Agua para las 'malas tierras'

El río Fardes llena la presa del Peñón de los Gitanos, el embalse Fernando Abellán, para regar los 'badlands' de la Hoya de Guadix y el Altiplano

Embalse Fernando Abellán / J. E. GÓMEZ
JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

Esperan al borde de la rivera, entre las margas azuladas y arenosas que dibujan la línea de tierra. Inmóviles, casi imperceptibles a pesar de su gran tamaño. Son garzas reales, nacidas este mismo año, que en pequeños grupos colonizan la cabecera de la presa Francisco Abellán-Peñón de los Gitanos, donde pueden alcanzar truchas que nadan desde el sinuoso cauce del río Fardes y se adentran en las aguas embalsadas, donde nadan carpas y barbos. Las garzas vuelan cada mañana desde sus colonias entre las alamedas, para pasar la jornada en diferentes emplazamientos de las riberas y en los bosques de galería que el agua, regulada por el embalse, genera en los territorios áridos, entre los 'badlands' (malas tierras) de la Hoya de Guadix

La presa Francisco Abellán, denominada así en honor de un ingeniero natural de la localidad de La Peza, donde se encuentra la cola del pantano, es el gran depósito de las aguas del río Fardes, un cauce nacido en surgencias y arroyos del Parque Natural de la Sierra de Huétor, que a pesar de la humildad y escasez de caudal de sus primeros tramos, bajo Pradonegro y el Molinillo, acumula sus recursos para alimentar un extenso territorio donde el agua es el bien más preciado.

Desde los montes de La Peza, regula el caudal que trazará un camino de álamos a través de los territorios áridos del noreste de Granada

La presa, construida junto al Peñón de los Gitanos para evitar inundaciones como las que en 1973 provocaron gravísimos daños en La Peza, Lopera y Cortes y Graena, genera un paisaje único entre la quebrada orografía de las estribaciones noreste de la sierra. Crea un gran lago de aguas turquesa que desde las proximidades del núcleo urbano de La Peza discurre hacia Lopera, donde una enorme presa contiene hasta 59 hectómetros cúbicos de agua, aproximadamente el doble que el embalse de Quéntar y casi igual que el de Canales, los dos grandes pantanos que abastecen a la metrópoli de Granada. Esa lámina de aguas profundas es la base para la supervivencia de un ecosistema de monte mediterráneo que se extiende entre los cerros, en su mayoría de bosque de repoblación ya naturalizado y matorral autóctono, con espacios donde afloran formaciones dolomíticas de alto valor geológico y botánico, e incluso paredes entre las que pueden observarse las marcas de lo que hace más de 20 millones de años fue la franja litoral marina.

Embalse Fernando Abellán / J. E. GÓMEZ

El Fardes, regulado en Abellán, recorre 174 kilómetros hasta unirse con el Gergal en la presa del Negratín y crear el río Guadiana Menor, es la arteria principal de la Hoya de Guadix, el eje natural que permite la supervivencia de pueblos, de territorios que a pesar de su aridez han sido habitados desde el paleolítico. Tras la presa, el cauce visto del aire, marca una línea serpenteante con el color verde de las hojas de los álamos y chopos de un tupido bosque de galería que discurre hacia el noreste. Destaca entre el rojo y ocre de los 'badlands', donde sus comunidades vegetales, espartales y lastonares, aprovechan la humedad que emana del bosque ribereño y se expande hacia su entorno.

El agua desde el Abellán genera una imaginaria serpiente cromática de olmedas y choperas que vertebra el desarrollo antropogénico de las tierras del Geoparque del Cuaternario.

La presa de las garzas

Garza real. Ardea cinerea. Es la mayor de las aves que habita en zonas húmedas. Es fácil de ver en los bordes de los pantanos. En el Abellán aprovecha el espacio ribereño y forestal por el discurre la cabecera del emblase y el río Fardes. Se les puede observar paradas en las orillas.

Mapa de ubicación del mirador sobre el pantano y la presa. Biodiversidad del Fardes y la presa de Abellán en Waste Magazine