La ruta del deshielo

Desde los borreguiles donde nace el río San Juan hacia los tajos de la Mora, el agua camina entre pastizales y pedregales | Dibuja una línea verde que desciende desde las inmediaciones del Veleta hacia el valle de Güéjar, un recorrido por el corazón nevadense del agua

El pastizal alto de San Juan, 2.800 metros de altitud /J. E. GÓMEZ
El pastizal alto de San Juan, 2.800 metros de altitud / J. E. GÓMEZ
JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

Aparece desde detrás de las afiladas crestas que separan la Hoya de San Juan del Corral del Veleta. Vuela a gran velocidad sustentada por el viento del oeste. Es un gran buitre leonado, un ave carroñera que busca restos de animales muertos, de ganado que no ha podido superar las condiciones extremas de las altas cumbres de Sierra Nevada, y la nieve ha dejado al descubierto tras el invierno. Asciende en el aire para bajar casi en picado hacia la profundidad de las vaguadas, de los corrales glaciares tapizados por pastizales y turberas de alta montaña. Se le puede observar desde arriba, desde los roquedos, casi camuflada sobre el color de los cortados de pizarra. Es un territorio habitual de buitres, donde en contadísimas ocasiones es posible observar el vuelo de algún quebrantahuesos que desde las sierras de Castril, vuelve a los espacios donde habitaba hace medio siglo. Otean el entorno de la línea verde que genera el paso del agua del deshielo, los lagunillos y borreguiles donde la singular vegetación nevadense encuentra el sustrato fértil que necesita para sobrevivir.

Borreguil alto,y curso del río San Juan / J. E. GÓMEZ

El camino del agua desde las máximas altitudes de Sierra Nevada genera numerosas rutas del deshielo, cada uno de los corrales, de los valles glaciares que surgen bajo los grandes picos, en las caras norte y sur de la montaña, son el inicio de vaguadas y barrancos por los que discurre el agua, pero en su mayor parte son recorridos imposibles, trazados inhóspitos solo aptos para cabras montesas y muy experimentados montañeros. Subir o bajar el Guarnón o los collados de la laguna Larga, la Mosca y los arroyos de Valdeinfierno y Valdecasillas (nacimiento del Genil) se puede considerar materia reservada por su alta especialización y peligrosidad, pero la ladera oeste del Veleta, ofrece la posibilidad de conocer una de las más interesantes rutas del deshielo, de dificultad media, pero factible para quienes desean conocer la esencia de roquedos, pedregales y, sobre todo, pastizales y arroyos de la alta montaña granadina, ecosistemas clave para entender el valor de la biodiversidad nevadense.

La ruta del deshielo sigue la deriva del agua, pero para ello hay que situarse a 2.800 metros, la altitud en la que se encuentra el punto de la antigua carretera que accede a la cumbre del Veleta. Se puede hacer de dos formas: andando desde el albergue militar de la Hoya de la Mora, 4 kilómetros de ascensión con muchas curvas que pueden evitarse mediante un completo sistema de trochas y reducir el camino a menos de la mitad, pero mucho más duro. La segunda forma es conseguir plaza en el autobús lanzadera que conecta el Albergue Universitario con la Posiciones del Veleta y pedirle al conductor que nos deje en el punto de conexión con los borreguiles altos, 4 kilómetros más arriba.

El pastizal

Una vereda baja desde la cuneta izquierda (en dirección ascendente) en busca del pastizal. Discurre junto a roquedos donde la vegetación nevadense intenta sobrevivir entre las grietas, es territorio de manzanilla, helechos, silenes y violetas de Sierra Nevada, que aparecen entre las grandes lascas de pizarra. Abajo, el marrón y gris de la tierra se tiñe de un verde intenso que, con el paso del verano, torna al ocre. El agua acumulada por el deshielo forma lagunillos que se esparcen hasta crear pastizales en sus bordes. Un manto de flores amarillas, Leontodon de los borreguiles, coloniza un espacio formado por musgos y una gran cantidad de especies que aprovechan el alto grado de humedad. Al noroeste, el agua deriva hacia un tajo en el que crea una impresionante cascada, helada y con túneles de nieve hasta entrado el mes de junio.

En la linde del pastizal, un tapiz de color blanco se extiende hacia los primeros pedregales. Son centenares de plantas de hojas gruesas y cubiertas de pelosidades blanquecinas, son estrellas de las nieves, Plantago nivalis, uno de los símbolos de la sierra. La vereda bordea la lámina de agua, discurre hacia nuevos roquedos entre los que descienden arroyos de aguas rápidas. La senda se pierde entre el pedregal salpicado de cardos de borreguil y vistosas siemprevivas, de extrañas flores rojas y doradas que aparecen entre las piedras, junto a masas almohadilladas de arenarias blancas. Solo es posible volver a la senda con la ayuda de pequeños hitos de piedras puestos por montañeros.

Borreguil bajo

Hay cascadas que aunque disminuyen de intensidad con el avance del verano, continúan mostrando una intensa belleza montañera. La ruta desciende hasta el cauce, junto a una presa que capta agua para llevarla hacia los albergues de la Mora. En ese punto la vereda cruza el arroyo convertido ya en el San Juan. Las escorrentías y filtraciones generan un nuevo borreguil, un extenso pastizal que ocupa la Hoya de San Juan. La senda cruza entre la lámina de agua superficial, cubierta de poblaciones de gencianas de la sierra, de ranúnculos amarillos y blancos; Saxifraga stellaris, de minúsculas florecillas aparece en los cursos de agua y nuevos mantos de estrella de las nieves. La vista se extiende hacia la profundidad del San Juan, donde a lo lejos llegan a vislumbrarse los robledales de Güéjar Sierra.

El camino continúa entre pedregales, con enormes rocas en sus laterales, junto a las que crecen las grandes dedaleras, Digitalis purpurea, de flores moradas enracimadas. Hay roquedos con rocas verticales y tajos al vacío. El agua discurre hacia el norte, mientras la vereda se dirige, bajo el Mojón del Trigo cuya cima alberga el antiguo observatorio astronómico, de vuelta a la Hoya de la Mora. Un recorrido que hasta entrado el mes de junio se mantiene cortado por neveros en las umbrías.

La ruta del deshielo muestra la esencia de los acuíferos superficiales generados entre los quebrados territorios glaciares que forman parte del corazón de las altas cumbres de Sierra Nevada.

Mapa de la ruta con su trazado

Buitres y quebrantahuesos

Buitre leonado y quebrantahuesos: Los valles glaciares de lac ara oeste del Veleta son territorio habitual de carroñeras. Es fácil ver buitre leonado y, en ocasiones, el vuelo de un quebrantahuesos que llega desde Castril para recuperar sus territorios originales (fotto inferior). Imágenes tomadas en la Hoya de San Juan.

Datos de fauna y flora de este espacio, con fotogalerías y mapa, en Waste Magazine