Superman y Batman viven en la Plaza del Campillo

Un dibujante de la multinacional DC cómics es granadino, y tiene su estudio en el centro de la ciudad, junto a la Fuente de las Batallas | Jorge Jiménez, un joven de la Alpujarra, consigue el sueño de dibujar a Superman para la multinacional DC Cómics

El dibujante, Jorge Jiménez, posa en su estudio con uno de los cómic de la 'Liga de la Justicia', donde se incluyen sus dibujos. / RAMÓN L. PÉREZ
ZORAIDA SALDAÑA Granada

Todos hemos soñado alguna vez con ser ese superhéroe de nuestra película favorita. Poder vivir sus aventuras, o lucir uno de esos trajes tan característicos que, solo con vestirlos, te llenan de superpoderes. Muchos, además, hemos dibujado de pequeños a estos personajes de animación simplemente como un juego. Ahora imaginemos vivir en Cádiar, un pequeño pueblo de la Alpujarra, y soñar con trabajar en una de las multinacionales americanas más importantes dentro del mundo del cómic. Pues esta es, en resumen, la historia de Jorge Jiménez, un granadino de 32 años que cambió toda su vida por dibujar a Superman en DC Cómics.

Jiménez jugaba de niño a dibujar estos superhéroes simplemente como un mero pasatiempo, pero ya desde la infancia su familia veía potencial en la faceta artística del granadino, así que le apuntaron a clases de dibujo y pintura pero «todavía no tenía la mentalidad como para asumir que las cosas requieren cierta técnica». Él quería dibujar para divertirse, así que terminó por rechazar esta faceta ya que, si «para ganarse la vida tenía que pasar por todas esas puertas y esas reglas», el dibujante no quería ese trabajo.

Jorge Jiménez decidió que el dibujo ya no sería su futuro, así que, tomando como ejemplo a su hermano mayor, se centró en el deporte y estudió el grado superior de TAFAD, donde vivió «una de las etapas más bonitas» de su vida. Pero cuando el protagonista de esta historia llegó a la universidad, donde empezó a estudiar INEF, esa ilusión desapareció. «Vi que era como cualquier otra universidad, muchos de mis compañeros dedicaban horas de esfuerzo para ser los mejores, otros ya habían empezado las oposiciones a profesor de forma paralela», pero Jiménez veía ese futuro demasiado lejano.

Realmente, confiesa, jamás dejó el dibujo del todo. «Cuando me mudé a Granada eran tiempos en los que no tenía amigos y estaba mucho tiempo solo, y el dibujo me salvó de esa soledad». «También fue cuando aprendí más, porque no dibujaba para nadie, solo lo hacía porque era mi pasatiempo, y volví a encontrarme conmigo mismo con 23 o 24 años, cuando la gente cree que va tarde». Jiménez cuenta que un día, «viendo Naruto recordó las sensaciones que tenía cuando de pequeño veía Dragón Ball, esa energía que te imprimen los dibujos animados».

En ese momento decidió que quería dibujar, y se acordó de un compañero del instituto que, en alguna ensoñación, le comentó la posibilidad de crear un cómic juntos. «Volví a hablar con él, y le dije que si tenía algún guión solo para probarme y ver como estaba de oxidado». Jiménez confiesa que desde ahí todo fue muy rápido, ya que conforme iba dibujando, veía una progresión que le hacía repetir y perfeccionar todos y cada unos de los dibujos que iba haciendo para su compañero.

Tras esta experiencia, «y muchas horas de esfuerzo y sacrificio» que combinaba con la carrera, decidió empezar a mover sus dibujos por las convenciones. En una de esas reuniones su primer representante, Eduardo Alpuente, le ofreció la posibilidad de trabajar juntos, y Jiménez se lanzó de cabeza a la piscina. «Fue la primera vez que alguien que sabía de verdad como iba el mundo del cómic me dijo que yo tenía potencial». Así que dejó la carrera, «algo que era seguro, que podía conseguir paso a paso, por algo que era muy incierto, que parecía que pintaba bien, pero que no sabía que me iba a deparar». Para el dibujante esta fue una de las decisiones más difíciles de su vida, y aunque sus padres tenían miedo del futuro, «siempre me apoyaron, y eso se lo agradeceré siempre, normalmente en esas situaciones la familia levanta muros que frenan la decisión, pero en mi caso no fue así».

Tres años después de iniciar esta aventura, el granadino firmaría su contrato en la «primera liga con Warner para DC Cómics». Actualmente, Jiménez dibuja a Superman, Batman, Wonder Woman, y a toda la 'Liga de la Justicia' de los superhéroes de la productora norteamericana. «Me inspiran todas las historias que viven los protagonistas de estas animaciones, normalmente tienen que superar pruebas, se enfrentan a muchos problemas y tienen que hacer las cosas bien», y así se plantea él el dibujo, como «si fuera el protagonista de mi propia aventura, y ahí es donde empieza el juego».

Superman

Cuando habla de Superman, esa ilusión queda plasmada al instante: «a Superman le queda vida para rato». Este mítico personaje lleva 75 años entre nosotros, y hace poco se hizo el número mil en el que hay «un pequeño granito» de Jiménez, que realizó un pin up del superhéroe. Para el dibujante este es un momento muy emocionante porque las sensaciones que le invaden son «como si en un concierto consiguiera llenar todo un estadio de gente, pero todo en silencio».

Otro de los «granitos de arena» de Jiménez dentro del mundo del cómics se esconde dentro de la nueva entrega de los superhijos, para el que diseñó el dibujo del hijo de Superman. «La idea es que, cuando ellos te mandan el diseño, te marcan unas directrices, pero luego tú eres totalmente libre». A la hora de hacer el diseño, Jiménez tenía dos opciones: una imagen más típica de superhéroe, o algo fusionado con ropa 'casual'.

«Hice como 20 modelos diferentes, cambiando los colores, utilizando primero un chandal, luego un traje muy heroico pero con muchos bolsillos, pero al final ganó uno más sintético y eficaz que conecta mucho con los chavales». El diseño final del hijo de Superman viste unos vaqueros rotos, «una sudadera súper heroica con la capa más corta y desgarrada, y unas zapatillas convers». Jiménez manifiesta su deseo de aclarar a los jóvenes que si persigues aquello por lo que sueñas de pequeño, y «te esfuerzas al máximo», todo llegará con paciencia y empeño. «A la gente que empieza, y que me preguntan como llegar a DC o a Marvel, les digo que yo tuve la suerte de que nunca pensé que podría llegar a trabajar con ellos, y lo único que quería era dibujar cómics».

También indica que la clave es «hacerlo lo mejor que puedas para que cuanto tú veas el resultado, tengas la sensación de que cualquiera que lo vea piense: esto es genial, y tú tienes que tener trabajo». Aclara que si este camino lo haces bien, solo tienes que moverte por medios comunes como pueden ser los salones de cómics, y entonces «alguien llegará cuando estés preparado, y seas la mejor versión de ti mismo».

Cultura

Por otra parte, Jiménez lamenta que hoy en día la gente aprecie más juegos como 'Candy Crush' que la literatura, ya que considera que «la lectura como medio de cultura se está perdiendo, y eso es lo que hay que recuperar, gente que tenga ganas de leer». Ya que, según explica, sin esa cultura literaria es muy difícil que el público se interese por los cómics, aunque ve un atisbo de esperanza en los seguidores del mundo del cómic, porque le llegan «mensajes de chavales que están empezando y que tienen mucha ilusión por llegar algún día a DC», y Jiménez apuesta porque no pierdan la ilusión. «Creo que el futuro, aunque sea a una escala más reducida, sigue estando garantizado para cualquiera que quiera trabajar».

En cuanto al emprendimiento personal, el dibujante no piensa en un futuro lejano, sino que intenta ir «paso a paso», ya que «sería muy injusto para mí mismo no estar disfrutando de este momento, poniendo toda la carne en el asador para que esta etapa de mi vida sea recordada en el mundo del cómic». Aunque se debate consigo sí, dentro de unos años, emprenderá un proyecto propio, o seguirá disfrutando como un niño de dibujar a los superhéroes más míticos.

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