«El 15M sigue muy vivo»

Ocho años después los círculos mutaron en Podemos con desigual resultado,que palidece ante el empuje de la lucha por la igualdad del 8M | Seis participantes del movimiento social recuerdan ahora aquellos días de mayo y analizan la situación actual del país

Noelia Vera, portavoz de Podemos y diputada por Cádiz, fue primero una más de las indignadas del 15M en la Plaza del carmen de Granada. En la foto, en 2011 ante el Albaicín y en el círculo, como portavoz junto a Echenique./R. I.
Noelia Vera, portavoz de Podemos y diputada por Cádiz, fue primero una más de las indignadas del 15M en la Plaza del carmen de Granada. En la foto, en 2011 ante el Albaicín y en el círculo, como portavoz junto a Echenique. / R. I.
JAVIER F. BARRERA y PILAR GARCÍA-TREVIJANOGranada

«Las manifestaciones apolíticas de 2011, las asambleas y los grupos de barrio cristalizaron en el partido Podemos, en plataformas sociales como Stop Desahucios y en otras iniciativas como un comedor ecológico infantil en el Realejo». Este es el resumen que este periódico publicó del quinto aniversario (2016)del #15M(2011).

Veamos ahora cómo están. El comedor ecológico del Realejo ha tenido una dura batalla legal de la que ha salido finalmente victorioso, ya que recientemente el juzgado ha anulado la sanción al considerar que el comedor escolar del Realejo 'Como de Graná', no es un restaurante ya que no está abierto al público en general y no existe beneficio mercantil.

Quien también mantiene su actividad con asambleas, protestas y acciones es el Grupo Stop Desahucios Granada 15M, que todos los jueves se cita en la plaza Isabel la Católica y se apostan en una oficina bancaria para pedir soluciones. Quedan del resumen de 2016 analizar qué fue de las asambleas y círculos del 15M que cristalizaron en Podemos.

En las elecciones municipales lograron tres concejales en Granada, enviaron en las andaluzas dos diputados al Parlamento en Sevilla y una diputada a Cortes. Siempre bajo la forma de confluencia o coalición, que todo hay que decirlo. En 2019, han logrado mantener todos los escaños y este domingo 28 de mayo veremos qué resultados logran, dado que los tres concejales se presentan cada uno con un partido diferente.

Como se ve, el #15M ha dado sus frutos y se mantiene ocho años después. Pero si en algo coinciden todos los participantes de este movimiento es, una vez cristalizado el movimiento podemita, ha sido la otra explosión morada: El 8M y las masivas manifestaciones a lo largo de toda España en la lucha por la igualdad de la mujer.

Este movimiento explotó el año pasado y este año ha vuelto a sumar, en el caso de Granada, 50.000 personas en la manifestación por segundo año consecutivo. Si sacamos la calculadora, son diez veces más personas que la ya mítica manifestación del domingo 15 de mayo de 2011, cuando se reunieron cinco mil personas.

Este periódico ha reunido a seis personas que participaron activamente en el #15M para que compartan sus recuerdos y analicen la situación a día de hoy.

Mercedes Babío (bajo la pancarta grande de color azul) en la manifestación histórica del domingo 15 de mayo de 2011. En el círculo, en una imagen reciente.
Mercedes Babío (bajo la pancarta grande de color azul) en la manifestación histórica del domingo 15 de mayo de 2011. En el círculo, en una imagen reciente.
Ciudadana Mercedes

«Me extrañaba que nadie saliera a protestar»

Mercedes Babío. De Portugalete (Vizcaya), criada en Madrid desde los 5 años y lleva veinte viviendo en Granada. Su recuerdo es la sorpresa: «No me esperaba para nada que el pueblo español despertase, porque estaba (y está) absolutamente dormido. En 2011 me extrañaba que nadie saliera a la calle a protestar. La situación eras terrible. Estaban quitando las casas a la gente, los bancos se las quedaban, y encima les quedaba la hipoteca. Los políticos cubrían a los banqueros. Y eran muchas cosas, pérdida de puestos de trabajo a lo bestia, desahucios a lo bestia y asfixia del ciudadano a lo bestia. Y nadie decía nadie. ¡¡¡Upssss!!!».

Se enteró de la convocatoria de la manifestación «por la gente que conozco, por lo que comentábamos los amigos, y me pareció fantástico. Era como '¡Menos mal! ¡Ya era hora!'». También vivió la acampadas en Madrid, «todo lo que hubo en Sol, cómo se asentó la gente, los mitines, que cada vez llegaban más y más personas. Y no se movieron de ahí, estuvieron un mes. Me gustó mucho la participación de la gente joven, porque no tenemos una trayectoria de pensamiento político en España. La gente no participa en la política. Existe esa frase que «'a mí la política no me interesa'. ¿Cómo que no te interesa? ¡Si te afecta en todo!», estalla Mercedes.

Respecto a la situación actual. Mercedes cree que «en estas últimas elecciones la gente se ha animado, ha espabilado, porque la gente misma ha hecho presión sobre su entorno cercano para que la gente vote. Es el propio ciudadano el que ha movido todo. Porque el descrédito político es tan grande que la gente va su bola. El español es muy solidario a nivel humano, se presta para todo; pero es muy insolidario a nivel político».

Una de las numerosas protestas realizadas por Stop Desahucios Granada. En este caso, en el Cerro de San Miguel.
Una de las numerosas protestas realizadas por Stop Desahucios Granada. En este caso, en el Cerro de San Miguel. / González Molero

Carmen, casi desahuciada

«Conseguimos detener el desahucio»

Un imprevisto en la empresa familiar obligó a Carmen Rodríguez y a su marido Federico a pedir una segunda hipoteca sobre su casa, ya pagada, del Zaidín. La crisis se cebó con los tres miembros de la familia y esta ama de casa salió a la calle al enterarse de que el banco echaba de su hogar a unos vecinos dos calles más arriba. Ella y su familia eran los siguientes. Con una orden de desahucio sobre la espalda, la granadina se presentó en la plaza del Ayuntamiento para pedir ayuda. Allí conoció al primer germen del grupo que más tarde sería Stop Desahucios y comenzó su militancia. Carmen consiguió que el BMN retrasara la ejecución y un lustro más tarde la casa volvía a ser suya.

«Querían que pagara por mi casa y tras cinco años de negociación con la plataforma conseguimos detener el desahucio», cuenta. Desde 2011 Carmen, madre casi desahuciada es la primera que acude a cada protesta de la plataforma, lleva la delegación de suministros básicos de Stop Desahucios y ha paralizado la expulsión de cientos de familias. La plataforma 'salvavidas' de muchas personas de la provincia ha conseguido incluso el reconocimiento de la Diputación con la entrega de la medalla de oro en 2018. «El 15-M me ha servido para encontrar una segunda familia. No voy a dejar jamás la plataforma, los mejores amigos que tengo están allí», explica Carmen. «No hay que detenerse ahora. Hay que seguir luchando en las puertas de los bancos porque sólo con asambleas no se consigue», mantiene.

Neyva Molina en una de las muchas protestas del 15M. En el círculo, en la pasada campaña.
Neyva Molina en una de las muchas protestas del 15M. En el círculo, en la pasada campaña. / R. I.

Neyva, la mujer pancarta

«España nunca volverá a ser igual después del 15M»

Neyva Molina, militante granadina de Podemos, se quedó a las puertas del Congreso de los Diputados tras las elecciones generales, pero siempre tendrá sitio en la calle: «Soy mujer de pancarta, megáfono y asfalto». En 2011 recorrió Gran Vía con la multitud de indignados para mostrar su rechazo ante el recorte de las políticas sociales. Batalló en la plaza, recibió multas y guardó cautela y cierto escepticismo cuando apareció Podemos.

«Los escuché y me di cuenta que las reivindicaciones de las plazas pueden estar en las instituciones. Encontré un sitio en el que las reivindicaciones ciudadanas tenían espacio», dice. Así fue como Neyva pasó de la plaza del Carmen a la primera línea de Podemos. «Creo que España nunca volverá a ser igual después del impacto que tuvo el 15-M. No se puede pensar en él como pasado porque es futuro. Se rompió el bipartidismo y que las reivindicaciones ciudadanas tuvieran cabida».

Ahora, continuará sus estudios en integración social y no abandonará la militancia en el partido, aunque sea de forma no profesional. Sobre el estado de la formación local y nacional sostiene que la escisión del partido «es un error porque nos lleva a dividir fuerzas en la izquierda y no a sumar», alega. «Podríamos haber tenido resultados mejores, pero los que nos daban por muertos ven que ahora tenemos las llaves para el gobierno», concluye.

Esther Sanz (centro) hace campaña en el Corpus de 2011. En el círculo, el pasado 8M.
Esther Sanz (centro) hace campaña en el Corpus de 2011. En el círculo, el pasado 8M. / R. I.

Esther, la pionera

«El 15M fue capaz de ir mucho más allá de ideologías»

Esther estaba dentro de Democracia Real Ya, la entidad que organizó las manifestaciones del #15M, luego saltó a la política de la mano de Podemos para luego dejarlo y volver al activismo. Cuando recuerda el #15M, brilla: «Supuso una auténtica revolución. Y digo revolución porque el #15M fue capaz de ir mucho más allá de ideologías, banderas y etiquetas. Y eso fue la clave para que se convirtiera en un movimiento decisivo y muy aglutinador que a día de hoy sigue teniendo consecuencias.

Bajo el lema: 'No somos mercancías en manos de políticos y banqueros' se buscaba apelar a esa mayoría social silenciosa a la cual su vida se estaba precarizando en todos los sentidos por culpa de una famosa crisis que no era más que una estafa. Personas con caminos muy diversos pero que estaban de acuerdo en cosas de sentido común. Era un movimiento transversal. Yo lo plasmo con la frase: 'Los mensajes fueron transversales pero las ideas siempre radicales'».

Desde 2019 recuerda que «mi implicación fue total. Formé parte desde el primer momento de Democracia Real Ya. Vivíamos para el 15M. Buscábamos tiempo de debajo de las piedras y nunca dejábamos de reunirnos, de preparar acciones nuevas, de analizar las consecuencias de nuestros movimientos, etc».

Y llega 2019, el tiempo pasa... «ahora ando de trabajo en trabajo precario y el que no fue precario duró solo un año porque no había más presupuesto. No hay estabilidad ninguna y decidí meterme en el mundo de las oposiciones. Llevo un año preparándolas. No es mi sueño pero es lo único que me puede permitir en mi tiempo libre dedicarme a lo que he estudiado y lo que me apasiona que es la comunicación y el periodismo«.

«Con respecto al activismo siempre estoy en alerta. Es una forma de vida. Con los años el 15M no desapareció sino que se fue diversificando por áreas, por acciones más concretas según el problema. Muchos compañeros/as siguen parando desahucios, otros implicados en el problema del cambio climáticos, otros dieron el salto a la política….etc. En mi caso estoy más involucrada en el movimiento feminista que el 8 de marzo de 2018 dio un paso cualitativo muy importante».

Noelia Vera (de espaldas) durante una de las manifestaciones celebradas al calor del 15M en Granada.
Noelia Vera (de espaldas) durante una de las manifestaciones celebradas al calor del 15M en Granada. / J. F. Barrera

La diputada Noelia

«El 15M fue la primera vez que lloré de emoción»

Noelia Vera trabajaba en Granada como periodista durante el 15M el año 2011. Se apuntó a todo y hoy es la portavoz parlamentaria de Podemos en el Congreso y acaba de ser reelegida diputada por Cádiz. Pero es mejor que lo cuente ella misma: «El 15M fue un antes y un después en mi sentir político. Sentí que no estaba sola, que lo que me ocurría, las dificultades para encontrar trabajo, la precariedad laboral, el exilio económico… no era algo que me pasara a mí como individuo, por mi mala suerte o por mis incapacidades, sino que eran problemas colectivos que había que afrontar en común a través de la participación política. El 15M significó exactamente eso; la colectivización de nuestros problemas individuales y el empoderamiento popular, casi mágico, para afrontarlos y revertirlos».

Y añade: «En el 15M fue la primera vez que lloré de emoción, con alivio, al sentir que todo iba a cambiar y que éramos nosotros quienes por fin teníamos el poder. Personalmente, no dejé ni un segundo mi cámara. Soy periodista y quería contar y compartir todo lo que estaba ocurriendo. Supongo que el 15M también me sirvió para entender la importancia del derecho a la información y el poder que tiene para incidir en la realidad y cambiarla».

Tiene claro qué papel juega el 15M hoy en día:«El 15M sigue muy vivo. Nadie entendería el papel de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Stop Desahucios, las marchas por la dignidad, el papel de los actuales movimientos feministas, de las mareas blanca y verde o de Podemos sin el 15M. El 15M fue el freno al desarrollo de la extrema derecha (como en el resto de Europa), fue el sonrojo de aquellos políticos que metían la mano en las carteras públicas, de las políticas neoliberales y de quien osara a gobernar para los poderosos y no para las mayorías sociales«.

«Pasados los años, prosigue, muchos entendimos que había que dar un paso más allá y llevar todo eso que habíamos aprendido en las calles al plano institucional para también tener la posibilidad de cambiar las políticas desde dentro. Muchos nos decían 'que se hagan un partido y se presenten a las elecciones'. Podemos no es el 15M pero le tomamos la palabra. Lo hicimos y acabamos gente como yo, sin experiencia institucional previa, como diputados, senadores, parlamentarios autonómicos o concejales. Haciendo política en primera persona, para los de abajo, sin dejar de ser los de abajo y sin el miedo que ya perdimos en la Plaza del Carmen o la Puerta del Sol«.

«Personalmente, no sé describir bien el proceso por el que llegué a estar donde estoy actualmente. No dejar de participar en la política desde aquel 15M nos llevó a encontrarnos a todos posteriormente. Nunca dejé mi cámara. Tras el 15M me fui a trabajar a Colombia, volví, me volví a ir, pero nunca dejé mi cámara ni la política. Eso me llevó a La Tuerka, el programa de televisión que dirigía Pablo Iglesias. Lo demás, llegó», termina.

Una de las asambleas celebradas durante el 15M de 2011 en la PLaza del Carmen.
Una de las asambleas celebradas durante el 15M de 2011 en la PLaza del Carmen. / R. I.

El 'otro' Iglesias

«Gracias al 15M han surgido muchos grupos de presión y Podemos»

Pepe Iglesias, abogado de profesión, fue otro de los indignados que se echó a la calle a reclamar una sociedad más justa. El otro Iglesias hizo de asesor jurídico de la plaza del Carmen el tiempo que la marea ciudadana acampó allí. Defendió a muchas personas multadas por quebrantar la 'ley mordaza' y les libró del pago de las sanciones, la mayoría por concentraciones no comunicadas. Las cuantías por violar la Ley de Seguridad Ciudadana variaba de los 300 a los 600 euros.

El defensor consiguió resolver casi al 100% de los casos y los ganó. Escuchó en las noticias las primeras movilizaciones, no se lo pensó ni un segundo. Cogió sus cosas y permaneció varios meses acampado. «Llevaba tiempo pensando que no era normal la situación por la que atravesaba el país. Una degeneración a todos los niveles, gente en la calle sin recursos, trabajo o futuro. Era el momento justo de hacer algo y vi el cielo abierto», dice.

En las asambleas frente al Ayuntamiento se fraguó el equipo de Stop Desahucios. Allí conoció a sus miembros y asumió el papel de abogado de la plataforma. «Compatibilizo mi trabajo de abogado regular con la defensa de los casos de Stop Desahucios». Ocho años después Iglesias se muestra orgulloso de lo que ha conseguido la plataforma. «El 15-M no ha cubierto todas mis expectativas, pero ha servido para algo. Gracias a él han surgido muchos grupos de presión y también Podemos, con muchos fallos y cosas qué mejorar, pero es un punto de partida«.