EL MIRADOR DE LA MONTAÑA DE LOS DIOSES

La sierra de Baza mantiene ecosistemas imposibles a solo un paso de la aridez del altiplano | Riberas, barrancos trazados por el agua que genera bosques de galería, bosquetes autóctonos y prados de alta montaña en la antesala nevadense

Acceso al mirador de Narváez en el Parque Natural de la Sierra de Baza / J. E. GÓMEZ
JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

Un seco y largo chasquido se extiende entre los arbustos y zarzales del barranco de Narváez. Se repite de forma reiterada mientras que en los silencios se aprecia un suave e insistente silbido, lastimero y triste. Es la voz de alarma de un arrendajo que intenta alejar de su territorio a posibles peligros y evitar que puedan alterar el desarrollo de sus pollos, ya juveniles en el ecuador del verano, que desde posiciones protegidas entre los pinares esperan el visto bueno de sus progenitores para bajar, en un torpe vuelo, hasta la orilla del arroyo para calmar la sed y aprender a buscar alimento. Los arrendajos, Garrulus glandarius, de la familia de los cuervos y urracas, comen de casi todo, insectos, semillas, frutas e incluso anfibios, reptiles y micromamíferos que puedan cazar, por lo que aprecian de manera especial los espacios umbríos y húmedos de los barrancos y vaguadas boscosas, especialmente ricos en biodiversidad. Los arrendajos, como un sinfín de aves forestales han hecho de los bosques y barrancos de la Sierra de Baza, su territorio de supervivencia, un espacio natural que se alza como el último reducto sobre la aridez del altiplano granadino y el paso obligado hacia las sierras que, como Los Filabres, caen al sureste y conectan con las altas cumbres nevadenses.

La abrupta orografía de la Sierra de Baza hace que sea difícil conocer las esencias de este parque natural que se considera refugio de ecosistemas en un territorio atenazado por el avance del desierto, pero es posible realizar una pequeña inmersión en sus bosquetes, riberas y colinas, y de forma fácil y rápida, entender las singularidades de este espacio protegido desde julio de 1989. La mejor propuesta es recorrer los senderos que en el entorno del Centro de Visitantes del parque Natural, ubicado en el Cortijo de Narváez, se adentran en los bosques de repoblación, naturalizados con el paso de las décadas y que ascienden hacia uno de los principales puntos de observación de la sierra bastetana, el mirador de Narváez, una atalaya reconstruida sobre una antigua caseta de guardas forestales, utilizada durante años para detectar incendios y las actividades de los furtivos.

Desde el interior de la caseta de observación | fuente de la Taza en el sendero | Paseo entre grandes pinos / J. E. GÓMEZ

El sendero

Desde el centro de visitantes, un antiguo cortijo señorial reformado, donde varias exposiciones muestran las características naturales y etnográficas del Parque Natural de la Sierra de Baza, parte el camino que, señalizado y considerado como 'accesible' para personas con problemas de movilidad en su primer tramo, serpentea hacia el barranco que lleva el nombre del que fue propietario del cortijo, hasta encontrar una antigua fuente forestal, la fuente de la Taza, en la que mana agua del subsuelo de la sierra, llegada por filtraciones en las rocas calizas. En este punto continúa el sendero que se interna entre pinares de repoblación, sobre los que pueden apreciarse masas de muérdago, la planta reina de la magia, que crece sobre las ramas de los pinos a los que parasita. Hay que llegar hasta un gran cortafuegos y, a la izquierda, sobre el cerro, a 1.412 metros de altitud, se divisa el mirador de Narváez, situado sobre un montículo al que se accede por una escalera de piedra.

Sobre la plataforma del mirador, la cuerda montañosa de la sierra de Baza se muestra en el horizonte. Bosques de pinos y encinares, cortados de rocas rojizas y caminos que ascienden hacia la alta montaña, hasta las cumbres donde los prados crecen tras la retirada de la nieve, donde sobreviven bosquetes relictos de pino silvestre, pequeñas poblaciones autóctonas que se encuentran entre las joyas botánicas de este espacio.

Mirador de Narváez
Mirador de Narváez / J. E. GÓMEZ

Desde el mirador se puede volver al centro de visitantes por el mismo camino o, tras desandar el cortafuegos, continuar por el sendero hacia el este para regresar al centro a través de los bosques y vaguadas que rodean el mirador por la cara noreste, hasta completar un recorrido de algo más de tres kilómetros en los que se muestran las esencias botánicas de esta sierra y el canto de las aves forestales, el influjo del agua y la meteorología, que permite ecosistemas propios de tres pisos bioclimáticos: meso, supra y oromediterráneo en las cumbres de mayor altitud, donde es posible encontrar especies como la Veronica tenuifolia fontqueri, un endemismo de Baza, Sierra de las Nieves en Málaga y Sierra de Gádor en Almería, calificada en peligro crítico de extinción, y otras como el narciso de Sierra Nevada o el cardo granatense, plantas consideradas como endemismos béticos y nevadenses, y mariposas tan singulares como Eucloe bazae, una especie endémica de esta sierra.

Es un territorio que desde hace 7.000 años ha ofrecido beneficios ecosistémicos al hombre, un espacio en el que los habitantes de eneolítico, iniciaron los trabajos de minería en estos parajes, para extraer todo tipo de metales con los que fabricar armas y útiles. El hombre de la prehistoria, que ya cazaba ciervos en estas montañas, que había establecido poblados en las proximidades de la gran sierra, como en las Angosturas de Gor, utilizaban piedras extraídas de tajos y cortados, halladas en excavaciones arqueológicas realizadas en este enclave en la cara oeste de la sierra, para dar forma e imagen a sus dioses cilíndricos de grandes ojos, y modelar las diosas de la fertilidad, que presidirían sus vidas entre los poblados y lo más recóndito de la montaña, donde creyeron que habitaban los dioses.

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La flor del muérdago

Es la más clásicas de las plantas mágicas, el muérdago se considera la flor del amor. Viscum album, es una especie parásita que crece sobre las ramas de los pinos, que en algunos casos puede destruir grandes extensiones de pinares. Es fácil observarla en los alrededores del centro de Narváez. Si besas a tu amor bajo un arco de muérdago, tendrás felicidad siempre, pero también es muy tóxica, por lo que está en el catálogo de plantas prohibidas.

Fauna y flora de la sierra de Baza, mapa del sendero, fotos y fichas de especies en Waste Magazine