara es una subida de los partidos más rupturistas, esa sería la hipótesis más plausible. Además de una desmovilización por este desgaste, que suele perjudicar tradicionalmente a la izquierda».

Lo cierto es que la política ha cambiado en las últimas décadas, pero la desafección no. «Ahora la política es más entretenida que cuando el Gobierno se repartía entre dos partidos, pero también estamos en una época, a nivel global, en que la política se ha espectacularizado, los políticos parecen 'celebrities'. La paradoja puede ser que tengamos más participación de los ciudadanos en la política diaria, pero menos calidad democrática», finaliza Serrano.

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