El granadino de El Hormiguero: «Es una gran familia»

Ser el granadino más visto de la televisión no es, ni de cerca, el mayor éxito de Javier Vargas. Con la carrera recién terminada, decidió marcharse a Madrid a estudiar un máster pero un whatsapp se cruzó en su camino con una oferta que no pudo rechazar: su jefe es Pablo Motos; su oficina, el Hormiguero; y su jornada, el prime time

Javier Vargas, bajo las hormigas del Parque de las Ciencias de Granada y presentando su sección' de 'El Hormiguero'/J. E. C. y C. L.
Javier Vargas, bajo las hormigas del Parque de las Ciencias de Granada y presentando su sección' de 'El Hormiguero' / J. E. C. y C. L.
JOSÉ E. CABRERO

La primera vez que Pablo Motos presentó a Javier Vargas (Granada, 1994) en El Hormiguero nos pilló por sorpresa. Casi tanto como a él. Pero su acento, tan granadino como el olor a castañas en Puerta Real, hizo que empezáramos a mirarlo con cierta complicidad. Todas las semanas aparece en pleno 'prime time' para mostrarnos los robots y artilugios que construye junto al equipo de ciencia del programa y, poco a poco, se está ganando un lugar entre los habituales de la noche de Antena 3. Un año después de su estreno en televisión, nos encontramos en el Parque de las Ciencias de Granada para hablar de lo mucho que le apasiona su trabajo, de su futuro y de una generación que tiene más claro el dinero que quiere ganar por estudiar una carrera universitaria que su propia vocación.

Hoy ha venido a divertirse con nosotros Javier Vargas, el de los Robots. El granadino de El Hormiguero.

-¿Cómo llegaste al Hormiguero?

-La historia es un poco curiosa, la verdad. Terminé la carrera de Ingeniería Electrónica Industrial hace dos años en la Universidad de Granada. Y lo tenía claro: me iba a Madrid a hacer un máster de lo mío. De hecho tenía todo buscado, la solicitud hecha, el piso... Fue entonces cuando unos amigos pasaron por un grupo de Whatsapp una foto en la que decían que en El Hormiguero estaban buscando ingenieros electrónicos. Busqué la oferta por Facebook y pensé que por echarla no perdía nada. Al poco me hicieron la entrevista. Y me cogieron. Fue todo de golpe.

-¿Qué pasó con el máster?

-Como sólo había reservado plaza, pude cancelarlo. En El Hormiguero me dijeron que el trabajo era a tiempo completo y que no podría compaginarlo con otra cosa. Así que aparqué el máster. Es algo que tengo en mente, lo quiero hacer algún día. La Electrónica Digital es lo que más me gusta. Mi gran pasión.

-Pero en el programa tú eres 'Javi y sus Robots', ¿no?

-Aunque hoy esté en El Hormiguero haciendo cosas de robótica yo estudié electrónica, no robótica. Todo lo que he aprendido de robótica ha sido por mi cuenta. Siempre he sido muy curioso. Creo que por eso me cogieron en el programa. Por curioso. Por curioso y por no ser una eminencia, supongo. Buscaban a alguien con ganas de inventar.

-¿Inventar?

-Es que me encanta. En la carrera presenté un trabajo que era un invernadero automático, chiquitillo, pero tiene todo tipo de sensores de temperatura, luz... Llevo varios años trabajando con él. Ya voy por la versión 16. Soy muy cabezota. Para el Trabajo Fin de Grado hice un robot que mantiene el equilibrio y lo sigo actualizando. Vaya, es que cuando salgo de El Hormiguero hago cosas que haría en el El Hormiguero.

-¿Cómo es el equipo de El Hormiguero?

-Somos siete científicos y lo que nos une a todos es que somos gente creativa. Tenemos muchas ideas y somos polivalentes. Físicos, químicos... e incluso diseñadores que hacen de todo.

-¿Jóvenes?

-Yo soy el más joven, tengo 24 años. El equipo ronda los 30.

-¿Qué hacéis cada día? ¿Cómo es el trabajo?

-Preparamos de media tres experimentos diarios. Como te decía, somos 7 científicos, 4 de producción y una jefa. Doce personas. Y repartimos los proyectos según las habilidades de cada persona. Yo, por ejemplo, sé de electrónica, así que si hay algo que soldar o poner luces o baterías, en ese proyecto suelo estar yo. Al final, cada experimento implica a dos o tres personas del equipo y nos organizamos de lunes a jueves para sacar todo el trabajo.

-Parecen muchos experimentos.

-Sí, un montón. Yo saco en la televisión los de robótica. Pero hacemos muchas cosas más.

-¿Y todos los experimentos ven la luz?

-No. Siempre tiene que haber de más. Hay días que no sale la sección de ciencia en el programa, pero nosotros tenemos tres experimentos diarios ensayados. Además, los ordenamos para que cuando salga Marron tengamos claro por cuál empezamos y, si no da tiempo a hacer los tres experimentos, los guardamos para otro día. Es mucho más trabajo del que se ve.

-¿Cómo decidís los experimentos?

-Todas las semanas proponemos experimentos y se los pasamos a la jefa y Pablo, después, es el que decide. Los que se aceptan se van asignando a personas. Desde fuera no se ve tanto, pero hay muchísimo más trabajo del que se aprecia: proyectos que no salen bien, que se cancelan, que se pasan de presupuesto... Es lo que hay, no puedes en un programa de televisión quedarte corto o que no funcionen. Tiene que ser contenido bueno y bien preparado.

-Pablo. ¿Qué tal te llevas con el jefe?

-Sí, me llevo bien. Obviamente es el jefe. Es estricto. Hay nivel alto en los experimentos porque él es estricto. No puede haber algo que vaya a fallar.

Sala Einstein del Parque de las Ciencias de Granada
Sala Einstein del Parque de las Ciencias de Granada / J. E. C.

Una gran oficina

-Por lo que cuentas, parece que echáis muchas horas allí.

-Es un poco estresante. Tenemos tres días de descanso, pero de lunes a jueves es muy intenso. Prácticamente estamos todo el día allí. Necesitas organizarte muy bien y tenemos tiempos muy cortos. En la entrevista me dijeron que tenía que saber trabajar bajo presión, que hay que llegar a tiempo. Lo bueno es que somos como una familia, comemos y cenamos allí; estamos todo el día juntos. Hay un ambiente buenísimo. Vaya, sería imposible trabajar tanto tiempo juntos con mal ambiente. Todo el que trabaja allí, desde las oficinas hasta los limpiadores, puede aparecer en el programa de vez en cuando. Es una gran familia, de verdad.

-Una gran oficina...

-No, no es el típico trabajo de oficina: tenemos nuestro taller, el plató grande con las mesas de ciencia donde está mucha gente trabajando... Es muy dinámico. Los días con más trabajo son los que se pasan más rápido.

-Me imagino que te llevarás muchas sorpresas allí.

-Al principio te sorprende todo, pero luego llega un momento en el que tienes tantas cosas y te han pasado tantas cosas alucinantes, que no prestas atención. Se me acumulan las cosas curiosas que me cuesta incluso recordarlas. Y llevo poco más de un año.

-Un año, pero el acento no lo has perdido. Y mira que aquí en persona diría que hablas fino, pero en la tele no hay duda de que eres de la tierra...

-(Ríe) Es que la tele resalta muchísimo el acento. A veces se ríen de mi acento por Internet y me lo tomo bien, porque es un programa de entretenimiento y no pasa nada.

-Eres poco de redes sociales, ¿no?

-Nunca he llevado mucho eso de las Redes Sociales. En Twitter me meto a veces para ver y se te quitan las ganas. Sacan lo peor de todo. Sí estoy en Instagram, subo algunas cosas, pero lo de postureo se me da fatal. Lo de hacerme fotos... no se me da bien.

Javi, en el taller del programa.
Javi, en el taller del programa. / CARLOS LÓPEZ

De la fama a Granada

-¿Cómo es eso de recibir en el trabajo cada día a un famoso?

-Todos los que estamos en el programa no somos muy del famoseo. Lo mismo hay alguien que te gusta más y te acercas a sacarte una foto, pero somos poco fanáticos. Hay días que no sabes ni quién va. Yo estoy pendiente del robot que voy a sacar y no le doy importancia a la persona que esté. A veces estás por la oficina y te cruzas con actores y personajes famosos y, de verdad, casi ni te fijas.

-¿Te sientes famoso?

-Qué va.

-A ver. Has venido en autobús a Granada y... ¿nadie te ha reconocido?

-Bueno, en el autobús un tipo me ha pedido una foto... pero poco más. En sitios públicos, con mucha gente, sí notas que te miran con curiosidad. Como si les sonara de algo mi cara.

-En tu casa, en Granada, ¿cómo llevan lo de que estés en la tele?

-Mi familia está más contenta que yo de que salga (ríe). Me preguntan a veces si salgo o no salgo hoy, pero la mayoría de los días no lo puedo asegurar. A veces le escribo a mi padre un mensaje en plan «papá, a lo mejor hoy salgo». Tampoco voy a ser pesado todos los días. Aunque vamos, lo ven siempre, por si acaso.

-No sé si lo has pensado, pero probablemente seas el granadino más visto de la tele. ¿Ves tu futuro en la televisión?

-Lo que me encanta es la Electrónica. Es mi trabajo, mi hobby y mi pasión. Yo estoy en la tele porque saco cosas que me gustan. Son cosas que hago yo en casa. ¿Me veo más en la tele? Dependerá del programa. Ahora mismo estoy muy bien. Sé que El Hormiguero no va a ser para siempre y tengo que pensar en el futuro. Me gustaría trabajar en una empresa de I+D, que es, a fin de cuentas, lo que hago en el programa. Pero bueno, ahora mismo, estoy muy bien.

La sala Einstein del Parque de las Ciencias recuerda a Javi también da mucho juego / J. E. C.

Vocación

-Tu trabajo, tu hobby y tu pasión. Tienes muy clara tu vocación y eso es casi un milagro. ¿De dónde viene tu vocación científica?

-Recuerdo que en mi colegio, Alquería, hacíamos experimentos de ciencia. Y desde pequeño hacía cosas en casa: colgaba cuerdas en casa para lanzar muñecos, unía plantas de casa con poleas, hacía efectos dominó enormes...

-Vamos, que ya hacías la sección de El Hormiguero en tu casa...

-(Ríe) Sí. Hacía hasta películas de Lego fotograma a fotograma... A mí me gustaba inventar, pero no sabía qué quería estudiar. Sabía que quería hacer una Ingeniería, pero aquí en Granada tampoco tenemos una oferta súper grande. No sabía qué quería ser. De hecho me metí primero en Ingeniería Mecánica, en Jaén. Sólo hice el primer año. Allí me di cuenta de que la Electrónica era más abstracta pero podía hacer más cosas. Podía construir mis cosas.

-Hay que equivocarse de vez en cuando.

-Es lo que hay que hacer.

-Y a la gente que te rodea, ¿cómo le va?

-La gente que tengo cercana, de la carrera sobre todo, termina la carrera y no les gusta lo que ha estudiado.

-Se elige más por posibilidades de trabajo que por vocación.

-Sí, eso influye mucho. La carrera de Electrónica está cada vez más llena. Al principio no había nadie. Pero si vas ahora a una clase, a la mitad de los alumnos, incluso a algunos profesores, no les interesa. Es un problema grande. Tengo colegas que se nota que no les gusta la carrera. La gente no está suficientemente motivada a encontrar lo que le gusta. La gente está por estar. Piensan en aprobar y ya está. Entiendo que a nadie le gusta estudiarse un tocho de 200 páginas, pero te tiene que gustar lo que hay detrás. Hay que tener curiosidad, por lo menos en mi carrera...

-No creo que sea tu carrera. Hay que tener curiosidad por lo tuyo, sea lo que sea.

-Falta muchísima motivación, exacto. Luego, de mi Carrera se va todo el mundo a Madrid porque en Granada no hay trabajo. Y cuando llegan a Madrid el problema es el alquiler, que es más alto que el sueldo.

Friki & Tapas

-¿Te sientes friki?

-Friki, nada. Bueno, de la Electrónica sí. Pero no soy ningún fanático de series, cine... Soy Friki de la Electrónica.

-La gente te marcará fácil.

-Sí, me ven hablando rápido y dicen que soy un friki. Me identifican rápido con el científico cerrado. Si ves al equipo de El Hormiguero no ves la diferencia social entre el que supuestamente tiene que ser friki y otro. Pero sí, la gente tiene facilidad para encasillar. Una vez me pararon en un avión y me dijeron «eh, tú eres el de El Hormiguero. Muy friki, muy friki». Y se fue sin más.

-¿Y qué tal Madrid?

-Bien. Muy caro. Este año ya estoy viviendo con mi novia, en las afueras. Y voy y vengo de trabajar en bici.

-¿Echas de menos Granada?

-La verdad es que estaba cansado de hacer siempre lo mismo. Hacíamos siempre los mismos planes.

-Es un mal típico de los granadinos. Vamos siempre a los mismo sitios.

-Es que no sé qué pasa, pero aquí terminas siempre haciendo lo mismo. Y te cansa. Al salir de aquí, espabilas.

-Sí, pero allí las tapas...

-Ya te digo. Eso sí que lo echo de menos. En Madrid no puedes ir a cualquier sitio, te la juegas. Eso de tomarte una cerveza y una tapa sin mirar el dinero que te vas a dejar... Eso lo echo de menos.

-¿Es sano salir de tu sitio de siempre?

-Creo que sí. Te hace encontrar lo que te gusta. Si te apalancas no arriesgas, no quieres hacer nada nuevo. No buscas conocer gente nueva, no cambias. Al salir, te obligas a hacer todo eso. Luego ya descubrirás si te gusta o no. Pero la idea es buena.

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