La parva de Mecina Bombarón

Esta localidad alpujarreña revive el rudo trabajo de la trilla para dar a conocer a los jóvenes y visitantes un trabajo casi extinguido en la comarca de la Alpujarra

La parva de Mecina Bombarón
Rafael Vílchez
RAFAEL VÍLCHEZMECINA BOMBARÓN

Mecina Bombarón ha celebrado con rotundo éxito la 'Fiesta de la Parva' en la pintoresca y maravillosa zona de 'Prado Real'. Antonio Manzano ha sido el encargado de trillar las gavillas de trigo con un trillo tirado por su yunta de mulos. Eduardo Puga también ha ayudado a su amigo Antonio Manzano. Estas dos personas de la zona de la Sierra de la Contraviesa saben mucho de las faenas del campo y de animales de tiro y carga. Se utilizaron sombreros de paja para el sol reinante y horcas para echar al centro de la parva las mieses.

El arroz parvero para el almuerzo lo cocinaron a las mil maravillas María, Ana y Esperanza. Este arroz lo confeccionaron con carnes de pollo y cerdo, cebolla, pimientos asados y verdes, majado de ajo, perejil, aceite, almendras fritas, azafrán y arroz. De la venta de los tickets se encargó el veterano y servicial secretario del Ayuntamiento de Alpujarra de la Sierra, José Vicente Oliver Fernández. Las camisetas y otros recuerdos fueron vendidos por Josefina Iniesta.

De la barra y las buenas tapas se encargaron Gabriel Murcia, Emilio Peregrina, Pili Medina, Manolo de Toro, Francisco Teller, José Antonio 'El Negro', Estefanía, Loli Murcia, Celestino, María Mingorance y otras personas.

La trilla era y sigue siendo un trabajo muy laborioso. Quema hasta el aliento. La siega del trigo se hace en lugares donde no entran máquinas con una hoz corta y curva con empuñadura de madera. Los dedos de la mano izquierda se protegen con unos dediles de cuero. Antiguamente, los encorvados y sudorosos segadores bebían agua cada dos por tres para refrescarse. Cada cierto tiempo echaban un cigarrillo para descansar y estirar el espinazo. Con manojos de tallos de trigo se hacían los vencejos para atar las gavillas. Después, tenía lugar la barcina para transportarlas a la era. A las parvas acudían muchos labradores a ayudar. Unos hacían el trabajo a torna de peón, es decir, hoy por ti y mañana por mí, para que no corriera el dinero que en la mayoría de los casos escaseaba. Las coplas afloraban en estos rudos quehaceres.

Terminada la faena en la era, el fruto era acarreado a los atrojes de la casa en sacos y costales y la paja en herpiles. En los días de parva, por la mañana se solía tomar aguardiente, un trozo de tocino con magro y bacalao con tomate. Al mediodía, entre sudor y picores, le tocaba el turno al cocido de garbanzos con huesos de espinazo y carne de jamón, habichuelas, patatas…y, para refrescarse, gazpacho o pipirrana y una jarra de vino del terruño. La Fiesta de la Parva se celebra en un ramillete de pueblos de la Alpujarra: Turón, Albondón, Murtas, Torvizcón, Lanjarón, Pórtugos, Mairena, etcétera. El primer municipio que celebró este evento fue Pórtugos. Antiguamente los animales eran parte del paisaje de la Alpujarra. Su necesidad para las faenas del campo era total.

También, Mecina Bombarón se prepara para celebrar el próximo sábado día 11 la Fiesta de la Plaza Vieja. Al siguiente día tendrá lugar la subida de la imagen de la Virgen de los Remedios desde su ermita a la iglesia. El día 18 habrá un homenaje a los matrimonios que cumplan este año sus bodas de oro.