El cuervo de las montañas duerme en las minas

La chova piquirroja concentra en Alquife los mayores dormideros de toda Europa | Su vuelo a ras de suelo entre los roquedos y valles glaciares de Sierra Nevada forma parte del paisaje estival de la alta montaña

Chovas piquirrojas en las laderas de Sierra Nevada /FRANCISCO CONTRERAS PARODY
Chovas piquirrojas en las laderas de Sierra Nevada / FRANCISCO CONTRERAS PARODY
JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

Una estilizada mancha negra cruza veloz el abismo bajo los cortados y tajos del corral del Veleta en dirección a los pastizales, a los borreguiles situados a más de 2.500 metros de altitud en la vertiente noroeste de Sierra Nevada. Es un ave de tamaño medio (70 cm de envergadura) de color negro con el pico coloreado de rojo intenso. Es una chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), un ave de la familia de los cuervos, que habita en las estepas y la alta montaña. Vuela en parejas y en grandes grupos. Su canto, un piar sonoro e insistente, se convierte en uno de los sonidos habituales en los senderos y veredas que transitan las zonas montañosas. Su presencia es habitual en los veranos nevadenses, cuando es posible contemplar como grandes bandos colonizan los pastizales en busca de invertebrados, sobre todo coleópteros y ortópteros, y al llegar la tarde, antes de la puesta de sol, emprenden vuelo hacia sus dormideros, situados abajo, al borde de la montaña, donde a la mañana siguiente, con el alba, volverán a volar hasta las cumbres.

La chova piquirroja es el cuervo de las altas cumbres, inherente a la imagen de Sierra Nevada, el macizo montañoso donde posee una de las mayores poblaciones de Europa y el lugar donde se ha convertido en protagonista de investigaciones científicas clave para evaluar los efectos del cambio climático y la antropización en zonas tan importantes como la alta montaña y las llanuras esteparias.

Concentración de chovas piquirrojas en las minas de Alquife; Polluelos en un nido; dos chovas en una de sus actitudes habituales / J. M. BAREA Y F. C. PARODY

Dormideros

«Cada día, centenares de aves vuelan entre las cumbres y sus dormideros, situados en su mayoría en zonas áridas como Alquife y el Marquesado, en la cara norte de la Sierra y localidades como Dúrcal, Quéntar, Nigüelas y Güéjar Sierra, en la vertiente oeste», afirma el técnico de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía, José Miguel Barea, que junto a otros técnicos e investigadores realizan seguimientos de esta especie para conocer la evolución de sus poblaciones, «que han descendido considerablemente en los últimos años, con una reducción global de un 60%, que se incrementa en las zonas de mayor presencia de senderistas», afirma Jesús Zúñiga, investigador de la UGR, que además de las observaciones en la sierra, realizan seguimientos en los dormideros a los que acuden cada noche. «Es impresionante ver la llegada de los bandos de chovas desde las laderas y cordales de la Sierra a las llanuras del Marquesado. Se ven grandes grupos bajar desde el Puerto de Trevelez, hacia Alquife», dice Zúñiga, que ha confirmado que las minas de Alquife, algunas galerías abandonadas, se han convertido en el mayor dormidero de Europa de esta especie, y posiblemente el más numeroso del mundo con concentraciones cercanas a 500 aves que vuelan entre las minas y la Sierra, «por lo que sería importante tener este enclave concreto en cuenta por su enorme valor ecológico para esta especie y también para otras especies de murciélagos», dice Mariano Guerrero, técnico de la Agencia de Medio Ambiente y Agua.

Pablo Galdo, agente de Medio Ambiente del Parque Nacional de Sierra Nevada, observa los movimientos de estas aves y los peligros que reducen sus poblaciones. Comenta que «se ha reducido el pastoralísmo a la vez que se produce una expansión de matorrales a expensas de pastizales en Sierra Nevada. En la periferia del macizo montañoso se están produciendo importantes cambios en los ecosistemas estepáricos, que provoca una reducción en la disponibilidad de zonas de alimentación en el entorno de la Sierra. Igualmente preocupante es el uso de antihelmínticos para controlar los parásitos en el ganado».

José Miguel Barea, recuerda que la chova piquirroja está considerada como bioindicador del estado de conservación de áreas alpinas y subalpinas dedicadas al pastoreo tradicional. También se considera un indicador del estado de conservación de pastizales y agroecosistemas tradicionales, en los que se alimenta. Divisar parejas y bandos de chovas en Sierra Nevada es constatar la buena salud de los ecosistemas de la alta montaña.

La 'graja' de las cumbres

La Chova piquirroja es habitual de las altas cumbres de Sierra Nevada, vuela rasante entre los cortados, entre los glaciares y se reúne en bandos en los pastizales para buscar insectos de los que alimentarse.

Datos y fichas, en Waste Magazine