El PP, sólo ante el mercadillo

Pablo Hispán tiene superpoderes, empieza en Armilla, sigue en Pinos Puente y termina en el Valle de Lecrín | La campaña más que de zapato es de mocasín de piel, lo que no impide hablar de mayores, visitar un mercadillo por la mañana y terminar con la Legión en Pinos del Valle

Pablo Hispán camina por el mercadillo de Pinos Puente para repartir propaganda electoral del Partido Popular. / Ramón L. Pérez
Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERAGranada

Sopla un viento sanador en Pinos del Valle mientras en la capital hay una panza de burra que abochorna y amenaza lluvia. La campaña electoral ha comenzado, es Martes Santo y los tres candidatos al Congreso del Partido Popular –Carlos Rojas, Pablo Hispán y Concha de Santa Ana–, están en Pinos del Valle, bella, bellísima localidad en el Valle de Lecrín.

Hablan con los lugareños y reparten propaganda electoral. Son recibidos por los militantes locales y esperan a la procesión y a la Legión, que aunque hagan rima, son cosas bastante distintas, como siempre se puede comprobar. A las siete de la tarde más o menos en punto aparece un autocar cuya barriga está repleta de legionarios perfectamente ataviados con toda la parafernalia militar.

Se trata de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Torremolinos, que se dedican a estos menesteres y ofrecen un espectáculo multicolor y multimilitarista con trompetines, entorchados y todo el espíritu legionario. Los mandos de esta comitiva se acercan a los tres candidatos populares y les estrechan sus enguantadas manos.

Suena el cornetín y la hermandad legionaria sale con su característico paso cuesta arriba para llegar hasta la iglesia. «A este paso, en dos minutos se dan tres veces la vuelta al pueblo», acierta a resumir un vecino. Es una campaña para unas elecciones generales de baja intensidad. Lo resume Concha de Santa Ana, que se hace hueco entre Carlos Rojas y Pablo Hispán, dos torres a su lado:«¿Es que en Semana Santa quévamos a hacer?», se pregunta. «¿Repartir folletos en las procesiones? Sería una falta de respeto».

Pablo Hispán se sube a la furgoneta con la que recorren los pueblos de Granada durante esta campaña. Pablo Hispán y Concha de Santa Ana de campaña en Pinos del Valle. Al fondo, Carlos Rojas. Pablo Hispán y la candidata a la alcaldía de Pinos Puente, Cristina Guzmán, en el mercadillo. / Ramón L. Pérez y J. F. Barrera

De punta a punta

Así que, #Granadapuebloapueblo, la etiqueta con la que promocionana sus actos electorales en las redes sociales, van tirando de un sitio a otro, de punta a punta de esta gran provincia. Por eso están aquí en Pinos del Valle, por eso Pablo Hispán viene del mercadillo de Pinos Puente –de Pinos a Pinos y tiro porque me toca–. Pero Pablo esta vez, en la Vega, ha estado solo ante el mercadillo, un tanto desangelado, con un cuarto de los puestos y tenderetes operativos.

Uno podría pensar que es cosa de las vacaciones de Semana Santa pero Pablo Hispán lo define de forma lapidaria:«Esta es la España que no solo se vacía, sino que es la España que se está muriendo». La culpa, por si tienen dudas, «es de las políticas de Pedro Sánchez que Pablo casado va a solucionar cuando sea presidente del Gobierno».

Es el mantra de esta campaña para los candidatos populares. Reparten folletos en azul coporativo popular en el que se lee «Hola Pablo». Y cuando les das la vuelta –a los folletos, no a los candidatos-, el reverso aparece ¡Oh Mordor! colorado y con un directo «Adiós Pedro». Simple es simple. Veremos si es efectivo.

Todo había empezado para Pablo Hispán sobre las diez de la mañana en Armilla, con Antonio Ayllón, prócer local.

–¿Y cómo dices Antonio que se llamaba este sitio?

–La Milagrosa, Pablo, la residencia de mayores la Milagrosa

–Eso, la Milagrosa.