LA 'GALLINA' PÚRPURA

, el calamón, se ha convertido en una de las imágenes más apreciadas de los humedales del sur peninsular por su extraño color y actitud esquiva

Un calamón camina en las aguas de la laguna de las aneas en la Charca de Suárez de Motril /J. E. GÓMEZ
Un calamón camina en las aguas de la laguna de las aneas en la Charca de Suárez de Motril / J. E. GÓMEZ
JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

En el crepúsculo, entre las aneas se oye un potente trompeteo, alargado y lastimero. Es la señal inequívoca de que un calamón común, un ejemplar de Porphyrio porphyrio, llama la atención de sus congéneres e intenta acercarse a la orilla de la laguna para alimentarse de tallos frescos de vegetales. Tras la señal sonora, una extraña ave de color azul intenso, con irradiaciones púrpuras y un poderoso pico rojo, aparece tímidamente andando sobre las masas de aneas y carrizos. Patoso y huidizo, el calamón es una de las piezas fotográficas y de observación ornitológica más codiciadas por fotógrafos, divulgadores, naturalistas y científicos que viajan desde toda Europa para poder captar su imagen.

La búsqueda de la 'gallina' púrpura (Purple swamp hen), como se le conoce en países muy aficionados a la observación de aves como el Reino Unido, se ha convertido en uno de los principales atractivos de los humedales del sur de la península Ibérica, y en especial de la Charca de Suárez de Motril, donde los expertos coinciden en que es el mejor lugar de Europa para poder ver a esta ave que los alemanes denominan como 'pollo púrpura español' y que en Doñana, donde también es abundante aunque muy difícil de observar, le llaman 'gallito azul'.

Cada año, agencias especializadas en turismo ecológico y en viajes de naturaleza llevan a grupos de aficionados a la ornitología, a visitar la Charca de Suárez con el objetivo de encontrar al calamón, observarlo con sus prismáticos, y para que algunos de ellos, armados de potentes teleobjetivos, se lleven la imagen buscada en sus cámaras fotográficas.

Los expertos saben que el sur de España es uno de los destinos de migración, invernada, e incluso de nidificación, de numerosas aves acuáticas y asociadas a zonas húmedas. Espacios como Doñana, la laguna de Fuente de Piedra, Cabo de Gata, la desembocadura del Guadalhorce, son extraordinarios para la observación de numerosas especies difíciles de ver en el resto de Europa, pero los ornitólogos y naturalistas reconocen que el mejor enclave para la observación directa de algunas de estas especies, muchas de ellas en peligro de extinción, es la Charca de Suárez de Motril, ya que las características físicas de este espacio, catalogado con la categoría de Reserva Biológica, facilita que las aves se encuentren muy próximas a los puntos de observación y no se sientan en peligro por la proximidad de las personas.

Un ave que trae cada año a naturalistas y fotógrafos de toda Europa hasta los humedales del sur de la península Ibérica

Puede considerarse como una de las aves acuáticas menos gregarias y con una mayor capacidad para sobrevivir por sí mismos y sin necesidad de formar poblaciones muy numerosas. Aunque en algunos humedales de gran extensión como Doñana pueden verse, sobre todo en invierno, grupos numerosos de calamones, en otras zonas de menor tamaño, y en particular en la Charca de Suárez, es difícil observar concentraciones de Porphyrio porphyrio, y sí es habitual la presencia de parejas, y en ocasiones pequeños núcleos unidos para la reproducción, varios machos (entre ellos algunos juveniles) con dos o tres hembras.

Una de las cualidades de este ave es que los polluelos no necesitan mucho tiempo para alimentarse por sí mismos y para abandonar el nido, pero a pesar de ello, el cuidado paterno es permanente. Se han visto casos de individuos solitarios que han sacado adelante a sus nidadas, posiblemente porque el otro miembro de la pareja había muerto.

No es ajena a la presencia humana y parece saberse observada, ya que es normal verla con actitud desafiante, erguida sobre sus patas, con el cuello alzado y ofreciendo a la vista el color rojo del escudillo que le protege la frente. Y otras veces, mostrando sus plumas traseras de color blanco para llamar la atención e indicar que han detectado el peligro.

En peligro de extinción

No es fácil observar los movimientos de Porphyrio porphyrio. Cuando se deja ver es todo un espectáculo. Fotogalería y VÍDEO en Waste Magazine

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