«Las españolas tenemos un descaro y una picardía que no tienen el resto»

Las 'leonas' María Ribera, Berta García e Irene Schiavon radiografían el estado de las selección española antes de una cita con la clasificación olímpica directa

María Ribera, durante una sesión de preparación. /
María Ribera, durante una sesión de preparación.
JAVIER BRAGADOMadrid

Las 'leonas' están hambrientas. Han pasado malos tiempos con cambios de entrenador, épocas de penuria económica, vaivenes en su federación y la espera por que su deporte fuera incluido en el programa olímpico. Con los obstáculos como modo de vida, ahora la selección española de rugby afronta un momento decisivo porque tienen al alcance de la mano una plaza directa para Río 2016 que podría modificar de manera trascendental su situación.

«Hemos tenido un año en que las cosas han empezado a salir ahora porque hemos mejorado o porque han empezado a disminuir los errores», reconoce Irene Schiavon (Buenos Aires, 29 años). «Tantos cambios nunca vienen bien. Este año se juntó empezar otra vez de cero, algo nuevo», repasa Berta García (Luanco, 32 años) sobre el conjunto que ahora selecciona José Antonio Bravo. A pesar de las modificaciones no ha descendido el nivel del equipo español de 'seven' -la modalidad que será olímpica y que alinea sólo siete jugadoras en el campo con períodos más breves de juego-.

Las 'leonas' se mueven habitualmente entre las diez mejores del ránking y sorprendieron con su cuarto puesto en el Mundial en 2013. «Para mí España es un país muy a tener en cuenta en el sentido de los resultados que consigue en el deporte con la diferencia de medios respecto a las otras selecciones», reclama María Ribera (Badajoz, 29 años). «Vas a las series mundiales y es increíble la cantidad de 'staff' que llevan otras selecciones, los métodos, el GPS... Nosotras cabemos en un microbús y las otras necesitan dos», ejemplifica la pacense. «Parece que si nosotras no ponemos de nuestra parte... Porque se podría podía hacer mucho más», insiste en el mismo sentido Berta García.

Un triunfo para morir tranquilas

A pesar de las diferencias físicas, las 'leonas' dieron la sorpresa el 16 de mayo cuando vencieron en las series mundiales a Nueva Zelanda, el equipo que acumulaba 37 partidos consecutivos sin perder. «Fue increíble, desde el minuto 1. Empezamos perdiendo por dos ensayos, pero nunca nos rendimos. Lo ibas sintiendo durante el partido. Nos unimos a tope. Al final del partido era como haber ganado el Mundial», rememora con una gran sonrisa Schiavon.
«La verdad es que vivimos ese partido con mucha presión. Lo estábamos haciendo muy bien, yo salí de refresco con otras cuatro y no la queríamos liar. Llegó el momento, el ensayo de Patricia, y cuando pasó sabíamos que lo habíamos conseguido. Si eres jugador de rugby ya te puedes morir tranquilo. Es un listón superado en tu vida», recuerda la expresiva Ribera. «Estaba en el banquillo y pegué un salto de alegría que ni me lo creía. Era una ayuda más. A partir de ahí era un salto de calidad, que es el proceso en el que estábamos», completa la veterana García.

A la hora de comparar con otras selecciones las tres son voces de referencia. Berta García entrena en Francia después de probar los métodos de Nueva Zelanda con Irene Schiavon y María Ribera acumula experiencia de su paso por el Richmond británico. «En Nueva Zelanda sí que veías las cosas diferentes. Las chicas entrenaban mogollón. No es que fueran profesionales pero estaban comprometidas con hacerlo. En Francia era más amateur», detalla Berta García.

«Flipé con las chicas de 16 años de Nueva Zelanda, el ambiente que tenían entre ellas de divertirse. En Francia sí están trabajando esto, pero en España estamos a años luz», explica la asturiana, al tiempo que su tono expresa admiración. «Me gusta pensar que está claro que si nos mejoraran las condiciones estaríamos mejor, pero igual esa casta que tiene el deportista español es porque ha sabido sobrevivir sin tantas cosas como tienen otros», se descuelga Ribera. ¿Hay un rasgo distintivo de las 'leonas'? «Hay otros países a los que les cuesta salir de lo que se propone. El español tiene la picardía y el descaro que igual otras selecciones no tienen», intuye Ribera. «No somos peores jugadoras que las neozelandesas, pero ellas nos dijeron que no sabían por dónde podíamos salir y por eso nos respetaban. Igual puede ser un rasgo, así que creo que es muy bueno», añade García.

El primer paso hacia la tierra prometida se dará este sábado en Kazán, donde empieza el Grand Prix, y en Brive (Francia), sólo una semana después. La competición entregará una plaza directa para Río y otra para el torneo preolímpico, lo que supone que 16 combinados pugnarán por sólo dos codiciados puestos. «Creo que no nos tenemos que obsesionar, pero es verdad que el equipo llega en el mejor momento y el principal objetivo del equipo en esta temporada es clasificarnos para los Juegos», reconoce Ribera. En la fase de grupos de Kazán se medirán con Ucrania, Irlanda y la poderosa Francia. «La temporada es muy larga y si empiezas muy fuerte pasa lo que posiblemente le puede estar pasando a Francia», anticipa Ribera. Si no lograran la plaza en los próximos diez días tendrían una última oportunidad de repescas para competir en el torneo preolímpico, lo que en teoría resta presión a la cita. «Si nos obsesionamos nos volveríamos locas. Por un lado tenemos cierta confianza en que lo vamos a conseguir tarde o temprano», resume Schiavon con su habla a toda velocidad. pero no oculta el hambre de las 'leonas': «Hemos tenido buenas sensaciones, pero hay presión porque queremos ser capaces de dar todo lo que tenemos».

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