Botellones, dragones y mazmorras, otra historia de granada

Había una ciudad en Andalucía en la que 40.000 jóvenes bebían en la calle de día y de noche que tenía también un festival en la Alpujarra que era la mayor concentración jipi de Europa | Las autoridades solo consiguieron reconducir esta moda con la creación del Botellódromo

El 1 de mayo de 2005 los jóvenes tomaron la Plaza de Toros y se corrieron un ajuerga de antología. Fue la última ya que al año siguiente se inauguró el Botellódriomo (imágenes de los círculos)./Lucía Rivas
El 1 de mayo de 2005 los jóvenes tomaron la Plaza de Toros y se corrieron un ajuerga de antología. Fue la última ya que al año siguiente se inauguró el Botellódriomo (imágenes de los círculos). / Lucía Rivas
Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERAGranada

«El rito social de compartir botellones». El titular recoge una pieza informativa publicada en las páginas de IDEALen 1998, hace la friolera de 21 años, que describe una moda juvenil que acabó convertida en una plaga para la ciudad:«La glorieta de Arabial es desde hace años una plataforma céntrica y amplia para reunir jóvenes de cualquier clase social o tribu urbana con el argumento de compartir litronas de cerveza». En un solo párrafo se diagnosticaba con certeza lo que sería el éxito del botellón, la posibilidad de los jóvenes de ensanchar su entorno social entre cervezas y copas.

Pero la cosa se complicó. En 1999 ya se hablaba de que «el inicio del curso ha recrudecido los efectos negativos de la movida en algunas zonas de la ciudad. Mientras los vecinos esperan que se tomen soluciones de carácter urgente, el Ayuntamiento elabora un plan que pretende acabar con la llamada 'movida del botellón' y reconducir a los jóvenes hacia una zona concreta donde se ubicarán instalaciones especialmente diseñadas para ellos». No había hecho más que empezar.

En el año 2000 ya se tomaban las plazas de la ciudad:«El botellón, animado por el éxito de gentío que acudió el viernes a la celebración de la Fiesta de la Primavera, eligió ayer la explanada del Palacio de Exposiciones y Congresos para celebrar una nueva noche de sábado. Sólo habían transcurrido unas pocas horas desde que el personal de Inagra ultimara los trabajos de limpieza de toda la zona cuando cerca de un millar de jóvenes tomaron el lugar y exhibieron una vez más los peores efectos de la ingestión masiva de alcohol».

Fue en aumento. En 2003 «Miles de adeptos al botellón inundaron la capital de madrugada y las inmediaciones del Palacio de Deportes acogieron, por primera vez, a miles de jóvenes que bebieron en la calle sin ser disueltos».

¿Cuándo se fue de las manos el botellón? En 2005. «10.000 jóvenes montan un gran botellón tras citarse con mensajes de móvil en la Plaza de Toros». Fue el acabose. Lo recuerda Santos Gómez, presidente de la asociación de comerciantes de Plaza de Toros-Doctores. «La plaza estaba llena de gente en la puerta de mi comercio, completamente bloqueada por la cantidad de jóvenes que había en esos momentos y fuera de lugar, porque la mayoría estaban hartos de beber. Era imposible acceder al establecimiento».

Santos Gómez recuerda con una página de IDEAL de 2005 el macrobotellón de la PLaza de Toros.
Santos Gómez recuerda con una página de IDEAL de 2005 el macrobotellón de la PLaza de Toros. / Ramón L. Pérez

«Colapsado por el botellón»

El resto del barrio de Doctores–Plaza de Toros «estaba en la misma situación. Colapsado por el botellón». Los vecinos y los comerciantes «estábamos indignados. Llamábamos a la Policía y no podía más». Los recuerdos de Santos son siempre los mismos. «Todo el mundo estaba harto de ese tipo de fiestas que no aportaban absolutamente nada al barrio y lo único que hacía era bloquearlo y ensuciarlo».

Recuerda Santos Gómez que terminó porque se prohibió por parte del Ayuntamiento, se abrió el botellódromo al año siguiente, «y hasta la fecha actual estamos encantados de que esta fiesta haya desparecido de nuestro barrio. Y nos gustaría que no se volviera a repetir esta experiencia tan desagradable».

Granada, por méritos propios, se había convertido en la capital de los botellones, pero también había sitio para los dragones y, por supuesto, para las mazmorras. O al menos para intentarlo. Lo explica Jacinto Sánchez, entonces sargento de la Policía Local de Granada:«Todo comienza a lo bestia en torno al año 2000, cuando se pasan a la zona de Gran Capitán a beber en la calle. Era desmesurado porque recuerdo que interviniendo las copas y lo que acompañaba se convertía el suelo en un estercolero».

Y hubo metástasis. «Ahí empezó a extenderse por toda la ciudad. Al Triunfo, al Campo del Príncipe en el Realejo. Ahí recuerdo yo hasta de llevarnos vehículos con la grúa porque no podía pasar ni el camión de la basura. Y también la Plaza de Toros, con todos los aledaños repletos de jóvenes bebiendo. Y la liaban».

Jacinto Sánchez recuerda que hasta 2006 «no se aprobó la Ley del Parlamento de Andalucía que regulaba beber en las calles, «por lo que poca multa y mazmorra podíamos endosarles a los jóvenes». Pero tenían sus trucos:«Lo que más recuerdo es que con menos de veinte policías y los mandos controlábamos el botellón para que al menso fuera pacífico».

Y se acuerda de una vez en que «se nos desmadró por la plaza de Carlos Cano y la del pub Granero en la plaza Luis Rosales y luego hasta Isabel la Católica. Y fue un viernes que desde plaza Isabel la Católica hasta la Mariana las calles estuvieron cortadas y todos los jóvenes bebiendo. La mayoría eran universitarios, gente pacífica. Recuerdo que no dábamos abasto. Se aplicaba la otra ordenanza y no podíamos denunciar porque era una marea de gente joven. Íbamos cuatro policías y yo llevaba un DNI, y los demás llevaban el bloc de denuncias, y hacía un efecto enorme, porque la gente se iba disolviendo, pero ná de ná, solo se cambiaban de sitio». Al año siguiente, 2006, se aplicó la nueva ley y se abrió el botellódromo.

Jacinto Sánchez se reconforta automáticamente: «Mira este año, la semana pasada, la Fiesta de la Primavera, al final, se ha celebrado la semana pasada en Las Gabias, en una discoteca. Todos en bus desde Neptuno. Y se acabó».

Feria del Dragón en el año 2001 en Tablones, en la Alpujarra.
Feria del Dragón en el año 2001 en Tablones, en la Alpujarra. / Rafael Vílchez

Nacido en la Alpujarra

Quedan los dragones, con su fiesta particular nacida en la Alpujarra en el año 2001, según da fe la crónica publicada en IDEAL:«En el pueblecito de Tablones, cerca de Órgiva y lejos del casco urbano, más de seis mil jipis de todo el mundo se han apoderado de esta hermosa parte de la baja Alpujarra, muy cerquita del serpenteante río Guadalfeo, para celebrar la Fiesta del Dragón y la Primavera. Este encuentro que, por cuarta vez consecutiva han organizado en Granada jipis procedentes de todos los rincones del mundo, pretende el disfrute de todo tipo de intercambios culturales y actividades recreativas diversas». Todo muy naif, sí. Pero también se lió parda.

Tomen nota. En 2002, la tragedia. «Dos veinteañeros, Donovan Emile Gabriel Brienne, francés de 26 años, y Martin Ian Robert Croker británico de 24, han muerto entre la noche del martes y la mañana de ayer en el campamento 'hippy' de Órgiva, donde desde hace seis días más de tres mil jóvenes, muchos de ellos llegados de diversos países de Europa, celebran la llegada de la primavera con la llamada Fiesta del Dragón, un acontecimiento prohibido por el Ayuntamiento».

Pero la memoria de los jóvenes es ligera, y la convocatoria se fue tanto de las manos que en 2008 se publico:«La Fiesta del Dragón de Órgiva se convierte en la mayor concentración hippy de Europa. El festival, que no está legalizado, atrae a más de 20.000 personas que quieren dar la bienvenida a la primavera en paz, con música y convivir en la naturaleza. La Guardia Civil mantiene un amplio dispositivo de vigilancia y prevención».

Fue un canto de sirena porque en 2010 la Fiesta del Dragón cambió Órgiva por las aguas termales de Santa Fe, de forma que dos centenares de vehículos de todo tipo acamparon en el paraje ante la imposibilidad de celebrar el encuentro en la Alpujarra, ya que el río había anegado todo el lugar.

¿Qué futuro queda a este tipo de concentraciones? La Fiesta del Dragón languidece en Santa Fe y este fin de semana se comprobará su atractivo;el botellódromo fue cerrado hace ya un par de años. Y, sin embargo, Granada sigue siendo, con diferencia, la ciudad más divertida de Europa.