El catedrático granadino que acabó dentro del sarcófago del Libertador de Venezuela

El fallecido presidente Hugo Chávez contactó en el año 2006 con el profesor de la Universidad de Granada José Antonio Lorente para tomar muestras de Simón Bolívar. Hoy recuerda que el país americano «estaba ilusionado», pero ahora «tiene miedo»

El entonces presidente venezolano, Hugo Chávez, charla con el grupo de expertos que intervinieron en la exhumación de los restos de Simón Bolívar, entre los que se encontraba el profesor Lorente (a la derecha). / Foto cedida por J. A. Lorente
Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERAGranada

Habría que mirar directamente a los ojos de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte Blanco para saber qué piensa el Libertador de Venezuela de lo que sucede en su país de nacimiento. De momento, la semana ha empezado caldeada como una buena mañana caraqueña. España se ha sumado este lunes pasado a la lista de países que, desde el pasado 23 de enero, han reconocido a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció en el Palacio de la Moncloa para anunciar oficialmente su decisión, concluido el plazo de ocho días que el pasado sábado, 26 de enero, concedió a Nicolás Maduro para convocar unas elecciones «limpias, democráticas y transparentes». De igual forma, el lunes, Guaidó recibía el lunes el reconocimiento de una parte de Europa.

Hace una década mal contada, en el año 2006, ni Guaidó ni Maduro gobernaban Venezuela. Hugo Chávez era el indiscutible líder de la denominada revolución bolivariana hasta su fallecimiento en 2013. Y fue precisamente el comandante Chávez quien miró a los ojos a Simón Bolívar. No es fantasía.

Ocurrió un 15 de julio de 2010 en pleno verano de Caracas, «pródigo en tormentas vespertinas, mientras que las mañanas suelen ser tranquilas y agradables, con una fuerte luz que ya desde muy tempranas horas inunda ese peculiar valle donde se enclava –alargada y sinuosa cual reptil– la capital de Venezuela», publicaba sus reflexiones en el periódico IDEAL el catedrático de la Universidad de Granada José Antonio Lorente, a quien el presidente Hugo Chávez había confiado la secreta y delicada tarea de abrir el sarcófago del Libertador de Venezuela, Simón Bolívar, nacido en Caracas en 1783 y fallecido en Santa Marta en 1830, para realizar una serie de pruebas científicas.

El equiop de expertos trabaja en el sarcófago de Simón Bolívar.
El equiop de expertos trabaja en el sarcófago de Simón Bolívar.

La apertura del sarcófago del Libertador Simón Bolívar, enterrado en el Panteón Nacional, fue toda una operación militar de intendencia, táctica y estrategia. «Vestidos todos con fundas de un solo cuerpo (monos), guantes, gorros y máscaras para evitar contaminaciones, sobre las 7 de la mañana del día 15 de julio de 2010 comenzó el proceso de apertura de la tumba, que sólo se cerraría a las 7.15 horas de la mañana del día de la Virgen del Carmen, 16 de julio, tras 24 horas y cuarto de un intenso, exhaustivo e ininterrumpido trabajo de ocho equipos diferentes», recuerda el catedrático de la UGR.

No fue hasta la tarde de aquella jornada cuando el deseo de Hugo Chávez se hizo realidad. «Vino esa tarde a ver los trabajos. Entonces nos pidió que le dejáramos a solas con los restos del Libertador. Hugo Chávez, yo lo vi, se arrodilló tres minutos a solas ante los restos de Bolívar. El silencio era sepulcral, increíble». Fue entonces cuando Hugo Chávez, arrodillado, en el Panteón Nacional de Caracas, miró a los ojos del Libertador de Venezuela.

Lorente, el número uno del mundo

José Antonio Lorente, catedrático de la Universidad de Granada, es el número uno del mundo en su disciplina. Hasta el propio Hugo Chávez se lo reconoció con una frase que el catedrático recuerda ahora en su despacho de director científico de Genyo: «Eres la única persona del mundo y de la historia que ha tenido en sus manos los huesos de quien descubrió América y quien la liberó: Cristóbal Colón y Simón Bolívar», le soltó Hugo Chávez en su despacho presidencial en Caracas, cuando le encargó los trabajos para abrir el sarcófago del Libertador..

El profesor Lorente contempla la apertura del sarcófago de Simón Bolívar. Miembros de la asociación de venezolanos de Granada. El profesor Lorente en su laboratorio en Granada. / Ramón L. Pérez y cedida por J. A. Lorente

El catedrático de la UGR recuerda que «el encargo comenzó allá por 2006. Hugo Chávez se enteró de las investigaciones que realizábamos sobre los restos de Cristóbal Colón.Y se daba la circunstancia de que Venezuela tiene un problema con la identificación de Francisco de Miranda, el precursor, el intelectual que lideró la independencia de las América». Así que «siguiendo el ejemplo de lo que se estaba realizando con Colón, Chávez quiso que se buscara la forma de identificar los restos de Miranda, que falleció prisionero en Cádiz».

Sobre los trabajos con Miranda, Lorente explica ahora que ha sido un largo y complejo proceso que hoy en día se encuentra en el punto de que por fin pueden cotejar pruebas de ADN con un descendiente directo, el hijo, del que extrajeron ADN al exhumar sus restos en una tumba en París. Pero la carambola que nos ha llevado hasta aquí es que Hugo Chávez empezó pensando en Cristóbal Colón, siguió por Francisco de Miranda y se animó hasta el punto de encargar a Lorente y su equipo los trabajos científicos en los restos de Simón Bolívar.

Los trabajos científicos con el Libertador

Lorente cuenta que los trabajos con Simón Bolívar se aprovecharon para dos cuestiones. Primero había que «preservar los huesos en un féretro que no estaba herméticamente cerrado y se hacían polvo, el proceso normal. Venezuela quería preservarlos al máximo. Se construyó un féretro de metacrilato grueso al vacío y metías un gas inerte. A su vez se metió en otro féretro metálico y a su vez en un féretro de madera normal. Y se preservó». Luego, en segundo lugar, «se quería ver si era Simón Bolívar. Y lo era».

El trabajo «tuvo mucha repercusión. Hubo oposición de los antichavistas, que ya estaban seguros de que los restos eran de Bolívar». Pero se hizo y se hizo muy bien y muy profesional, con venezolanos. Yo era el único de fuera». La última vez que Lorente se reunió con Hugo Chávez fue en 2011 en la presentación de los resultados de la exhumación en 2010, «y ya estaba muy enfermo».

Venezuela ayer y hoy

La Venezuela que Lorente conoció hace una década, en el trienio 2007-2010, no se parece mucho o más bien nada a lo que ahora ocurre . «Las primeras veces sí me gustaron algunas cosas. Vi una Venezuela donde estaban empezando a construir las misiones sanitarias en los barrios periféricos de Caracas –que es una ciudad encajada con barrios paupérrimos–, con compañeros cubanos. Habían construido centros de salud en zonas de absoluta miseria, donde yo estuve, eran médicos cubanos y comí con ellos. Y vi las consultas y eran muy decentes y con equipamiento Había gente con 40 años que nunca había visto un médico».

«Lo que vi es una ilusión por hacer algo, añade. Y junto a estas misiones las escuelas, muy básicas, bien hechas, con aulas en zonas donde me contaban que nunca había habido un maestro. Me llamó la atención en sentido positivo. Vi cierta ilusión en la gente y cierto compromiso. También es cierto que iba invitado por el Gobierno, así que también me enseñaban lo que querían». De hecho, recuerda que la gente de la Universidad Central de Venezuela (la 'Ucebé') siempre fue muy crítica con Hugo Chávez y decían: «Están generando misiones sanitarias y escuelas y creando infraestructuras, pero están coartando la libertad del pueblo venezolano».

Reportaje de 2010 en el que el forense describe el proceso.
Reportaje de 2010 en el que el forense describe el proceso.

También conoció en aquella época a Nicolás Maduro. «Era ministro de Asuntos Exteriores. Maduro era una persona muy callada, apenas hablaba cuando surgía un debate. Estuve con él dos veces».

–¿Cómo está hoy la situación en Venezuela?

–Pues de todos los amigos que tengo concluyo que hay mucho miedo. Mucha incertidumbre, porque el venezolano medio comenta, incluso antes del follón de ahora, que «esto va a cambiar», pero no cambia de pronto de lo bueno a lo malo, quizá el presidente encuentre refugio fuera del país, pero no sabemos cómo se va a reaccionar con los chavistas que se queden dentro Venezuela.

Y termina:«Lo que yo pienso es que el venezolano es optimista y tiene una gran capacidad para recuperarse. Otra cosa va a ser la capacidad de recuperación económica del propio país».