AVES EN EL 'PARAÍSO'

Salinas, charcas, lagunas y riberas, el último refugio frente a la extinción. Medio centenar de humedales convierten a Granada, Jaén y Almería en una especial reserva para avifauna de Europa y África

Un grupo de flamencos sobrevuela las salinas de Punta Entinas, Almería /J. E. GÓMEZ
Un grupo de flamencos sobrevuela las salinas de Punta Entinas, Almería / J. E. GÓMEZ
JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

Vuelan en pequeños y grandes grupos en busca de aguas tranquilas donde pasar la jornada. Lo hacen durante el crepúsculo e incluso a lo largo de la noche, si ello les conduce hacia espacios que consideran seguros y donde alimentarse. Los flamencos, las grandes aves blancas de largo cuello y alas rosadas y negras, se desplazan casi de forma continua entre los diferentes humedales salinos del sureste y centro de Andalucía. Sus poderosas alas les permiten alcanzar velocidades de crucero de alrededor de 70 kilómetros por hora. Conocen los puntos clave para sobrevivir en un determinado territorio. Al igual que los flamencos, las pequeñas cigüeñitas, vestidas de smoking blanco y negro, de pico rojo y patas largas, también conocen la ubicación de la muchos de los espacios lagunares y humedales costeros y de interior, y es posible observarlas desde las salinas de Cabo de Gata, hasta las tierras de Baico, en Baza, aunque parezca no haber agua en la superficie del saladar.

La avifauna asociada a ecosistemas acuáticos tiene en el sur ibérico algunos de los más significativos humedales de la península Ibérica. A los más conocidos del Parque Nacional de Doñana, las marismas de Huelva y Cádiz y las lagunas de Fuente de Piedra, se suman más de medio centenar de espacios naturales, en su mayoría protegidos, en los territorios del sureste, en las provincias de Granada, con 18 zonas reconocidos en el Catálogo de Humedales de Andalucía, Jaén posee otras 22, y Almería solo 9, pero con tres de ellas de especial trascendencia: las Salinas de Punta Entinas, las de Cabo de Gata y la Albufera de Adra. Cada uno de estos territorios tiene sus habitantes singulares y gran parte de ellos se han convertido en hábitat-refugio para especies consideradas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) amenazadas de extinción, algunas con la categoría de 'en peligro crítico'.

Ornitólogos de toda Europa acuden cada año a tierras del sur para observar de cerca especies que es imposible ver en otras latitudes, ya que además de las que se consideran residentes en estos territorios, otras son aves migradoras que llegan desde Europa y África. La ruta de observación de aves acuáticas puede comenzar en las salinas de Cabo de Gata, donde en el inicio del verano sorprende la presencia de avocetas que cuidan de sus crías en los bordes de la lámina lagunar, entre numerosos grupos de flamencos que junto a bandadas de limícolas, vuelan entre estas lagunas costeras y las salinas de Punta Entinas, y entre esos dos espacios, las lagunas de las Norias, que a pesar de estar completamente rodeadas de invernaderos, mantienen poblaciones de somormujos, zampullines, limícolas, y recientemente albergaban grupos de Plegadis falcinellus, 'moritos', que desde África y Doñana, inician la conquista del sureste. Aves que combinan su territorio con las aguas de la Albufera de Adra, convertidas en uno de los principales núcleos de malvasía cabeciblanca, un pato de pico azul en épocas de celo, en peligro de extinción, que intenta ser reintroducido en los humedales ibéricos, igual que la focha cornuda, Fulica cristata, una especie que se recupera en la Charca de Suárez de Motril, en Granada, donde es posible deleitarse con otras especies en peligro de extinción, como la garcilla cangrejera, habitual de este humedal granadino, y los azules calamones, dos de las aves que más buscan los ornitólogos europeos que realizan esta ruta, que asciende hacia Padul, para observar anátidas, fochas y limícolas, y entre los carrizos esperar la aparición de algún rascón, otra de las aves más buscadas y también amenazada de extinción.

El Altiplano granadino alberga saladares, lagunas endorreicas como las de Baico y Cúllar, habituales para las cigüeñitas y flamencos; lagunas entre las llanuras de los montes orientales, y las únicas lagunas glaciares de Europa, en las altas cumbres nevadenses, donde pueden verse acentor alpino, collalba gris, y que durante el verano, sobrevuelan algunas golondrinas. En las sierras y tierras llanas de Jaén aparecen lagunas como la Honda y las de Orcera, con anátidas y limícolas.

El sureste andaluz es el hábitat de 70 especies de aves acuáticas, más de 300.000 individuos que logran sobrevivir gracias a ecosistemas que a pesar del impacto de la agricultura y la expansión inmobiliaria mantienen gran parte de sus esencias y siguen siendo paraísos para las aves.

Andalucía oriental posee magníficos lugares para la observación de avifauna
Andalucía oriental posee magníficos lugares para la observación de avifauna / M. S.CALLE

Guía de Aves del sur peninsular

Conoce la avifauna que habita en el sur de la Península Ibérica, humedales, sistemas montañosos, espacios naturales. Guía de Aves en Waste Magazine

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