Maestros entre los maestros, en la UGR

La colección pictórica y escultórica de la Universidad, de alto valor artístico, convive cada día con alumnos, profesores y visitantes

Las puertas de la capilla de La Madraza, en su vestíbulo. /RAMÓN L. PÉREZ
Las puertas de la capilla de La Madraza, en su vestíbulo. / RAMÓN L. PÉREZ
JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

La Universidad de Granada acoge a más de 60.000 alumnos, miles de profesores, personal de administración y servicios, y visitantes que se acercan a sus, en algunos casos, históricos edificios. El continente tiene un valor incalculable en muchos de ellos. Pero el contenido también. Pasillos, despachos, dependencias de uso diario, no esconden, sino muestran, obras de arte de nombres como Juan de Sevilla, Pedro Atanasio Bocanegra, Alonso de Mena o José Risueño, por citar algunos de los nombres más importantes. Maestros entre los maestros, genios de su tiempo entre los futuros genios.

El patrimonio artístico de la Universidad de Granada está inventariado en su totalidad, y periódicamente, las piezas más necesitadas de arreglo son sometidas a restauración. El presupuesto de este capítulo es magro, pero como afirma Jorge Durán, profesor y director de Conservación y Restauración de la UGR, «tratamos de aprovecharlo al máximo. Desde que Pilar Aranda llegó al Rectorado, hemos diversificado nuestra actuación, y contamos con la colaboración de una ‘spin-off’ de la Universidad, llamada Artemisia. Gracias e ellos, y a la acción de los programas Ícaro, entre otras iniciativas, estamos desarrollando un trabajo que está calando y que, a su vez, demanda más trabajo».

Entre los casos de éxito de restauración se encuentran esculturas de los Reyes Católicos y de Carlos V, que se encuentran hoy expuestas en el Hospital Real y han sido rescatadas del abandono, aunque el trabajo es continuo. «Ahora estamos acometiendo la limpieza de la serie de retratos históricos de los decanos de Medicina de finales del XVIII en los nuevos talleres que se están creando en el Espacio Quinto Centenario», asegura Durán.

Buena parte de las obras de arte que hoy atesora la Universidad proceden de la Desamortización y del desalojo de los jesuitas del Convento de San Pablo –hoy Facultad de Derecho–, del colegio de los jesuitas, adquisiciones y donaciones, según afirma María Luisa Bellido, directora del Secretariado de Bienes Culturales de la UGR. «El primer inventario que tenemos data de 1813. Muchas obras llegaron durante el siglo XIX», comenta. Entre los autores más representados de la colección pictórica de la Universidad, destacan Pedro Atanasio Bocanegra –de quien se tienen cinco obras– y Juan de Sevilla –nueve–.

El pictórico y escultórico es, con todo, sólo una parte del patrimonio que ha ido acumulando la Universidad de Granada a lo largo de su historia. La institución académica tiene también una importante colección de objetos científicos desde el siglo XIX, por ejemplo, procedentes de la propia actividad docente e investigadora que ha venido desarrollando, en facultades como Farmacia o Medicina.

Mención aparte merece la colección de arte contemporáneo, integrada fundamentalmente por donaciones de los artistas, con una presencia muy importante de creadores granadinos, pero con obras procedentes del ámbito nacional e internacional. Los premios anuales Alonso Cano han servido también para acrecentar la colección contemporánea de la institución. Con todo, la mayor parte de la colección artística de la Universidad llegó a la misma a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. «No hemos acudido a subastas, y apenas ha habido adquisiciones, porque entendemos que el patrimonio que tenemos es tan rico, que no necesitamos agrandarlo por esa vía», asegura María Luisa Bellido.

Préstamos

La Universidad ha sido depositaria, también desde finales del siglo XIX, de un importante volumen de obras, cedidas bajo esta fórmula por instituciones como el Museo del Prado o el Museo de Bellas Artes de Granada. También la UGR ha prestado obras a centros como el Parque de las Ciencias.

Entre las donaciones recientes, Bellido destaca la de Alejandro Cabeza, quien ha regalado a la Universidad un retrato de María Teresa Martín Vivaldi, o algún coleccionista malagueño que ha donado un plano histórico de la ciudad. «Normalmente, los donantes son personas muy ligadas a la Universidad, en su condición de catedráticos, como el caso de Emilio Orozco, o de antiguos alumnos», comenta la directora del Secretariado de Bienes Culturales.

Precisamente, este Secretariado ha entrado en los últimos años en una dinámica de difusión del patrimonio universitario. Así pues, además de las labores de catalogación, restauración y cuidado de las obras, desarrolla publicaciones como los Cuadernos Técnicos de Patrimonio, de los cuales cinco ya han visto la luz, dedicados al Jardín Botánico, la colección de fotografía contemporánea, las colecciones de ciencias naturales, patrimonio y género, y restauración. A ellos se añadirán en los próximos meses otros dedicados al herbario, los ‘bibliotesoros’ y las colecciones arqueológicas. «La variedad tipológica del patrimonio es enorme. Cada capítulo requiere unas condiciones de conservación y exposición distintas. Por ello, tenemos que asumir la multiplicidad de nuestro trabajo, también a la hora de divulgarlo», comenta María Luisa Bellido.

Los trabajos de conservación profesionales comenzaron hace tres décadas. «Antes también se sometía a las piezas a labores de conservación, pero no de forma tan sistemática», asegura la experta de la UGR. Los grandes retos del futuro para su departamento pasan por mantener lo logrado, que no es poco. Hay que tener en cuenta que la de Granada es una de las pocas universidades que en nuestro país tienen cinco inmuebles catalogados como Bien de Interés Cultural: el Colegio Máximo de Cartuja, la Facultad de Derecho, el Hospital Real, el Palacio de la Madraza y los hornos romanos de Cartuja. Este continente requiere tantos o más cuidados que su contenido, y las ayudas de las administraciones para hacerlos no menudean.

Este patrimonio otorga, sin embargo, a la UGR un ‘plus’ de prestigio dentro del Grupo Coimbra, que agrupa a las universidades históricas europeas –de España sólo hay tres, Barcelona, Salamanca y la propia Granada–, y en el que la institución granadina tiene un papel muy relevante en la comisión de Patrimonio.

Algunas obras maestras y dónde se encuentran

‘Sagrada Familia con San Juanito’. Autor:Anónimo. Ubicación: Despacho decanal de la Facultad de Traducción e Interpretación.

‘Santos Juanes’. Autor:Anónimo. Ubicación: Sala de lectura de la Biblioteca del Hospital Real.

‘Puertas de la capilla del Ayuntamiento’. Autor: Francisco Díaz del Rivero, Pedro de Raxis y Alonso de Mena. Ubicación:Vestíbulo del Palacio de la Madraza.

‘Crucificado’. Autor: Taller de Alonso de Mena. Ubicación:Zaguán del Hospital Real.

‘San Agustín meditando sobre la Trinidad’. Autor: Pedro Atanasio Bocanegra. Ubicación:Área del Decanato de la Facultad de Derecho.

‘Inmaculada Concepción. Autor: Juan de Sevilla. Ubicación:Salón Rojo del Hospital Real.

‘La Divina Pastora’. Autor: José Risueño. Ubicación:Despacho de la Vicesecretaría General. Hospital Real.

‘San Estanislao de Kostka'. Autor: Anónimo. Ubicación:Hornacina del claustro alto del patio del Padre Suárez. Facultad de Derecho.

‘Retrato del Conde de Altamira’. Autor: Agustín Esteve y Márquez. Ubicación:Despacho rectoral. Hospital Real.

‘Retrato de Isabel II’. Autor: Luis de Madrazo. Ubicación:Gabinete del Rectorado. Hospital Real.

‘Retrato de Alfonso XIII y la Reina Regente’. Autor: Manuel Gómez Moreno. Ubicación:Despacho rectoral. Hospital Real.

‘Retrato del rector Mesa Moles’. Autor: Gabriel Morcillo. Ubicación:Salón Rojo del Hospital Real.

‘Retrato de Natalio Rivas’. Autor: Mariano Benlliure. Ubicación:Despacho decanal de la Facultad de Farmacia.

‘S/T 2002’. Autor: Santiago Ydáñez. Ubicación:Área decanal de la Facultad de Bellas Artes.

Quizá el mayor problema que rodea a este tesoro patrimonial sea el desconocimiento, no sólo de la ciudadanía en general, sino de la propia comunidad universitaria. Amparo García, técnico de Patrimonio en el Vicerrectorado de Extensión Universitaria, comenta el caso, por ejemplo, de las puertas de la antigua capilla del Ayuntamiento, hoy colocadas en el vestíbulo del Palacio de la Madraza: «Aunque son extraordinarias, es cierto que el visitante medio dirige la mirada, en primer término, hacia el arco del fondo y su decoración en yeso, o hacia los restos arqueológicos del subsuelo. Por eso, pasan más desapercibidas para quien las contempla».

El programa de visitas, con todo, es ingente, tanto para el público escolar como para el público adulto. «Organizamos visitas específicas al Campus de Cartuja cada sábado, cuando se forman los grupos, y muchas actividades para colegios. Participamos en el programa de la Delegación de Cultura ‘Vivir y sentir el patrimonio’ y el Colegio Ave María ha seleccionado al Hospital Real para participar en ese estudio. Ello implica que los 604 niños del colegio han conocido la que hoy es sede del Rectorado», comenta María Luisa Bellido.

En el plano de la investigación –proyectos de fin de grado, tesis doctorales– aún quedan muchos aspectos del patrimonio universitario que tratar. Es lógico, teniendo en cuenta que su existencia certifica casi 500 años de vida de la institución.

Trabajar observado por la Reina

Una de las obras pictóricas más imponentes del patrimonio universitario es el retrato que la reina Isabel II regaló a Granada tras su visita a la ciudad en octubre de 1862, del pintor real Madrazo. La monarca correspondió así al regalo que le hizo Granada, una reproducción de la corona de Isabel La Católica hecha de oro encontrado en el río Darro, una bandeja de plata y un cojín de terciopelo bordado en oro. La corona, depositada sobre el cojín, aparece en el cuadro, en el que Madrazo incluyó como fondo una estampa del patio de los leones de la Alhambra. Los trabajadores del Gabinete del Rectorado trabajan cada día, pues, observados por la reina Isabel.

No siempre la llegada al patrimonio universitario de las obras de arte ha sido tan fácil, sin embargo. El caso de las puertas de la capilla de La Madraza tiene miga. Lo cuenta Amparo García: «Las piezas se habían perdido. El Palacio fue propiedad particular, y el antiguo oratorio se convirtió en el despacho del propietario. Las puertas las tuvieron las monjas del convento de Santa Isabel la Real, y ellas las vendieron en un momento de necesidad a un anticuario. El estado en que las encontramos no era muy bueno, y en un ejemplo de colaboración con la Junta, las adquirimos hace unos diez años».