1847, la primera foto de Sierra Nevada

Manuel Titos investiga y analiza un daguerrotipo conservado en la Universidad de Haute-Alsace, que aunque se encuentra en un pésimo estado de conservación, se ha descubierto que podría tratarse de un paraje dolomítico bajo la Boca de la Pescá

Imagen actual tomada desde un punto bajo el canal de la Espartera que muestra lo que queda del cortijo Sevilla y las tierras dolomíticas que lo rodean./IDEAL
Imagen actual tomada desde un punto bajo el canal de la Espartera que muestra lo que queda del cortijo Sevilla y las tierras dolomíticas que lo rodean. / IDEAL
JUAN ENRIQUE GÓMEZ

Hace 172 años, un montañero, empresario y científico de Alsacia, Daniel Dollfus-Ausset, junto al naturalista, Guillaume Philippe Schimper, viajaron a Granada para documentar la existencia de una nueva especie de cabra montés y, en su interés por la geología y el glaciarismo, plasmar las morrenas glaciares de la alta montaña con métodos que iban más allá de los tradicionales dibujos de sus compañeros científicos del romanticismo del XIX. Se decidió a utilizar un invento por el que pocos apostaban: plasmar la imagen real en una placa de cobre y plata a través de una cámara obscura, hacer lo que se conoció como un daguerrotipo (en honor de su descubridor Louis Daguerre). Inició su nueva metodología en Sierra Nevada, por lo que se convertiría en la primera montaña en ser fotografiada, al menos en España y Europa. La placa, de solo 8x10,5 centímetros, fue el inicio de una serie de imágenes que forman parte de una colección que se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Haute-Alsace (Francia). El historiador granadino Manuel Titos Martínez conoció su existencia a través de una profesora de la Universidad de París, compañera en un tribunal de tesis, que habló de la colección de imágenes de la Universidad de Alta Alsacia y desde entonces ha trabajado en reconstruir la historia de lo que se alza como uno de los hitos claves en el devenir científico de Sierra Nevada.

El viaje de Daniel Dolfus-Ausset y Guillaume Philippe Schimper, tenía como meta principal documentar por primera vez, la actual cabra montesa, Capra pyrenaica hispánica Schimper.

«Resulta tan excepcional el caso, plenamente documentado y materialmente conservado, de un fotógrafo francés, que, acompañando a los naturalistas Daniel Dollfus-Ausset y Guillaume Philippe Schimper, estuvo en Sierra Nevada en el verano de 1847 y realizó al daguerrotipo la que se puede afirmar que, hasta hoy, es la primera fotografía de la que existe referencia que fuera tomada en el interior de Sierra Nevada», afirma Manuel Titos en un artículo científico publicado en la Actas del Congreso de las Montañas (CIMAS) celebrado en Granada en 2018 y que ahora han sido publicadas por la organización de ese encuentro internacional. Titos, estudia el daguerrotipo, que se encuentra en malas condiciones de conservación posiblemente desde poco tiempo después de que se realizase, para confirmar que realmente se trata de una imagen de la sierra. «Forma parte de una colección de 10 placas que se realizaron durante los viajes de Daniel Dolfus- Ausset a Granada y después a los Alpes, entre las que solo una de ellas corresponde a Granada y Sierra Nevada, con la circunstancia de que es la única que se realizó durante su viaje en 1847. La familia de Dolfus-Ausset la conservó hasta que la donó a la Sociedad Industrial de Mulhouse y, posteriormente, a la Universidad de la Alta Alsacia».

La investigación de Manuel Titos tenía dos importantes retos: descubrir qué paraje es el que muestra una imagen completamente emborronada y poner nombre al autor del daguerrotipo, que ni el propio Daniel Dolfus-Ausset desvelaba en el pie de foto que escribió junto a la placa fotográfica: «España, Sierra Nevada, 1847, morrena en las alturas entre Granada y el cortijo de San Gerónimo. Daguerrotipo por un artista francés».

El autor

Casi dos siglos después de la toma de la imagen, es posible afirmar que se trata de un francés llamado Couturier, un artista que llegó a Granada en 1844 y del que el escritor Alejandro Dumas, cuenta que fue quien les sirvió de guía en su estancia en Granada. Según Manuel Titos, Dumas escribe: «Se trata de un viajero incansable que llegado a Granada, con un daguerreotipo, en Granada se quedó, de paso. Hace dos años que vive aquí y no se decide a marcharse». En 1847, cuando llegan los científicos alsacianos, es realmente improbable que existiese otro artista francés que utilizase un daguerrotipo en Granada. «Sabemos que los alsacianos contaron con un daguerreotipista en su excursión a Sierra Nevada, que casi con seguridad no vino con ellos y que era francés. Todo señala a la figura de Couturier del que, lamentablemente, no ha quedado ningún otro testimonio ni gráfico ni literario sobre su estancia en la ciudad», afirma Manuel Titos.

El paraje

¿Dónde se hizo la foto? Titos asegura que hay que intentar ver lo que no se ve en la imagen. A pesar de las manchas, aún quedan detalles de los que se han podido extraer datos para intentar una posible localización. El investigador concluye que en una apreciación minuciosa en el daguerrotipo de Dollfus-Ausset pueden observarse cuatro niveles iconográficos sucesivos. En el centro de la parte inferior, parece apreciarse una edificación de tipología alpina o pirenaica, con tejado a dos aguas. Un segundo nivel refleja una loma poco inclinada rematada con formas arbóreas puntiagudas que pueden ser algún tipo de coníferas o las copas de una hilera de álamos. El tercero, que algunos observadores pudieron confundir con una morrena glaciar, refleja más bien una amplia loma de arenas dolomíticas en un claro proceso de descomposición, aflorando en un primer término la base rocosa inferior. Por último, un cuarto plano muestra una parte reducida de una escarpada cresta rocosa posterior, correspondiente a los bloques dolomíticos compactos que en ese momento habían resistido a la erosión. Todo el conjunto se desliza hacia la izquierda en dirección a un barranco receptor de los arenales y cauce de las aguas procedentes de deshielos y nacimientos situados más arriba. Al fondo se aprecia el arranque de la vertiente contraria del barranco y una pequeña masa nubosa o, tal vez, una mancha oxidada de la propia placa.

La primera hipótesis se centró en el cortijo de San Jerónimo, ya que era el lugar donde se hospedaban los científicos, pero la comparativa no mostraba los relieves dolomíticos y el cortijo no era lo que podría estar plasmado en la imagen. La segunda hipótesis llevó la investigación hacia una zona de cuadras cercana a la central eléctrica de Diéchar, pero los cortados rocosos del fondo no corresponden a los perfiles que caen desde el Cerrajón del Purche hacia los Cahorros.

La conclusión más defendible, para Manuel Titos, es que «hay un punto en la baja montaña que, aunque en principio no lo habíamos contemplado por no estar en la ruta de Güéjar Sierra que es la que presumiblemente siguieron los viajeros, pudiera coincidir con el lugar que buscamos, al que Dollfus-Ausset y su daguerrotipista realizaran alguna excursión, o que su regreso del cortijo de San Jerónimo lo hicieran por La Zubia, ruta de muchos viajeros del siglo XVIII y XIX, y que la imagen esté tomada desde lo que Antonio Ponz, en su viaje del siglo XVIII, llamó la Era de los Pensamientos, que no es otra cosa que la era del cortijo Sevilla, donde hoy está el aparcamiento del Canal de la Espartera, sobre la Fuente del Hervidero».

El uso de la fotografía, a partir de 1847, se convirtió en parte fundamental del método científico. En el último siglo la imagen iconográfica de Sierra Nevada es conocida en todo el planeta, pero tuvo como inicio la visión de un montañero alsaciano y un hasta ahora desconocido, artista francés.