La Granada monumental, en penumbra

La Catedral, las Torres Bermejas, el cauce del Darro o algunas de las iglesias del Albaicín quedan casi a oscuras cuando anochece | Papeleo y olvido institucional han provocado un 'apagón' en puntos como la Catedral o el cauce del Darro

Vista nocturna del extremo oeste de la Alhambra desde el mirador de San Nicolás. / JAVIER MORALES
JAVIER MORALESGranada

A las seis de la tarde, los últimos rayos de sol fichan a ras de Vega y dan por concluido el jornal. Los rezagados aún conviven unos minutos con las luces naranjas -o 'blanco led', cada vez más- de las farolas de la capital, que se expanden barrio por barrio para rellenar el vacío de luz. Iluminan las casas, las plantas bajas de los edificios y las calles, pero no llegan hasta algunos de los puntos más icónicos de la Granada turística. Cuando cae la noche, lugares como San Miguel Alto, la Catedral, las Torres Bermejas o la iglesia de San Nicolás se funden con el horizonte.

IDEAL pasea por algunos de los lugares icónicos de la Granada monumental que siguen penumbra con el Carril de la Lona, entrada al Albaicín, como punto de partida. No es baladí la elección: esta callejuela ofrece una vista panorámica de la zona baja de la ciudad, pero también de uno de sus puntos más altos. Es la iglesia de San Cristóbal, en la carretera de Murcia, que cuando el ocaso ya es del todo noche apenas es perceptible gracias a un par de farolas de la calle. Nada de iluminación especial, pese a ser uno de los puntos más visibles desde el Cinturón metropolitano.

Desde el propio Carril de la Lona casi se hace difícil localizar la puerta de Monaita, siglos atrás entrada a la Alcazaba Cadima a partir de la cual extendió Granada sus dominios, y ahora lienzo de grafiteros. Esto no es de extrañar: sólo una farola cercana proyecta su luz sobre este enclave histórico. El deterioro de la zona y la falta de luz son casi una alfombra roja para el vándalo. Queda demostrado en otros muchos puntos del Albaicín, como el Arco de las Pesas, ahora cubierto por andamios, que sólo queda señalado por una bombilla. Dentro del arco se hace la oscuridad. El otro extremo se deja ver gracias a una tenue luz salmón que procede de Plaza Larga.

Los puntos más altos del Albaicín permiten también observar el recorte de la Catedral sobre las luminarias de la Vega, o la imponente planta de La Normal. Como señala a IDEAL una fuente que desde hace años pelea por 'encender' los monumentos de Granada, pero que prefiere permanecer en el anonimato, este edificio dispone de iluminación artística, pero sólo se activa en ocasiones especiales.

Las iglesias albaicineras

Siguiendo la calle Santa Isabel la Real en dirección Huerto del Carlos, dos lugares icónicos llaman la atención desde la sombra. El primero es la iglesia de San Miguel Bajo. El aljibe de la plaza está perfectamente señalado, pero en las fachadas de esta edificación del siglo XVI no lucen ni los farolillos que acompañan a las imágenes de Jesús del Perdón y María Santísima de la Aurora.

A 70 metros está la entrada al monasterio de Santa Isabel La Real. Desde el portón de entrada son visibles las farolas que alumbran el interior. Pero basta subir hasta la zona alta del Huerto del Carlos para comprobar cómo la silueta de este inmueble con más de 500 años de historia también se pierde entre el negro de la noche.

Para comprobar este efecto aplicado a la iglesia de San Nicolás, lo ideal es subir a la Alhambra. Esta parroquia, ahora en rehabilitación, es otro de los puntos más visibles en el perfil urbano de la ciudad, sobre todo de día: en las noches más cerradas, el mirador de San Nicolás es sólo distinguible desde la Alhambra por los flashes de los turistas. Tampoco es sencillo divisar San Miguel Alto, salvo por las antenas de telecomunicaciones que señalan la colina. La potente luz naranja que distingue la iglesia del Salvador agrava el contraste entre claros y oscuros en el Albaicín.

De la Alhambra a la Catedral

De vuelta al otro lado, al mirador de San Nicolás, se hacen necesarios unos segundos para advertir que a la Alhambra le falta una extremidad. Mejor dicho: no está iluminada. Las Torres Bermejas, cuya historia se remonta al siglo XI, sobresalen a la derecha de la Torre de la Vela, junto a una grúa de construcción, y su sombra queda perfilada por las luces de La Zubia. Como explica el director del Patronato de la Alhambra y el Generalife, Reynaldo Fernández Manzano, la instalación está contemplada en el marco de la restauración de las torres. También está entre los proyectos en estudio la renovación de las luces del resto de la Alhambra.

Debajo de ella, el Paseo de los Tristes. A lo largo del cauce del Darro hay varios focos; apagados. La iluminación de esta zona colea desde principios del nuevo milenio. En 2000, el Ayuntamiento proyectó iluminar cuatro puntos del Darro, la fachada de San Jerónimo y la de San Juan de los Reyes. Se volvió a hablar de la iniciativa un año después. Luego, en 2002, se concretó que el Darro estrenaría imagen nocturna con 38 focos.

Hace un año se anunció un proyecto conjunto entre Ayuntamiento y Fundación Sevillana Endesa para iluminar los monumentos más significativos del Paseo de los Tristes. Según la fundación, en este momento el proyecto «está en fase de revisión y activo». Añaden fuentes municipales que aún no se ha recibido el proyecto definitivo. No hay respuestas concretas cuando el plazo previsto, 2017, esta abocado a cumplir: lo único cierto es que la negrura predomina junto al riachuelo.

La última parada es la Catedral. El asunto tiene recorrido a pie, pero también camino histórico. El primero puede comenzar por la fachada frontal, teñida de blanco por dos focos desde la plaza de las Pasiegas. Pero la torre apenas queda destacada por las bombillas internas, junto a las campanas. Frente a la Madraza -cuya fachada está bien provista de luz- está la Capilla Real, restaurada recientemente e iluminada en parte por un haz de luz frontal. El sagrario queda al margen del cañón de luz.

El resto queda a oscuras. Alrededor del perímetro diseñado por Diego de Siloé hay una hilera de luminarias apagadas, junto a farolas, que tiempo atrás bañaron de luz los muros catedralicios. Después de que IDEAL denunciara que era la única catedral española sin iluminación, en el año 2000 un millar de granadinos se congregó en el estreno de la iluminación, ahora apagada. Las fuentes consultadas apuntan a quejas de los propietarios de las viviendas -por un cortocircuito generado en un foco- y al Arzobispado.

Fue una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento y el Arzobispado y patrocinado por la Fundación Sevillana Endesa que incluía 77 proyectores de luz. La misma entidad tiene en proyecto una mejora en la iluminación de la Capilla Real -con horizonte en 2018- y en la basílica de San Juan de Dios -los técnicos ya han visitado las instalaciones-. Este diario consultó al Arzobispado acerca de la oscuridad en la Catedral, pero no obtuvo respuesta.