La Alpujarra por Navidad

Cada vez son más las personas que deciden pasar las navidades en la Alpujarra para estar lejos del bullicio de la ciudad y en contacto con la naturaleza y la gente de pueblo

Pueblo de Juviles./
Pueblo de Juviles.
RAFAEL VÍLCHEZJUVILES

La Alpujarra se ha convertido en Navidad en uno de los principales destinos turísticos de Andalucía. La llegada de millares de visitantes cada año a esta comarca por Navidad no es fruto de la casualidad, sino del trabajo del sector público y privado. La Alpujarra embruja al turista y visitante con sus leyendas, historia, fiestas, gastronomía, artesanía, arquitectura ancestral, música tradicional, monumentos...

La naturaleza, el silencio y la paz que se respira en los pequeños pueblos y aldeas de la Alpujarra invitan al turista y visitante a quedarse para siempre. Esta bella y extensa zona de contrastes situada entre valles y montañas es para quienes buscan el descanso, el sosiego y la inspiración. La Navidad es una fecha mágica, donde se mezclan la tradición y los mayores deseos de las personas. La Alpujarra vista desde lejos se asemeja en estas fechas a una inmensa postal navideña.

Miles de personas de España y otros paises suelen pasar cada año la Navidad en la Alpujarra, principalmente, en preciosos y cómodos alojamientos rurales de Lanjarón, Órgiva, Bayacas, Las Barreras, Cáñar, Soportújar, Carataunas, Pampaneira, Bubión, Capileira, La Taha, Pórtugos, Busquistar, Trevélez, Juviles, Torvizcón. Almegíjar, Lobras, Cádiar, Yátor, Bérchules, Mecina Bombarón, El Golco, Yegen, Válor, Nevada, Ugíjar, Turón, Murtas, Albondón, Lújar, Rubite, Polopos, Sorvilán, Gualchos, Albuñol, Cástaras…

La mayoría de los turistas encuestados que suelen pasar las navidades cada año en la Alpujarra manifiestan que vienen buscando el descanso en plena naturaleza, principalmente. A casi todos les encantan pasar las vacaciones en casas y alberges rurales dotados de chimenea. Los principales demandantes son gente joven que proceden de España y otros países, y que residen en ciudades de tamaño medio o grande, donde carecen de zonas verdes, existen ruidos y hay problemas de tráfico y circulación.

Lanjarón, gracias a sus aguas, fue el primer municipio que apostó por el turismo en la Alpujarra. El fenómeno turístico en Lanjarón es centenario. Esto es así porque hace 244 años que el famoso y mimado Balneario de Lanjarón se consagró como estación termal. Y es que el turismo de Lanjarón se gestó y nació como tal a raíz de la utilización terapéutica de sus excelentes aguas por visitantes de los cuatro puntos cardinales. A muchísima gente le encanta pasar la Navidad en la Alpujarra. La Alpujarra se asemeja por estas fechas a un enorme portalico de Belén de carne y hueso con sus montañas más altas nevadas y todo lo demás.

 

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