El astronauta y el niño

Víctor García recuerda 20 años después la visita de la tripulación del Discovery a Granada

Víctor recibe la insignia de manos de Pedro Duque. /J. O.
Víctor recibe la insignia de manos de Pedro Duque. / J. O.
Amanda Martínez
AMANDA MARTÍNEZGranada

Fue el momento más conmovedor de la estancia de los viajeros del espacio en Granada. En el salón de plenos del Ayuntamiento, tras recibir el título de huéspedes de honor, Berbel anunció que Pedro Duque impondría una insignia de la Nasa a un chaval que la recibiría en nombre de todos los niños de Granada. Entonces, entre aplausos, entró Víctor en el salón en su silla de ruedas. Su madre, una de las secretarias de la alcaldía, había pedido permiso para llevar a su hijo a ver a los astronautas «pero lo del pin fue también una sorpresa para ella», recuerda a IDEAL Víctor que hoy tiene 31 años y una bonita historia para contar.

Pedro Duque le había visto en los pasillos y le pidió al alcalde que fuese él quien recibiese la insignia «me consta que a mi Berbel me adoraba... Y sí que me gustaría que esto sirva también como recuerdo a él por aquel detalle». El astronauta besó, abrazó al niño y le colocó el símbolo de la Nasa ante la mirada emocionada de Víctor que provocó que a más de uno de los presentes se le formara un nudo en la garganta.

Víctor García Cea tenía once años aquel día que marcaría su infancia y adolescencia.

Al día siguiente, presumía ante sus compañeros de quinto del colegio Cristo de la Yedra, que no paraban de hacerle preguntas, y fue el primer sorprendido cuando vio la repercusión en los medios de comunicación del pequeño gesto que tuvieron con él el alcalde y el astronauta.

Unos meses después Víctor, paralítico cerebral que merma su capacidad motora, se tuvo que someter a una complicada operación. Estaba escayolado, le habían puesto unos hierros en las piernas y en casa habían descolgado el teléfono porque no tenía tiempo de atender a nadie más que al pequeño. Al volver a conectarlo, recibieron una llamada de Pedro Duque. Alguien le había hablado del ingreso de Víctor y llevaba varios días intentado, de manera infructuosa, ponerse en contacto con la familia. «Demuestra más cercanía si cabe porque no había nada pactado ni motivo para llamar y más a alguien 'normal' como yo», explica Víctor. «Me dijo: 'me he enterado que te han operado, mucho ánimo». Aquella experiencia la ha recogido el padre de Víctor, Plácido García fisioterapeuta de profesión, en el libro 'La vida como camino' que, en breve, saldrá a la luz.

Víctor, que responde a las preguntas de IDEAL a través de whatsap, es informático, ha trabajado en el Hospital Clínico pero ahora lo suyo es la música electrónica. Tiene un programa, 'Spiritual Trance', en Play Trance Radio, el mayor colectivo de música Trance de España y Latinoamérica en internet y lo pueden encontrar en la red por su nombre de 'guerra' DJ4X4: «este colectivo es una parte clave de mi vida, explica, me han dado la oportunidad de llevar a cabo mi sueño de hacer radio, sobre todo porque cuando hay una discapacidad de por medio, no siempre es fácil».

Entre los dos marcos enormes en los que conserva su colección de pins hay uno que un día le dio un astronauta.

Los 'Space Boys'

El 7 de noviembre de 1998, bajo el sol radiante de Florida, la nave Discovery volvía sana y salva de su misión de nueve días en el espacio. A bordo, seis tripulantes, entre ellos el astronauta español Pedro Duque (al que posiblemente ni se le habría pasado por la cabeza que veinte años después sería ministro), y un senador de leyenda, John Glenn que, a sus 77 años, se convertía en el hombre con más edad en viajar al espacio. La NASA recuperaba con este vuelo algo del 'glamour' de la carrera espacial tras la explosión del Challenger y la muerte en directo de los siete astronautas que viajaban en él en 1986. Esta vez, la misión espacial fue un éxito.

Pocos meses antes, Bill Clinton había contemplado en el mirador de San Nicolás «la más bella puesta de sol del mundo» y, como cualquiera que haya paseado por el Albaicín, no dudó en recomendar la ciudad a los astronautas, que iban a venir a España en una visita protocolaria. Aquella sugerencia fue tomada casi como una orden y el 12 de enero de 1999, tras pasar por Madrid y saludar a los Reyes, los astronautas aterrizaban en el aeropuerto de Granada para pasar unos días que no olvidarían jamás.

Las imágenes de Clinton y su familia en el Patio de los Leones habían supuesto un antes y un después en la promoción turística de la ciudad. «Berbel se buscaba la vida y encontraba la manera de hacer promoción con la mayor repercusión mediática posible y el menor gasto», comenta Juan Ramón Ferreira, entonces concejal de Turismo en el Ayuntamiento de Granada y testigo de excepción de aquella visita que recuerda como «agradable y divertida» y que supuso una publicidad «impagable» para Granada. «Este tipo de golpes de efecto no vienen mal y Granada se presta a ello». Unos meses después de que las 'Spice Girls' cantaran 'Wannabe' en el balcón de la plaza del Carmen, Granada se convertía en la anfitriona de los 'Space Boys'.

Por fin llegó el día. El 12 de enero de 1999, a las 18.30, pisaron suelo granadino procedentes de Madrid y de ahí, directos al Chikito donde, entre aplausos y vítores fueron recibidos por miles de granadinos. «Yo por poco me quedo fuera», recuerda el profesor Juan Manuel García Ruiz, clave en el éxito de aquella visita, y el concejal Sebastián Pérez, recibió un golpe en las costillas que lo mandó al hospital. Luis Oruezábal los sorprendió con unas 'Delicias Mercury', en recuerdo del primer vuelo de Glenn, y una tarta 'Fantasía espacial', con transbordador de chocolate incluido, que el veterano astronauta cortó ayudado de estoque taurino. Para entonces Curtis Brown, Steve Linsday, Scott Parazynski , Stephen Robinson, Chiaki Mukai, la única mujer de la misión, Glenn y Duque ya estaban alucinando.

El segundo día de su visita lo estiraron al máximo. Alhambra, Alcaicería hasta la Capilla Real y la Catedral, recepción en el Ayuntamiento, Parque de las Ciencias, encuentro con jóvenes en el Palacio de Congresos posado en el Paseo de los Tristes y zambra flamenca en el Sacromonte.

El científico que consiguió una visita histórica

Juan Manuel García Ruiz era el responsable del Laboratorio de Estudios Cristalográficos, de la Universidad de Granada y el CSIC. Tres de sus experimentos sobre la cristalización de proteínas habían viajado en el Discovery y Pedro Duque se puso en contacto con él para que le ayudara en la organización de la visita. García Ruiz era consciente de que la estancia en la ciudad de los astronautas sería un auténtico espectáculo, él mismo había presenciado la 'romería yanqui' que se monta en Cabo Cañaveral, y tocó algunas puertas sin mucho éxito hasta que llegó al despacho del Gabriel Díaz Berbel. «El alcalde lo pilló al instante. Me dijo: oye...tú no te preocupes, que yo me encargo de esto. Y montó un tinglao…», recuerda con afecto el profesor.

Él barre para casa al recordar aquellos días y asegura que fueron un momento excepcional para la divulgación científica. Nadie había metido a dos mil chicos en el Palacio de Congresos para hablar de ciencia. Juan Manuel, que fue reconocido con uno de los premios Ideales de aquel año, también recuerda que los experimentos del Discovery fueron un éxito «a partir del resultado creamos la 'Granada Crystallisation Box', que ha volado en otras misiones espaciales y aún sigue volando». También dio un impulso a sus investigaciones y a su entonces «pequeñísimo» laboratorio que apareció en numerosos medios de comunicación de España y Estados Unidos. En Granada, «es muy difícil ilusionar a la gente, pero aquella visita lo consiguió», concluye el profesor mientras prepara la maleta para su próxima misión en el desierto de Dallol.