LA MARIPOSA DE ALBORÁN

Bioindicadora del cambio climático confirma el avance del desierto en el sureste andaluz. Tras reiteradas migraciones desde el norte de África se inscribe como lepidóptero ibérico y conquista las zonas más áridas de la Península

Colotis evagore, la mariposa que migra a través de Alborán /J. E. GÓMEZ
Colotis evagore, la mariposa que migra a través de Alborán / J. E. GÓMEZ
JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

Un pequeño punto de color amarillento con trazos anaranjados vuela de forma anárquica sobre el agua del mar, a escasos centímetros de la superficie, muy cerca del rompiente, en la línea litoral de la costa oriental granadina. Es difícil dar crédito a que sea una mariposa de menos de dos centímetros de envergadura la que se desplaza a lo largo de la costa, paralela al rompeolas, pero la sorpresa es mayor si imaginamos que este lepidóptero diurno, Colotis evagore, conocida como mariposa del desierto, partió hacía poco más de una semana de las costas del noroeste y noreste de África con el objetivo de colonizar nuevos territorios al otro lado del mar, en un viaje migratorio que la llevará a establecerse en territorios áridos, similares a los que ha abandonado en su tierra de origen, por lo que en algunos círculos científicos también se le conoce como mariposa de Alborán.

Su presencia creciente en zonas litorales de Granada y Almería, algunos puntos de la costa oriental malagueña, e incluso zonas de Murcia, no solo indica la alta capacidad de esta especie para llevar a buen término grandes viajes, sino que se ha convertido en un perfecto bioindicador del cambio climático y, sin lugar a dudas, marca el avance del desierto en el sureste de la península Ibérica.

Es desde el inicio de septiembre y hasta entrado el mes de octubre cuando puede observarse con mayor facilidad el vuelo de esta especie en las costas y áreas donde ya posee poblaciones que podrían considerarse estables. Revolotea en los taludes áridos, rocosos y de aglomerados de la costa oriental granadina, siempre alrededor de las masas verdes que, a modo de oasis en laderas descarnadas, forman las alcaparras. Entre las llamativas flores y los frutos de alcaparrones silvestres pueden verse en solitario o en pequeños grupos. Sus alas amarillas ribeteadas en su parte superior de un llamativo color anaranjado, no dejan lugar a dudas.

Las alcaparras son el refugio de esta mariposa y el alimento de sus larvas
Las alcaparras son el refugio de esta mariposa y el alimento de sus larvas / J. E. GÓMEZ

Migración interior

Entre las hojas de las alcaparras, protegidas por las grandes espinas que crecen en sus tallos, se desarrollan las orugas de la mariposa de Alborán, que tras formar sus crisálidas y eclosionar como mariposas adultas, contribuirán a consolidar las poblaciones y, algunas de ellas, emprenderán camino en busca de nuevos territorios. Seguirán la evolución geográfica de las alcaparras, una especie de flora que coloniza espacios en base al incremento de las temperaturas, que ya es fácil encontrar en el interior de las provincias de Andalucía oriental, con poblaciones en la Alpujarra, Valle de Lecrín, la Hoya de Guadix y Baza, Sierra de Huétor, los alrededores de capital granadina, especialmente la Dehesa del Generalife, e incluso enclaves de Sierra Nevada hasta una altitud de 750 metros sobre el nivel del mar, lo que indica la gran capacidad de colonización de una planta de espacios semidesérticos, que ayuda a la mariposa de Alborán a establecerse en zonas muy alejadas de su origen territorial.

Está claramente constatado que el desierto avanza no solo en el sur. Desde hace un tiempo se estudian colonias de la mariposa de las alcaparras en zonas del sur de Galicía, Aragón y Cataluña, lo que significa que el incremento de las temperaturas, sequía y antropización no se ciñe a las tierras del sur. El Ministerio para la Transición Ecológica recoge estudios iniciados hace unos años en los que consideraba que esta especie podía dejar de ser foránea para formar parte de los lepidópteros con presencia estable en zonas de la península Ibérica.

Los efectos del cambio global provocan ya la desaparición de numerosas especies de flora y fauna y alteran el equilibrio de la biodiversidad y sus ecosistemas, pero en algunos casos, favorece la expansión de determinados taxones de fauna y flora que necesitan condiciones áridas, cambios fenológicos y de distribución que pueden dar lugar a modificaciones drásticas en los ecosistemas. La mariposa de Alborán es una señal a tener en cuenta.

La mariposa de Alborán sobre una planta de romero / J. E. GÓMEZ
Colotis evagore
Flor de alcaparra / J. E. GÓMEZ

Clase Insecta / Orden Lepidoptera

Familia Pieridae

Colotis evagore

Colotis del desierto, mariposa de Alborán

Desert Orange Tip

Datos científicos, fotos, denominaciones en la Guia de Mariposas de la Península Ibérica de Waste Magazine

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