EN SEMANA SANTA, PAISAJES CON HISTORIA EN GRANADA

Una docena de rutas para conocer parajes naturales que tuvieron un marcado papel en la historia de la provincia

Castillo de Lanjarón, sobre el paisaje de la Alpujarra /J. E. GÓMEZ
Castillo de Lanjarón, sobre el paisaje de la Alpujarra / J. E. GÓMEZ
JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

La vista se extiende hacia el sur para contemplar los barrancos que bajan hacia el cauce del Guadalfeo y, en el horizonte, la línea azul del mar de Alborán; al oeste la mirada se centra en los pueblos del Valle, mientras que al norte y el este, la visión se eleva hacia las cumbres de Sierra Nevada y las laderas de la Alpujarra. Las derruidas almenas del castillo de Lanjarón se convierten en una privilegiada atalaya desde la que es posible entender el paisaje de las estribaciones de la montaña nevadense y comprender las singularidades de un territorio en el que se libró la más cruenta de las contiendas bélicas ocurridas en la península Ibérica, la rebelión de los moriscos y guerra de las Alpujarras. El viejo castillo, situado sobre un paraje natural privilegiado muestra aún los signos de las viejas batallas y alimenta leyendas con Aben Humeya como protagonista. La Semana Santa es tiempo que invita a descubrir la historia de los pueblos, la iconografía de un territorio cargado de vivencias milenarias. Las huellas del paso del tiempo, los pueblos y sus gentes están marcadas en la tierra, forman parte de parajes naturales de alto valor. Reductos para la historia que, en muchos casos, pasan completamente desapercibidos en los reclamos turísticos y las rutas oficialmente establecidas, olvidados, incluso, por los responsables de los municipios donde se encuentran.

La carretera de la costa era romana; Tablate fue bastión morisco; hay torres vigía en la costa y castillos con sultanas, sus huellas están a la vista

La carretera de la costa era romana; Tablate fue bastión morisco; hay torres vigía en la costa y castillos con sultanas, sus huellas están a la vista

Conocer algunos de estos parajes y paisajes cargados de historia puede ser una ilustradora forma de aprovechar los días de descanso de la Semana Santa. Íberos, romanos, árabes y castellanos, dejaron su impronta en lugares más allá de los monumentos internacionalmente conocidos. Puentes sobre ríos y barrancos, castillos, estructuras hidráulica, una red de torres de vigilancia para alertar de la llegada de piratas, acueductos y poblados, sobreviven en el tiempo, guardan el tesoro del conocimiento y la historia.

1. Castillo de Lanjarón

Es uno de los referentes históricos de la Alpujarra. La leyenda dice que aún esconde el alfange de Aben Humeya. No era más que una torre defensiva nazarí que se convirtió en fundamental para detener el avance de las tropas castellanas en la rebelión de los moriscos. Se llega desde el parque Salado de Lanjarón. Está habilitado para la visita. Desde sus torres se divisa el territorio que se extiende desde Sierra Nevada hacia el mar.

Puente de Colomera | Torre de Melicena | La torre nazarí de Romilla / J. E. GÓMEZ

2. Puente romano de Colomera

Está a la salida del pueblo de Colomera hacia el pantano. Formaba parte de la vía romana que se convirtió en el Camino Real a Madrid, que en tiempos de la presencia romana ya enlazaba el sur con el norte de Hispania. Se encuentra junto a un viejo molino tradicional. Bajo su ñunico arco, posiblemente del siglo II, discurre el río Colomera, con ecosistemas de ribera que marcan bosquetes de galería que caminan hacia el pantano de Cubillas. Tras pasar el núcleo urbano hacia el pantano, al llegar al río, a la derecha parte la Vereda del Camino Real que lleva hasta el puente.

3. Torre de Melicena

Un sendero habilitado desde hace unos años asciende desde la playa de Melicena, en la costa oriental, hasta la torre vigía que desde la época nazarí, y especialmente en los siglos XVII y XVIII, alertaban de la presencia de conquistadores y barcos pirata. Recorrer este empinado sendero es observar lo que habría sido el ecosistema original de las laderas de la Contraviesa y conocer uno de los puntos estratégicos de la red de torres que se extiende por toda la costa granadina.

4. Torre de Romilla

Es uno de los más antiguos vestigios del uso agrícola de la Vega de Granada. La torre de Romilla era el centro de la Alquería que desde épocas prerromanas y árabe surtía de alimento a Elvira y Garnata. Se conserva la vieja torre, muy deteriorada, incluida en un paraje rodeado de alamedas y cultivos. Está en el extremo norte e Romilla.

5. La primera carretera de la costa

Junto al manantial del Mal Nombre, al suroeste del humedal de Padul, hay un sistema de rocas calcáreas en las que mana el agua. Sobre ellas hay unas marcas lineales en las piedras. Son las huellas dejadas por los carros que desde la época romana viajaban desde Granada a la costa. Un camino que bordeaba las lagunas y que aún se llama Camino Viejo de Motril. Fue la primera carretera de la costa. Se accede desde el centro del pueblo hacia Los Molinos.

6. Puente de Tablate

Enclavado en un profundísimo barranco, el puente nazarí de Tablate mantiene el recuerdo del ser el único paso que, durante siglos, comunicó a Granada y el Valle con la Alpujarra. Es el lugar donde los moriscos sublevados en la guerra de las Alpujarras hicieron frente, hasta la muerte, a las tropas de Felipe II. Sin uso desde mediados del siglo XX mantiene su misteriosa imagen en un barranco de riberas mediterráneas casi sin alterar.

7. Castillo de Zorayda

Fue el último refugio de Muley Hacen y su amante, Zorayda (Isabel de Solís) el lugar desde donde fue trasladado a su desconocida tumba en Sierra Nevada y donde se cree que Boabdil enterró a los sultanes nazaríes que sacó de sus tumbas de la Radua de la Alhambra. Está sobre el cerro del Castillejo, en el barrio del Cerrillo de Mondújar. Se llega por una estrecha senda que asciende a la cumbre del cerro donde se alzan los restos del castillo.

Media luna en el río Cubillas | Dólmen en el parque megalítico de Gorafe | Acueducto de los franceses / J. E. GÓMEZ

8. Media luna de Bárcinas

Romanos y árabes construyeron estructuras con forma de media luna para contener la fuerza del agua en los ríos y canalizarla hacia las acequias. El río Cubillas, entre Deifontes y el pantano y después en Pinos Puente, poseen dos muestras, una es la de Bárcinas, situada a 6 km. Desde la salida de Iznalloz en dirección a Deifontes por la carretera antigua de Madrid. La segunda está en el centro de Pinos Puente, junto al puente renacentista.

9. Dólmenes de Gorafe

La prehistoria granadina tiene multitud de muestras en la geografía provincial, pero es en Gorafe, al noreste de Granada, donde se encuentra la mayor representación de dólmenes y estructuras funerarias. En un territorio antesala del desierto, se elevan formaciones de piedra. Se llega por la carretera que desde la A-92 llega a Gorafe y que antes del pueblo entra en el parque megalítico, al que se accede después de la primera zona de grandes curvas que bajan tras la recta de conexión con la autovía. Puede hacerse un recorrido entre los dólmenes.

10. Acueducto de los franceses

Se le llama también el puente del oro, ya que es por donde se canalizaba el agua para llevarla a las explotaciones auríferas del cerro del oro, en Cenes. El puente-acueducto es visible desde la carretera del cementerio de Dudar. Desde allí un sendero baja al barranco y se interna sobre esta estructura construida por la empresa francesa que explotaba las minas de oro en el siglo XIX.

+ 2 rutas alrededor de la Alhambra Dar al Arusa y Aljibe de la lluvia

La ciudad de Granada y en especial la colina de la Alhambra están rodeadas por senderos que acceden a parajes naturales con una rica biodiversidad y de alto valor paisajístico. Más allá de la colina de la Sabika, sobre la que se sustenta la Alhambra.

Dar al Arusa, el palacio de la Amada: El cerro de Santa Elena (donde se encuentra la Silla del Moro) encierra en su cumbre los restos del que se llamó el palacio de la amada o de la novia, Dar al Arusa, una serie de muretes recuerdan las construcciones y la alberca palaciega de las novias del sultán. Se accede por el carril que desde la Silla del Moro asciende hacia el llano de la Perdiz. Hay que desviarse por el primer carril a la derecha de esa subida. Es un complejo arqueológico vallado, pero se puede ver desde el exterior y las vistas sobre la Alhambra y la ciudad son inigualables.

El aljibe de la Lluvia: Relacionado con el palacio de la Novia, más arriba, camino del Llano de la Perdiz, hay un aljibe nazarí que recogía el agua de la lluvia para almacenarla y conducirla hacia la alberca rota, desde donde caía por diferentes conducciones hacia Dar al Arusa. Se accede por le carril-carretera del Llano de la Perdiz. Para ver el enclave arqueológico de la Alberca rota, solo hay que recorrer el camino de tierra roja que parte desde el aljibe hacia el noroeste.

Paisajes con historia

Puedes consultar fotogalerías y vídeos, mapas y cómo llegar a estas rutas y muchas más, en la revista de naturaleza de IDEAL, Waste Magazine