Aguas de dos milenios para Sexi

Un acueducto romano lleva agua del río Verde hasta las colinas de Almuñécar | Siete kilómetros de conducciones que forman una de las obras hidráulicas del Alto Imperio Romano, mejor conservadas de España

Acueducto romano de Almuñécar, en el Parque del Acueducto /J. E. GÓMEZ
Acueducto romano de Almuñécar, en el Parque del Acueducto / J. E. GÓMEZ
JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

Se mantiene estático en el aire gracias a un rapidísimo batir de alas, que como si se tratase de un helicóptero, le permite mantener su posición mientras otea entre adelfas y arboledas y sigue el rastro de un pequeño roedor que se desplaza entre el tapiz de hierba seca en el ecuador del verano. Es un pequeño halcón, un cernícalo primilla, que intenta conseguir piezas para llevar a sus tres polluelos, ya a punto de abandonar el nido que sus padres han habilitado en las oquedades de intersección de las piedras que forman una de las más importantes estructuras de ingeniería hidráulica que han quedado de la presencia del Imperio Romano en las tierras costeras de Hispania. El cernícalo, Falco naumanni, aprovecha el refugio que le ofrece la zona alta del acueducto romano de Almuñécar, quizás emulando lo que hasta hace muy poco tiempo hicieron sus antecesores, que además de la protección de las piedras, aprovecharon en esta obra del siglo primero después de Cristo, el agua que discurría por su canal superior y la biodiversidad que generaba el paso del agua y las filtraciones que caían desde la acequia. Son estructuras que desde hace dos milenios forman parte de la historia de las culturas que habitaron la ciudad de Sexi, la actual Almuñécar, vestigios de un camino del agua, de un eje ecológico que recorrió las laderas y salvó vaguadas a través de un fértil territorio, donde se extiende un piso bioclimático único en toda Europa, denominado inframediterráneo, cuyas características ha permitido, en la actualidad, el desarrollo de especies subtropicales.

En el extremo norte del núcleo poblacional de Almuñécar, se encuentra el que los arqueólogos denominan Acueducto III, la obra de mayor envergadura que tuvo el canal creado por los ingenieros del Alto Imperio Romano. Una impresionante formación de 70 metros de longitud, con algo más de diez metros de altura, en dos pisos con arcadas (10 en su parte superior y 6 en la inferior) para salvar la vaguada entre dos pequeños cerros. El acueducto es el elemento central de un nuevo parque público que lleva el nombre del monumento romano. Es un espacio de antiguos bancales aterrazados, donde se han plantado adelfas y se mantienen los subtropicales existentes con anterioridad a que se recuperase este espacio para uso público.

Acuedcuto de Almuñécar / J. E. GÓMEZ

La captación

El camino del agua comienza muy cerca de la localidad de Jete, en el paraje de las Angosturas, donde el historiador Federico Molina Fajardo, documentó una obra de captación situada a tres metros del cauce del río Verde, que recogía agua de lluvia y las filtraciones que le llegaban desde el lecho y no de manantiales como se había especulado durante décadas. Desde allí recorre un túnel milenario recubierto de un estuco de color blanco que lo impermeabilizaba para aflorar a la superficie y confundirse con el resto de las acequias, que discurren entre las laderas pobladas de bosquetes de aguacates y chirimoyos, que en algunos puntos generan oscuras umbrías formadas por árboles y arbustos, alimentados por el alto grado de humedad que emana del cauce del canal romano, aún en uso en muchos de los puntos de su recorrido.

Son siete kilómetros desde las Angosturas hasta las pequeñas colinas donde se asentaba la población de Sexi y bajar hacia las factorías de salazones, que era el principal objetivo de esta obra que necesitó de mucho tiempo, esfuerzo y dinero.

Hay otros dos puntos en los que es posible disfrutar de la presencia del acueducto del siglo I, la barriada de Torrecuevas, donde en una plaza pública, en la margen derecha de la carretera hacia Jete, se encuentra un tramo del acueducto, muy bien conservado, de una sola planta, donde se aprecia la densidad de sus muros de piedra. Es posible situarse bajo sus arcos y observar el paso de los siglos, dejarse llevar por el influjo de la historia.

En el interior del casco urbano de Almuñécar, en la carretera de Jete, junto a la Carrera de la Concepción, se encuentra un tercer tramo del acueducto, una estructura de 100 metros lineales excavados por los arqueólogos, con 17 arcos de los que 4 están destruidos. Está situado junto a las ruinas de unas termas romanas que utilizaron el agua que llegaba a través del canal.

Acueducto en el centro de Almuñécar | Tramo en la barraida de Torrecuevas y termas romanas en el centro de la ciudad alimentadas con el agua del acueducto / J. E. GÓMEZ

Hay otros dos tramos del acueducto que se conservan a lo largo del recorrido, situados en zonas no accesibles. Todos ellos muestran un periodo básico en la historia del litoral granadino y la evolución del uso de los recursos naturales en beneficio de la evolución de los pueblos. El agua aportó riqueza y supervivencia a la población de Almuñécar, pero al regar los campos ayudó también a la supervivencia de los ecosistemas e incrementar los beneficios que aportaron al hombre. Recorrer y observar el acueducto de la antigua Sexi es contemplar una gran obra hidráulica, pero también una muestra clara de sostenibilidad diseñada y construida hace dos milenios.

La ruta del acueducto

Desde el interior de la ciudad de Almuñécar hasta el Parque del Acueducto y por la carretera de Jete, a la barriada de Torrecuevas.

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