10 'tesoros' nazaríes del cerro del Sol

Rutas en busca de parajes históricos y paisajísticos en la Dehesa del Generalife | Desde la Silla del Moro a la presa Real, senderos y veredas entre aljibes y acequias que conectaron antiguos palacios y almunias

La Alhambra vista desde la Silla del Moro, el inicio del recorrido por el cerro del Sol /J. E. GÓMEZ
La Alhambra vista desde la Silla del Moro, el inicio del recorrido por el cerro del Sol / J. E. GÓMEZ
JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

El agua de lluvia caía en el interior del viejo aljibe horadado en la tierra roja del cerro del Sol. En su interior, almacenada, esperaba el momento de iniciar el camino que la llevaría, a través de canales y acequias, albercas y estanques, a los huertos, fuentes y baños de las almunias y palacios que ocupaban la ladera oeste de la colina bajo la que se contemplaba la fortaleza palaciega de la Alhambra y la ciudad de Granada. Los cerros de Santa Elena y el Sol fueron durante siglos una de las zonas de expansión de las familias dirigentes de la dinastía Nazarí, que dejaron su huella en lo que hoy conocemos como Dehesa del Generalife, protegido bajo la figura de Parque Periurbano. Hoy, al igual que ocurrió desde el siglo XII, la Alhambra y sus colinas son también territorio de expansión de la capital granadina, uno de los espacios naturales utilizados por los ciudadanos para pasear, hacer deporte, senderismo, e incluso pasar el domingo en el campo.

Es un territorio para buscar vestigios de la historia y contemplar los singulares paisajes que se abren desde una posición privilegiada que mira a Sierra Nevada, el valle y depresión de Granada, la ciudad, la colina del Albaicín, el Sacromonte y el valle del Darro y Valparaíso. Paseos a través de senderos, carriles y veredas para conocer los tesoros que aún se conservan entre los conglomerados arcillosos, pinares, olivos y el agua que recorre la ladera norte encauzada desde el siglo XI en la red de acequias del sultán.

Silla del Moro; Palacio de Alixares ; Albercones del Generalife / J. E. GÓMEZ

1. Silla del Moro

El antiguo castillo de Santa Elena, levantado sobre los restos de una posición de vigilancia y defensa nazarí. Corona la colina de Santa Elena, intermedia entre la Sabika (donde se ubica la Alhambra) y el cerro del Sol. Se accede por la carretera del cementerio, o por un nuevo sendero que desde el aparcamiento del Generalife rodea los edificios de talleres de la Alhambra. Es el lugar con las vistas más impresionantes sobre la Alhambra, Albaicín y Sacromonte.

2. Los Albercones

Son los grandes estanques que reciben el agua de la Acequia Real y se encargan de distribuirla hacia la Alhambra y Generalife. Tres albercas, una de ellas, la de las Danas, la única nazarí, recibía el agua desde el subsuelo a través de la acequia. A principios del siglo Xx se construyó una segunda alberca y en la década de los sesenta, la tercera. Se puede observar en la subida desde el aparcamiento del Generalife hacia la Silla del Moro.

3. Palacio de Alixares

En el interior del Cementerio, en su extremo oriental, una gran alberca rodeada de restos de murallas recuerda que allí se encontraba el palacio de Alixares, el de las torres con cúpulas azules de lapizlázuli destruido por un gran terremoto a mediados del siglo XV. El recorrido desde la Alhambra rememora los paseos del sultán, con el valor añadido de conocer el cementerio histórico de San José.

Presa Real, sendero del Alarife, acequia del Tercio; Acequia Real / J. E. GÓMEZ

4. Sendero del Alarife

Desde el camino del Avellano, la ladera norte del cerro del Sol tiene infinidad de viejas (en muchos casos peligrosas) veredas. Una de ellas, la primera desde el inicio del camino, asciende en zigzag entre vegetación de ribera para llegar a la altura del Generalife, al lugar donde la acequia del Tercio (ramal de la Real) entra en las huertas y palacio de invierno. Recorremos la acequia aguas arriba hasta la cascada de desagüe de la Acequia Real, donde la vereda se entronca con los caminos que suben a las zonas altas del cerro. Un maravilloso paseo para conocer el camino del agua.

5. Acequia Real

Los caminos del agua son fundamentales para entender la concepción nazarí del cerro del Sol. Desde la Silla del Moro se puede acceder a la Acequia Real, la acequia del Sultán y recorrer su trazado a través de la ladera norte del cerro, desde donde se contempla el valle del Darro y Valparaíso. Un carril baja desde la zona trasera de la silla del Moro hacia la confluencia de veredas que conecta con un cortafuegos. Se bajan unos metros y a la derecha se encuentra la acequia, que en realidad es la del Tercio (ramal de la Real) ya que la del Sultán está entubada.

6. Presa Real

Para conocer en su plenitud la implicación del agua en la Alhambra, hay que caminar hacia la presa Real, el lugar donde la acequia del Sultán toma agua del río Darro. Se encuentra a un kilómetro aguas arriba del antiguo cortijo de Jesús del Valle. Una pantaneta recoge el agua que deriva hacia la acequia, que manteniendo altura recorre la ladera del cerro en dirección a la ciudad. Es un recorrido de más de una hora con algunos puntos peligrosos en su trazado, pero merece la pena aunque solo sea conocer la presa.

Restos de Dar al Arusa
Restos de Dar al Arusa / J. E. GÓMEZ

7 . Dar Al Arusa

Es el palacio de la Novia, de la Amada. Está sobre la colina que inicia el cerro del Sol, a la derecha de la Silla del Moro. Entre un bosque de pinos se conservan restos de la planta del palacio, habitaciones, una alberca y muralla exterior, un magnífico conjunto arqueológico al que se accede por el carril que parte desde la silla del Moro y asciende hacia el interior de la Dehesa del Generalife, un segundo carril a la derecha, lleva hasta Dar al Arusa, vallado para protegerlo del vandalismo, pero se puede disfrutar de sus vistas.

Aljibe de la Lluvia; Alberca Rota; Albercón del Moro / J. E. GÓMEZ

8. Aljibe de la Lluvia

Llevar agua hasta las zonas altas del cerro, a las huertas, almunias y palacios, fue la gran obra hidráulica nazarí. La más antigua es el aljibe de la Lluvia, situado junto a la carretera de acceso al Llano de la Perdiz y confluencia de los caminos de la Dehesa del Generalife.

9. Alberca Rota

Desde el aljibe de la Lluvia parte un camino (a la izquierda de la explanada del aljibe) que llega hasta el complejo arqueológico conocido como Alberca Rota. Era el centro donde llegaba el agua que mediante norias situadas en el interior de la tierra, en pozos de más de 50 metros, subían el agua desde la acequia Real y, desde la superficie, derivarla a las huertas y palacios, especialmente hacia Dar al Arusa. Si se continúa el camino de la alberca hacia la ciudad, se llega a un impresionante mirador para contemplar el Albaicín y Sacromonte.

10. Albercón del Negro

Es el último paso del agua antes de llegar al palacio de Alixares. Desde Dar al Arusa, el agua bajaba hacia este enorme depósito que aún se conserva, aunque semi abandonado. Está junto al cementerio de San José, en la margen izquierda de la carretera que asciende hacia la Dehesa del Generalife. Hay que subirse al olivar (frente a la puerta del cementerio musulmán, unos metros más arriba, hay un acceso) para verlo.

Es el inicio o el final de las rutas para entender como el agua impulsó el desarrollo del cerro del Sol.